05/12/2014 19:30 CET | Actualizado 15/12/2014 10:46 CET

Las nuevas tecnologías no son un drama

Jason Reitman dirigió con éxito a George Clooney en Up in the air pero antes, en 2006, triunfó con Juno, una cinta que mostraba la realidad de jóvenes y adultos en la sociedad actual a través del relato de un embarazo adolescente. Entonces no existían los teléfonos inteligentes, así que el prestigioso cineasta se preguntó cómo sería ahora la vida de unos alumnos de instituto y de sus padres.

El 12 de diciembre regresa a las pantallas españolas con la comedia dramática Hombres, mujeres y niños, un acertado relato sobre el uso y abuso de Internet y las redes sociales. Con un reparto coral encabezado por Adam Sandler y Jennifer Garner, Reitman desgrana con certeza y agudos golpes de humor los distintos modos de vivir en el universo 2.0 basándose en el libro homónimo de Chad Kultgen. “La tecnología es una excusa para hablar de intimidad y relacionas humanas”, nos contaba él mismo en la presentación de la cinta en Londres. El sexting, las web de citas para infieles o el excesivo temor a las redes sociales son algunos de los asuntos que muestra el prestigioso cineasta. "¿Son las personas o las herramientas las causantes de la incomunicación en la que vivimos?", se plantea la película. Tras décadas sumergida en la vida online, la sociedad actual ya ha encontrado formas tanto positivas como negativas para relacionarse con el mundo virtual, como ejemplifican los personajes de Hombres, mujeres y niños.

Infidelidad online: ¿riesgo o alivio matrimonial?

Uno de los personajes que nos presenta esta cinta es Don (Adam Sandler). Es un hombre felizmente casado y con hijos que no tiene ninguna intención de romper su familia. Pero el paso de los años ha afectado a su vida sexual. El suyo es de esos matrimonios que se meten a la cama mirando a la tablet en vez de su pareja. Así que recurre al ordenador de su hijo para visitar webs pornográficas con las que aliviar su deseo sexual no satisfecho. Una cosa llevará a la otra y terminará enfrentándose a la posibilidad de concertar sexo de pago a través de Internet. ¿Se atreverá a dar el paso?

Mientras, su esposa Helen (Rosemary DeWitt) sopesa afrontar el tedio marital buscando aventuras sexuales en una web de citas que fomenta la infidelidad entre casados. En España no nos debe parecer tan mal esta práctica porque somos el principal cliente europeo de la red de contactos extramatrimoniales Ashley Madison. Así lo asegura Christoph Kreamer, portavoz europeo de la web, quien explica que el uso de esta web alivia la presión que ejerce sobre nosotros la situación económica del país: los problemas de dinero tensan la relación entre una pareja casada, mientras que esta web es una válvula de escape que restablece el balance.

El sexting, una cura contra la monotonía en la pareja

El hijo de la pareja que aparece en la cinta, Chris (Travis Tope), es también un consumidor compulsivo de webs pornográficas. Tanto que ya no le estimulan las relaciones sexuales convencionales a pesar de su corta edad. Vive obsesionado por el sexting (envío de mensajes y vídeos de alto contenido sexual a través de los dispositivos móviles). Aunque esta práctica ha despertado algún escándalo reciente, como el de la concejala socialista de los Yébenes y posterior estrella mediática Olvido Hormigos, los expertos defienden también sus efectos positivos.

El estudio “Sexting among young adults” (Sexting entre jóvenes adultos), realizado por la Universidad de Michigan, destaca que esta práctica sanea las relaciones sentimentales estables entre hombres y mujeres de entre 18 y 24 años y los libera de la monotonía, evitando rupturas.

El control adecuado de las redes sociales eleva la autoestima

Patricia (Jennifer Garner) es una madre obsesionada con controlar el uso que su hija hace de las redes sociales, hasta el punto de revisar los mensajes privados de sus cuentas y utilizar el geolocalizador de su smartphone para saber donde está. Con su comportamiento, Patricia impide que su hija pueda relacionarse de manera normal con otros jóvenes de su edad, como Tim, su compañero de instituto. Children’s Digital Media Center apunta que la mayoría de los adolescentes estadounidenses confiesan haber tenido más experiencias positivas que negativas en las redes sociales.

Los estudios de esta organización apuntan que los jóvenes actuales se sienten conectados con sus personas cercanas a través de esta herramienta, del mismo modo que años antes esa función la suplía el teléfono fijo. Simplemente han cambiado los hábitos de conducta. Las redes sociales pueden ayudarnos a subir nuestra autoestima al permitirnos mantener próximas aquellas relaciones que más valoramos, asegura un estudio de la revista Cyberpsychology. Ejercer un control sobre ellas es muy necesario para eliminar relaciones tóxicas y mantener las positivas.

Efectos positivos y negativos de los videojuegos en línea

Para afrontar el divorcio de sus padres, Tim (Ansel Elgort) se refugia en los videojuegos en línea y abandona su condición de estrella del equipo de fútbol. Es cierto que esta nueva forma de ocio ha sido considerada oficialmente una de las primeras adiciones relacionadas con Internet. Pero, como ocurre con muchas otras sustancias y actividades, un uso moderado puede tener efectos positivos en el proceso de aprendizaje, en la salud y en la vida social de los jóvenes. Así lo asegura la APA, American Psychological Association (Asociación de Psicólogos de América). Este estudio incluye también aquellos juegos considerados violentos.

Internet, cómplice y policía de la anorexia y la bulimia

Allison (Elena Kampouris) es en la cinta de Reitman, una chica obsesionada con los alimentos que ingiere y recurre a las nuevas tecnologías para adelgazar lo máximo posible y ocultar su obsesión a su protector padre. Los mensajes que le llegan a través de los foros online también influyen a la hora de enfrentarse a su pérdida de la virginidad.

Una de las primeras amenazas que surgieron con la llegada de Internet fue la de las comunidades virtuales repletas de víctimas de anorexia y bulimia que compartían consejos y se animaban los unos a los otros a llevar lo más lejos posible su enfermedad. Con el tiempo, la red ha sabido darle la vuelta a la situación con la creación de páginas webs y blogs promovidos por organizaciones oficiales que informan sobre cómo combatir estas enfermedades.

Desde hace años, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España colabora con Twitter para eliminar aquellos perfiles que hagan apología de la anorexia. Algunos tuiteros se han mostrado muy activos a la hora de detectar y denunciar a todo aquel que aprovecha el anonimato online. La plataforma Change.org está ayudando a una madre para que exista aún más control al respecto.