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05/12/2014 19:05 CET | Actualizado 05/12/2014 19:05 CET

El arzobispado de Burgos admite que se hicieron exorcismos a una menor

El exorcista , pero de carne y hueso. El arzobispado de Burgos ha admitido, ante las informaciones publicadas por El Diario De Burgossobre una investigación judicial por el intento de suicidio de una menor que fue sometida a exorcismos, que se practicaron estos ritos (13 sesiones), pero ha aclarado que el suceso no fue consecuencia de los mismos pues los padres la llevaron a un exorcista "bastante después" de que tratase de quitarse la vida.

"El intento de suicidio de la joven no ha sido consecuencia de los exorcismos practicados, tal como parece deducirse de la información publicada. Según declaraciones de los padres de la joven recabadas por el arzobispado, la decisión de llevar a su hija a un exorcista de Valladolid fue bastante posterior a su intento de suicidio", señala en un comunicado.

Según precisa la diócesis, los padres estaban "angustiados" al ver que después de estar ingresada varias veces en hospitales de Burgos y Valladolid, su hija "no se recuperaba". Por ello, según dice la nota, "consideraron conveniente llevarla al exorcista en el mes de abril".

Ante la Policía Nacional la menor declaró que en mayo de 2012 comenzó con “unos problemas de anorexia acompañados por problemas nerviosos de ansiedad” y que dejó de comer “por hacer penitencia", la misma razón que le llevó a realizarse “cortes en las muñecas”.

Al mismo tiempo, sus padres, según el relato de la joven en la comisaría de Burgos, interpretaron los ataques de ansiedad “como una posesión demoniaca”, algo que les había sugerido un seminarista estudiante de Teología.

LAS SESIONES CONCLUYERON EN JUNIO

El arzobispado confirma que las sesiones de exorcismo concluyeron en junio de 2014, "con el convencimiento de sus padres de que estaba sanada". Además, añade que, según han indicado los padres, también acudieron tiempo atrás a un exorcista en Madrid pero no recibió ninguna sesión en aquella ocasión.

Por otra parte, la Iglesia de Burgos indica que se han puesto en contacto con el párroco de Nuestra Señora del Rosario y han concluido que la joven "nunca fue expulsada de la catequesis", que el párroco "no ha sido confesor habitual de la joven y nunca la ha confesado en los últimos dos años" y que "la parroquia no ha tenido nada que ver en la decisión de llevar a la joven al exorcista".

Según señala el comunicado, las personas que han colaborado con los padres lo han hecho "a título personal, nunca por mandato de la parroquia o del arzobispado".

Además, precisa que el arzobispado de Burgos, "no ha tenido nada que ver en el desarrollo de los hechos" descritos en la noticia y que ha tenido conocimiento de la situación "solo después de lo sucedido, cuando se solicitó un exorcista en Burgos ante los inconvenientes de trasladarse a Valladolid y, posteriormente, tras entrevistarse los denunciantes con el vicario general".

EL EXORCISMO, UN DERECHO DE TODOS LOS FIELES

El arzobispado también aclara que la noticia se basa en una querella interpuesta por algunos familiares de la joven "sin que los acusados hayan recibido todavía notificación judicial".

Según recuerda el arzobispado burgalés, los exorcismos son una práctica religiosa que se ha mantenido en la tradición de la Iglesia como un derecho de todos los fieles. El Código de Derecho Canónico exige que el exorcista sea nombrado por el obispo y que valore la oportunidad de realizarlo. En este caso, afirma que el exorcista de Valladolid está legítimamente nombrado por su obispo.