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Esto es lo que te pasa (o puede pasarte) mientras duermes

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Fin de un agotador d√≠a de trabajo. Apoyamos la cabeza en la almohada y nos entregamos a una apacible noche de reposo absoluto, tanto f√≠sico como mental. O eso creemos. Es cierto que el sue√Īo tiene funciones reparadoras y que es esencial para la vida. Pero si pensamos que es como poner el interruptor en off y apagarnos, no podemos estar m√°s equivocados. Mientras dormimos, nuestra mente y nuestro cuerpo est√°n muy ocupados realizando tareas a espaldas de nuestra consciencia. Y el resultado no siempre es agradable. He aqu√≠, desde el minuto en que cerramos los ojos, lo que nos ocurre (o puede ocurrirnos) durante una noche de sue√Īo.

Minuto 0: Sue√Īo ligero (Fase 1)

Nos relajamos y lentamente nos sumimos en la oscuridad. Nuestros m√ļsculos se aflojan, la respiraci√≥n y el pulso se ralentizan y los ojos comienzan a moverse muy despacio. El cerebro cambia de sinton√≠a, de las ondas alfa a las theta. Es la Fase 1 del sue√Īo, un adormecimiento ligero que viene y se va en oleadas. Cualquier interferencia externa, como un ruido, puede despertarnos. Pero las molestias no solo vienen de fuera. De repente, en el dulce limbo del sopor, una sacudida en las piernas nos saca violentamente de la modorra. Son los espasmos miocl√≥nicos, a menudo acompa√Īados por una inquietante sensaci√≥n de caer al vac√≠o que tratamos de evitar con un amago de salto, y que se traduce en una patada a quien duerme junto a nosotros.

Seg√ļn la Clasificaci√≥n Internacional de Des√≥rdenes del Sue√Īo (ICSD), de un 60 a un 70% de la poblaci√≥n sufre espasmos miocl√≥nicos, pero se trata de un proceso normal siempre que no impida dormir. Sin embargo, su significado es incierto. Seg√ļn una teor√≠a, es la parte del cerebro encargada de la vigilia que lucha para no perder el control. Una curiosa hip√≥tesis alega que es un resto evolutivo de cuando dorm√≠amos en los √°rboles y corr√≠amos el riesgo de caer al suelo.

La sensaci√≥n de ca√≠da es una de las alucinaciones hipnog√≥gicas, que experimentamos en la transici√≥n de la vigilia al sue√Īo y que pueden presentarnos un variado men√ļ de sensaciones visuales, auditivas o de otro tipo, no siempre gratas. Una forma particular es lo que se conoce popularmente como Efecto Tetris, el que sufr√≠an los adictos a este videojuego cuando cerraban los ojos y ve√≠an caer las piezas. Curiosamente ocurre tambi√©n con otros juegos como el ajedrez, o con cualquier actividad que deja una huella sensorial intensa, como esquiar o navegar.

Otra manifestaci√≥n alucinatoria se presenta en forma de ruido potente, como una explosi√≥n, el timbre de la puerta, un portazo, un disparo o cualquier otro estruendo. En realidad el sonido solo existe dentro de nuestra mente, aunque el nombre del fen√≥meno no es precisamente tranquilizador: S√≠ndrome de la Cabeza Explosiva. El psic√≥logo cl√≠nico de la Universidad Estatal de Washington (EEUU) Brian Sharpless apunta que a√ļn se ha investigado poco, aunque se manejan cifras de prevalencia en torno al 10% o superiores. Un reciente estudio de Sharpless ha revelado que no solo afecta a los mayores de 50 a√Īos como se cre√≠a, sino tambi√©n a personas j√≥venes. Seg√ļn explica este experto a El Huffington Post, el s√≠ndrome "es f√≠sicamente inofensivo". "Solo se convierte en un problema si alguien lo padece en tal grado que afecta al sue√Īo, o le angustia tener un episodio, o cree err√≥neamente que le sucede algo grave". Sharpless se√Īala que en ocasiones desaparece simplemente informando al paciente de que no hay motivo para preocuparse. "En la mayor√≠a de los casos, es simplemente una experiencia inusual que ocurre de vez en cuando".

Minuto 10: Fase 2

Si hemos logrado superar la primera etapa y tenemos ganas de continuar, unos 10 minutos despu√©s entraremos en la Fase 2, la m√°s larga y relativamente sosegada; perdemos la consciencia de nuestro entorno, los ojos detienen su movimiento, el ritmo card√≠aco y la respiraci√≥n son apacibles, la temperatura corporal y la presi√≥n sangu√≠nea se reducen, y los m√ļsculos permanecen relajados. Nuestro cerebro, libre de fantas√≠as y alucinaciones, cae en un remanso de tranquilas ondas theta, solo interrumpidas por algunos acelerones llamados husos y por repentinos saltos llamados complejos K. Este sue√Īo reparador nos ocupa aproximadamente el 50% de todo el ciclo. Aqu√≠ estamos a salvo.

