INTERNACIONAL
03/01/2015 11:29 CET | Actualizado 03/01/2015 11:29 CET

Por qué la nación más rica del mundo sigue sin tener una atención sanitaria en condiciones

Win McNamee/Getty Images
WASHINGTON - MARCH 23: U.S. President Barack Obama signs the Affordable Health Care for America Act during a ceremony with fellow Democrats in the East Room of the White House March 23, 2010 in Washington, DC. The historic bill was passed by the House of Representatives Sunday after a 14-month-long political battle that left the legislation without a single Republican vote. (Photo by Win McNamee/Getty Images)

Hace cinco años, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su Partido Demócrata tuvieron la idea descabellada de que, quizás, la nación más rica de la historia debería hacer algo para mejorar su fragmentado, desigual y caro sistema sanitario.

¿Entonces, vosotros, los Yankis, os habéis decidido por fin a establecer un sistema sanitario universal? ¡Bienvenidos a los años 50!

Gracias… pero, no es del todo cierto. Aun cuando pasen diez años de la aprobación de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible (“the Affordable Care Act”), seguirá habiendo 31 millones de personas sin seguro médico. Esto son 25 millones de personas menos de las que habría sin la nueva ley, pero, aun así, siguen siendo muchas personas. Los inmigrantes sin documentación se quedan fuera del sistema sanitario; algunos estadounidenses no se pueden permitir un seguro, ni siquiera con subvención; otros, simplemente, asumen las consecuencias de no contratar un seguro y prefieren pagar una multa por ello.

Pero la gente tiene que sentirse feliz y aliviada por tener una cobertura de salud garantizada, sobre todo los que sean pobres y no puedan permitírselo, ¿no?

Esto… no. Desde el principio, la sociedad americana no ha estado contenta con lo que se conoce como Obamacare. Algunos fallos de la ley (como las ofertas online de seguros y ayudas públicas) no ayudaron mucho.

Hay una gran división entre partidos: por una parte, los liberales valoran la ley de forma positiva; por otra, los conservadores creen que es lo peor que les podría ocurrir. Lo cierto es que esta ley no es demasiado popular, como demuestran estos sondeos.

Source: Henry J. Kaiser Family Foundation

Y lo peor, no es popular entre la gente a la que supuestamente beneficiaría: las personas sin seguro médico.

Source: Henry J. Kaiser Family Foundation

Desde que el Partido Republicano consiguió el control de la Cámara de Representantes en 2010, su mayor prioridad ha sido revocar la ley; además, sus altos cargos han combatido la ley en diversos estados, incluso llevándola hasta el Tribunal Supremo, que acabó ratificándola.

Entonces, el sistema sanitario iba bastante bien antes de que Obama se pusiera a tontear con ello… Era de buena calidad y a bajo coste, ¿no?

¿Estás de campaña electoral o qué? A los políticos de Estados Unidos les encanta decir que este país tiene el mejor sistema sanitario del mundo. En parte, es verdad. Las empresas farmacéuticas y las principales instituciones médicas desarrollan los tratamientos más avanzados. Esta es la razón por la que los extranjeros más ricos vienen a la Mayo Clinic de Rochester (Minnesota) o al Hospital Johns Hopkins de Baltimore.

Sin embargo, el excepcionalismo estadounidense tiene un lado oscuro. Un informe de la Oficina del Censo de los Estados Unidos reveló que, en 2012, más del 15% de la población (48 millones de personas) no tenía seguro médico, lo que significa que tenían acceso limitado al sistema sanitario y corrían el riesgo de endeudarse seriamente si enfermaban o tenían un accidente. La proporción de afroamericanos e hispanos que carecen de seguro médico es descomunal; en general, el perfil medio de una persona sin seguro es el de un menor de 35 años, pobre, que vive en el sur del país.

Sí, estos son los desamparados. Pero el panorama tampoco es espectacular para los pudientes. Estados Unidos gasta una cantidad ingente de dinero en el sistema sanitario y este gasto ha estado creciendo durante décadas más rápido que la economía estadounidense, aunque se ha ralentizado ligeramente en los últimos años, lo cual podría tener algo que ver con el Obamacare.

