POLÍTICA
23/01/2015 22:44 CET | Actualizado 23/01/2015 22:44 CET

La fiesta del 'silencio mariano'

TAREK / PP

Por los pasillos de mármol del Palacio Municipal de Congresos de Madrid no ha paseado este viernes Luis Bárcenas, pero parecía que estuviera. Todos lo tenían en su mente, aunque muy pocos en sus palabras.

Mariano Rajoy había convocado este fin de semana a su partido en la Convención Nacional para intentar un chute de ánimo de cara a las próximas e indescifrables citas electorales. Y el fantasma de Soto del Real se ha hecho carne de nuevo tras salir de la cárcel y aguar la fiesta ‘popular’ de los que un día comían con él y hoy sellan su boca para no nombrarle.

El epicentro de la política popular está en la madrileña calle Príncipe de Vergara. No solo hace marear con los ceros que acompañan a los pisos que allí se venden y aparecen en las revistas de diseño. ¿La razón? Allí vive el extesorero y se ha convertido en un plató con decenas de cámaras desde el que ha lanzado la acusación de que Rajoy conocía la caja B del PP horas antes del cónclave.

LAS "BUENAS TARDES" DE RAJOY

¿Qué hace un presidente del Gobierno ante tal acusación? Decir “buenas tardes”. Esto es lo único que han conseguido los periodistas del jefe del Ejecutivo durante su paso por la primera jornada de la Convención.

El guión establecido por Génova ha sido un paseo ante las cámaras para ver a Rajoy recoger su acreditación, la esperada foto aplaudiendo a José María Aznar -el titular que todos esperaban desde hace una semana y que hoy ha quedado relegado a tercer subtítulo- y un baño de selfies con cargos populares.

El presidente llegaba poco antes de las cuatro de la tarde. En la puerta lo esperaban sus fieles guardianes: María Dolores de Cospedal, Carlos Floriano, Javier Arenas y Esteban González Pons. Por allí cerca pululaba la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, que juega a ejercer el papel de anfitriona madrileña. Todo un esnayo en su intento de ser la candidata al ayuntamiento de Madrid. Los fotógrafos juegan con eso cuando la ven y le gritan: “Alcaldesa, una foto”.

Gritos de los fotógrafos y mucho silencio por parte de los políticos. Pocos se han atrevido a nombrar al innombrable. El más directo ha sido el portavoz del PP en en el Congreso, Rafael Hernando, un dirigente al que le gustan los temas más duros. “Que diga misa”, ha dicho en los pasillos.

La consigna en el PP es que Bárcenas es un mentiroso. "Mientras Bárcenas no aclare por qué tiene tanto dinero, de dónde lo sacó y por qué lo tenía fuera de España, no es la persona adecuada ni para dar lecciones ni para pedir explicaciones”, ha afirmado el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, mientras que el de Baleares, José Ramón Bauzá, se ha referido a su excompañero como “un señor que decía que no había papeles y luego los había, que decía que no tenía dinero en b y luego no solamente lo tenía sino que cada vez que hablaba se incrementaba la cifra”.

EL ‘REVIVAL’ DE AZNAR: “NUNCA ME HE IDO”

La sombra de Bárcenas ha sido tan alargada que no le ha dejado a José María Aznar el protagonismo absoluto con su revival. El sector más duro llevaba mucho tiempo esperando a verlo sobre un escenario en un gran acto del PP. Falló en la convención del pasado año en ValladoliD y en las elecciones europeas solo se le vio en un acto secundario de Miguel Arias Cañete.

Ha hecho las paces en público con Rajoy de cara a las próximas elecciones. El objetivo: recuperar el voto del sector más a la derecha. Para esta reaparición Aznar ha elegido un estilismo de funeral, consistente en traje negro, camisa blanca y corbata negra. Eso sí, juntos pero no revueltos.

Aznar ha entrado tras Mariano Rajoy. Le seguía los pasos a unos metros acompañado por su mujer y alcaldesa de Madrid, Ana Botella. Ella ha sido precisamente la encargada de abrir el cónclave con un discurso con sabor a despedida. Le quedan apenas cuatro meses como moradora del despacho más grande del Palacio de Cibeles.

¡La foto! Sentados juntos el presidente y Aznar. Pocas confidencias entre ellos, alguna mirada al reloj. Se anuncia al exjefe del Ejecutivo. Aplausos y todos en pie. Se intuían casi las lágrimas del que fuera presidente del Gobierno entre 1996 y 2004. El arranque ha sido un recuerdo para Gregorio Ordóñez, algo que ha emocionado mucho a algunos de los presentes como la líder del PP vasco, Arantza Quiroga, y la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, María del Mar Blanco.

El papel de Aznar es el de despertar al sector más dormido del PP y hacerle que vaya a las urnas. “Nunca me he ido, estoy donde siempre”, dice… y el público estalla. Saca todas sus armas retóricas y sorprende con algunas preguntas que se formula y que él mismo se reponde: “¿Dónde está el PP? ¿Aspira realmente a ganar las elecciones?”. Las contesta luego sin chocar con los postulados oficiales, pero crea unos segundos de suspense a más de uno.

No pronuncia tampoco el nombre de Bárcenas, a pesar de que hizo carrera bajo su mandato. Lo que sí ha hecho es intentar marcar las distancias: “Como siempre, serenamente y de frente, os digo que la corrupción es un cáncer que no podemos tolerar”. Acto seguido, ha tocado el aviso para navegantes."Yo respondo de mis actos, desde el primero hasta el último”, ha afirmado.

EL OTRO FANTASMA: PABLO IGLESIAS

El expresidente le ha dado a los suyos frases para calentar el ambiente como “España necesita más PP”, “tenemos que aspirar a ser los mejores” o “ambición para dejar huella”.

Todo por ganar unas elecciones históricas, ha dicho. Porque frente al PP, ha asegurado, está una izquierda “dividida” en tres, “los que han decidido hundir su propio barco, los que están en la inopia y los populistas. A todos se les cayó encima el Muro de Berlín. Y a algunos también se les van a caer ahora los cascotes del fracaso del chavismo”.

El hundimiento del bipartidismo se intuye también en los propios discursos del PP. No se escuchan críticas al PSOE, los dardos van contra Pablo Iglesias. Incluso han subido al escenario dos alcaldes para reivindicar que son la “casta de las administrativas y de los electricistas”.

Uno de los aplausos más sonados se lo ha llevado la hasta ahora desconocida alcaldesa de Redueña (Madrid), Mercedes Pérez. Ha aprovechado sus warholianos minutos para revelar que fue alumna de Pablo Iglesias en la universidad cuando estudiaba Políticas. “Pero no vivo como mi profesor, él es eurodiputado y yo soy administrativa, soy de la casta de las administrativa”, ha sentenciado.

Podemos se ha convertido en el nuevo enemigo popular… y también se ha mencionado en alguno de los foros que se han desarrollado este viernes por la tarde al actor Guillermo Toledo. No hay que olvidarse del cine español, que llegan pronto los Goya.

Pero Bárcenas ha fastidiado la gran fiesta azul. ¡El sábado y el domingo más!

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