Minuto 60: Sue√Īo profundo (Fase 3)

Despu√©s de un tranquilo curso por la Fase 2, una hora despu√©s de dormirnos entramos en el sue√Īo profundo, con su ocasional raci√≥n de ronquidos que son m√°s frecuentes en este per√≠odo. En la Fase 3 recargamos las pilas, el sistema hormonal se reajusta y nuestro cerebro se mece en un lento oleaje de ondas delta, amplias y profundas. Parece que por fin estamos sumidos en ese pl√°cido descanso del que nos cuesta despertar, y que dormiremos a pierna suelta el resto de la noche. Nada m√°s lejos de la realidad: lo peor est√° por llegar. Aqu√≠ comienza el territorio preferido de las parasomnias, los trastornos del sue√Īo.

Esta es la fase en la que sol√≠amos mojar la cama cuando √©ramos ni√Īos. Pero esto no es m√°s que una leve molestia en comparaci√≥n con la posibilidad de incorporarnos de repente en plena noche, sudorosos y chillando aterrorizados. No son pesadillas, que aparecer√°n en una fase posterior, sino algo a√ļn m√°s siniestro, que ocurre sobre todo en la infancia y suele remitir en la adolescencia: los terrores nocturnos. Hasta un 5% de los ni√Īos los padecen, descendiendo a un 1-2% en la edad adulta. Seg√ļn el doctor Suresh Kotagal, neur√≥logo pedi√°trico del Centro de Medicina del Sue√Īo de la Cl√≠nica Mayo (EEUU), un estudio amplio revel√≥ que hasta el 80% de los ni√Īos pueden sufrir alguna parasomnia aislada, y que no hay de qu√© preocuparse si se trata de fen√≥menos aislados.

Para los padres, un terror nocturno es una experiencia angustiosa, sobre todo cuando los ni√Īos no parecen reconocerles y no responden a los intentos de consuelo. ¬ŅQu√© hacer en estos casos? Kotagal ofrece a este diario unas instrucciones para los padres: "Deber√≠an tratar de permanecer tranquilos, asegurarse de que el ni√Īo o ni√Īa no est√° en un entorno donde pueda da√Īarse, como cerca de una escalera. El terror seguir√° su curso y parar√°, generalmente en unos minutos. No hay medicaci√≥n ni se requiere intervenci√≥n. De hecho, tratar de despertar al ni√Īo podr√≠a empeorar su comportamiento". Por fortuna, lo m√°s habitual es que a la ma√Īana siguiente los peque√Īos no recuerden nada del episodio.

Un caso parecido es el sonambulismo, que tambi√©n afecta con m√°s frecuencia a los ni√Īos. Los son√°mbulos deambulan en un estado de consciencia alterada durante el cual pueden realizar tareas imaginarias o reales, tan simples como abrir un caj√≥n o tan complejas como limpiar la casa. Se han descrito casos curiosos, como el de una mujer que enviaba correos electr√≥nicos, y seg√ļn la ICSD hay informes de homicidios y suicidios cometidos durante un episodio. En realidad son los propios son√°mbulos quienes corren m√°s peligro, sobre todo cuando les da por cocinar, salir a la calle o conducir. Kotagal aconseja no tratar de despertarlos, sino simplemente intentar conducirlos hacia un entorno en el que est√©n seguros.

En algunos casos, el son√°mbulo tiene un √ļnico objetivo fijo: el sexo. Esta variante, llamada sexsomnia, tiene evidentes complicaciones, ya que se han registrado agresiones sexuales y violaciones. Otra situaci√≥n particular es la de los son√°mbulos con trastorno alimentario que se dedican a saquear la nevera, llegando a consumir alimentos crudos o congelados. Menos da√Īinos para s√≠ y para otros son los somn√≠locuos, que se limitan a hablar en sue√Īos. Su repertorio puede variar desde los balbuceos ininteligibles hasta, por ejemplo, narrar partidos de f√ļtbol. Fue muy popular en internet el caso del brit√°nico Adam Lennard, cuya esposa registraba e incluso convirti√≥ en negocio las frases que su marido pronunciaba en sue√Īos: "Me arrancar√≠a la piel a tiras y ba√Īar√≠a mi carne viva en vinagre antes que pasar el tiempo contigo".

