Guía política para no liarla en Twitter

Guía política para no liarla en Twitter

Estimado político que llegas nuevo (o no) a tu cargo y que tienes interés en usar las redes sociales, especialmente Twitter. Te traemos aquí una humilde guía para usar estas herramientas y no llevarte más collejas tuiteras que Toni Cantó.

1. PIENSA LO QUE ESCRIBES

¿Ganas de poner lo primero que se te pasa por la cabeza? ¿Te apetece soltar un chiste? ¡No! ¡Espera!

Primero piensa lo que vas a poner: recuerda que ahora eres un cargo público y que tienes una responsabilidad. Así que respira...

Respira...

Respira...

Y ahora, escribe con calma y pensando lo que dices.

2. INTERNET TIENE MEMORIA

Todo lo que publicas en las redes se queda en las redes por los siglos de los siglos (amén). Porque, aunque intentes borrarlo, puede que ya lo tengan miles de internautas.

TREMENDO COMBO AGUIRRE: pic.twitter.com/OiJ0PsnOJP

— masaenfurecida (@masaenfurecida) June 15, 2015

Y si no, ya se encargan tus rivales políticos de sacar tus tuits polémicos.

A veces no sirve de nada borrar los tuits o retirar la cuenta, porque existe una cosa que se llama pantallazo. Y si no, que se lo digan a este diputado del PP que lamentó que el accidente de tren de Santiago, en el que murieron cerca de 80 personas, hiciera sombra a los datos del paro. El mensaje lo borró, pero alguien lo capturó a tiempo:

Sinceramente, merecemos estos dirigentes en el País Valencià? Ya vale. pic.twitter.com/w7kcuv9PSa

— Federico Buyolo (@fbuyolo) July 26, 2013

3. CUIDADO CON EL SARCASMO

Son 140 caracteres, no la Biblia. Es decir, que si quieres ser sarcástico o irónico, no vas a tener mucho espacio para darle contexto. El último caso, el de los tuits de Guillermo Zapata, se engloba en una conversación más amplia sobre los límites del humor y el humor negro. Pero no es el único.

La cantante de Russian Red tiró de sarcasmo con este tuit sobre la anorexia y tuvo que cerrar su cuenta tras una gran polémica en Twitter:

4. TOLERANCIA CERO CON LOS INSULTOS

Puedes decir lo que piensas, sí, pero hazlo sin usar insultos o calificativos, que luego ya se sabe. Recordamos el caso del número dos de Marca España, que se refirió así a los catalanes:

Y claro, fue despedido.

5. MANTÉN TWITTER LEJOS DE LOS NIÑOS

Si no te quieres marcar 'un Báñez' o 'un Monago', por dios, cierra tu sesión cuando no uses el ordenador y pon bien alto el teléfono móvil.

6. OJITO CON LOS 'FAKES'

Para los que tenéis nivel menos cero de inglés, una cuenta 'fake' es una cuenta falsa, que generalmente busca suplantar la identidad de alguien en Twitter.

Así que, antes de contestar a un tuit de alguien que penséis que es un rival político, preguntaos: ¿Esta cuenta es real?

Si es así, entonces pasad a otra cosa antes de hacer lo que hizo Toni Cantó, que se creyó un tuit falso de Iñigo Errejón y claro, luego tuvo que pedir perdón:

Borrado. Era fake. Disculpas!

— Toni Cantó (@Tonicanto1) June 10, 2015

Es otra anécdota en el deporte del ruido: atribuirnos cosas que nunca dijimos,una y otra vez.Para que no se puedan confrontar ideas.Seguimos

— Íñigo Errejón (@ierrejon) June 11, 2015

7. CUIDADO CON LA STREISAND

A ver, que no tenemos nada contra Barbara, pero siempre hay que pensar en el llamado 'efecto Streisand', esa por la que la mansión de la cantante es más conocida que la casa de Gran Hermano.

Siempre recordaremos el caso del PP con la cuenta de Naniano Rajoy, que suplantaba a la del presidente del Gobierno. La respuesta de Twitter fue crear la etiqueta #freeNaniano, donde se multiplicaron los mensajes en apoyo a la cuenta bloqueada.

8. NO COMPRES SEGUIDORES

Eres un político, no Mick Jagger. Tu carisma, tu discurso, tu liderazgo han de atraer a las masas, pero no quieras aspirar a tener millones de seguidores y hagas todo lo que sea para ello.

Comprar seguidores está feo y los internautas lo castigan. Todos nos acordamos de la cantidad de 'amigos' árabes que, de un día para otro, comenzaron a seguir a Rajoy:

9. SI TIENES UNA CRISIS, NO ENTRES EN CRISIS

Si ya has metido la pata, toca controlar la situación y tratar de minimizar sus efectos. Así que, aunque tengas ganas de perder de vista el ordenador,...

...estés empezando a perder los nervios...

...y no lo veas nada claro...

Tranquilo, lo primero es afrontarlo y pedir disculpas a quien se las tengas que pedir.

Después, si tienes que borrar el tuit, se borra, aunque recuerda lo que decíamos antes: Internet lo guarda todo y nadie está a salvo de un pantallazo.

Y por último, trata de planificar una respuesta adecuada, en un tono conciliador y que rebaje la crisis.

Si esto no funciona, siempre puedes buscar empresas que mejoren tu reputación por Internet. Aunque igual no es la mejor idea: ahora mismo alguna de ellas está siendo investigada por la Púnica.

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