Source: Health Affairs

Todos los estudios demuestran que los estadounidenses pagan más por la sanidad (a veces, mucho más) que los residentes de otros países desarrollados.

Source: International Federation of Health Plans

¿Y qué obtenemos por todo el dinero adicional que gastamos? ¿Un sistema sanitario de calidad superior? No. Estados Unidos tiene tasas de esperanza de vida y de mortalidad infantil peores que las de otros países; además, la obesidad y la diabetes abundan en este país. Pero no se nos ocurre hablar del tema cuando celebramos el Día de la Independencia con una buena barbacoa.

Ahora estoy un poco confundido. ¿Por qué todo el mundo está tan decepcionado? ¿Acaso el Obamacare está afectando a la atención sanitaria de la que disponían los que ya estaban asegurados?

Lo cierto es que la mayoría de las reformas solo afecta a una pequeñísima parte del mercado sanitario. Aunque Estados Unidos cuenta con un gran número de habitantes sin seguro, la mayoría de la población ya estaba asegurada y casi todas esas personas van a mantener la misma cobertura sanitaria.

Where Americans Get Health Insurance

Source: U.S. Census Bureau data via U.S. Department of Health and Human Services

La reforma sanitaria afectará sobre todo a personas que adquieran cobertura sanitaria directamente de una compañía aseguradora. Entre un 3% y un 5% de la gente (es decir, de 10 a 15 millones de personas) encaja en esta categoría. Las aseguradoras antes tenían permiso para rechazar a solicitantes que ya estaban enfermos y para cobrar más a clientes de mediana edad, de sexo femenino o con alguna enfermedad. Ahora ya no pueden hacerlo. No obstante, estos cambios han incomodado a los que participaban del mercado, en algunos casos subiendo precios y en otros limitando el número de médicos y de hospitales. Por eso hay mucha gente enfadada.

La mayor parte de los seguros sanitarios procede de los empresarios, que ofrecen prestaciones a más de 170 millones de trabajadores y sus familias. Las empresas se llevan la mejor tajada en la mayoría de los casos, pero, aunque los trabajadores renuncian a un mayor sueldo a cambio de esas prestaciones, luego no grava.

A pesar de la encendida retórica de los conservadores sobre los horrores de la medicina social, más de una quinta parte de los estadounidenses tiene cobertura sanitaria pública, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos. Los programas de seguros de salud para niños (“Children's Health Insurance Program”) y gente necesitada (“Medicaid”) benefician a unos 60 millones de personas con bajos ingresos, cifra que se espera aumentar con el Obamacare.

Por otra parte, el programa Medicare, para los cerca de 50 millones de jubilados y discapacitados, está íntegramente financiado por el Gobierno. En general, los estadounidenses lo defienden, incluso los conservadores (del sector privado, en su mayoría) que afirman que el Obamacare destruirá el tejido nacional.

A algunos republicanos, como el congresista Paul Ryan, no hay nada que les guste más que hablar de la medicina social, cuando esta lleva el nombre de Medicare.

Pues vaya lío. ¿Y ahora qué va a pasar?

Los republicanos siguen atacando la ley y parece que seguirán utilizando sus deficiencias para machacar al Partido Democrático de Obama este año de elecciones al Congreso y a solo dos años de la batalla por la presidencia.

La verdad es que no va a ser tan fácil dar marcha atrás. Desde el 1 de enero, millones de personas han solicitado seguros privados a través del Obamacare; y la mayoría recibe subvenciones. Como poco, los republicanos no llegarán a la Casa Blanca hasta enero de 2017; para esa época, la mayoría de los estadounidenses dispondrá de cobertura sanitaria gracias al Obamacare. Entretanto, estoy seguro de que Obama no llevará a cabo estratagemas para desbaratar el programa. Al fin y al cabo, se le llama “Obamacare”, ¿no?

Este artículo se publicó originalmente en The Huffington Post. Traducción de Marina Velasco Serrano

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