Minuto 80: Fase REM/MOR

Al terminar la Fase 3, se acab√≥ lo que entendemos por descanso. De repente, la respiraci√≥n y el ritmo card√≠aco se agitan, los ojos se disparan en todas direcciones, el pene o el cl√≠toris se endurecen, y nuestro cerebro entra en una actividad fren√©tica que justifica el sobrenombre de este per√≠odo: sue√Īo parad√≥jico. Pero es m√°s conocido por su nombre formal, Fase de Movimiento Ocular R√°pido (MOR o REM, por sus siglas en ingl√©s).

Bienvenidos al reino de la fantas√≠a. En la Fase REM/MOR entran los sue√Īos, pero tambi√©n las pesadillas. Aqu√≠ es donde nos persigue el saltimbanqui con la sierra mec√°nica o caminamos desnudos por Constantinopla. La mente se abre a toda clase de figuraciones estrafalarias, tan v√≠vidas que si son de contenido sexual pueden acabar en orgasmo, algo frecuente durante la adolescencia. De hecho, los sue√Īos son tan reales que el cerebro debe desconectarnos el cuerpo para evitar que hagamos teatro. Durante esta fase nuestros m√ļsculos voluntarios se paralizan; si no ocurre as√≠, tenemos un trastorno de conducta del sue√Īo REM. Seg√ļn la Academia de Medicina del Sue√Īo de EEUU, este fen√≥meno se diferencia del sonambulismo en que los ojos suelen estar cerrados, no hay sexo real ni comida, y los sujetos no suelen abandonar la cama; salvo que, por ejemplo, lo hagan para "recibir el pase ganador del touchdown" o para escapar de un atacante.

Pero si la actuaci√≥n es violenta, alguien puede salir herido. El doctor Michael Silber, neur√≥logo del Centro de Medicina del Sue√Īo de la Cl√≠nica Mayo (EEUU), apunta que de un 32 a un 76% de los casos resultan en da√Īos personales, y que en un 11% de las ocasiones se precisa atenci√≥n m√©dica. "Los da√Īos incluyen laceraciones, moratones, fracturas de extremidades y hematomas subdurales (co√°gulos de sangre en la superficie del cerebro)", enumera Silber. Pero los afectados no solo pueden autolesionarse, sino tambi√©n lastimar a otros: "El 64% de los compa√Īeros de cama informan de haber sido asaltados inadvertidamente, y muchos informan de da√Īos. Estos pueden proceder de pu√Īetazos, bofetadas, patadas, tirones de pelo e intentos de estrangulaci√≥n". Al menos, a los afectados se les puede sacar f√°cilmente de su mundo on√≠rico. "Si se les puede despertar con seguridad, esta es la mejor opci√≥n, pero antes el compa√Īero o compa√Īera debe alejarse por su propio bien", concluye Silber.

John Henry Fuseli refleja en su cuadro The Nigthmare c√≥mo es la par√°lisis del sue√Īo

Otro caso es justo el contrario: despertar y no poder romper la inmovilidad del sue√Īo REM. La llamada par√°lisis del sue√Īo es terror√≠fica; a menudo los afectados sufren al mismo tiempo alucinaciones de apariciones monstruosas que les oprimen el pecho y les impiden respirar. Se trata de un fen√≥meno conocido desde antiguo, ya descrito por el m√©dico persa Akhawayni en el siglo X. Los estudios apuntan que algunas alucinaciones asociadas a este trastorno son la explicaci√≥n de ciertas experiencias consideradas paranormales en distintas culturas, como las abducciones alien√≠genas, los ataques de demonios √≠ncubos o los viajes extracorp√≥reos. Y lo m√°s inquietante es que, seg√ļn la ICSD, entre el 40 y el 50% de la poblaci√≥n experimenta par√°lisis del sue√Īo al menos una vez en la vida. Seg√ļn Sharpless, que en junio publicar√° un libro titulado Sleep Paralysis: Historical, Psychological, and Medical Perspectives (Oxford University Press, 2015), "si sufres un episodio, lo mejor es que intentes relajarte y te digas a ti mismo que no es peligroso, que trates de mover repetidamente una peque√Īa parte de tu cuerpo para romper la par√°lisis (como un dedo de la mano o del pie), y que reconozcas que las alucinaciones no son reales".

Minuto 100: Fin del ciclo... y vuelta a empezar

Terminamos un ciclo completo de sue√Īo; total, entre 90 y 110 minutos. En este momento podemos despertar, y si lo hacemos tal vez suframos de nuevo alucinaciones similares a las hipnog√≥gicas, que en este caso se llaman hipnop√≥mpicas. Pero no han pasado ni dos horas desde que nos acostamos, y la noche es larga. Lo normal es que al final del sue√Īo REM entremos de nuevo en la Fase I, y vuelta a empezar. Si es que nos quedan ganas despu√©s de todo lo anterior.