ECONOMÍA
14/07/2015 21:19 CEST | Actualizado 14/07/2015 22:29 CEST

Tsipras descarta dimitir o convocar elecciones anticipadas

EPT

Alexis Tsipras, el primer ministro griego, tiene la difícil tarea de vender en casa el acuerdo que ha alcanzado con los acreedores europeos para comenzar las negociaciones para un tercer rescate, pero descarta dimitir o convocar elecciones anticipadas.

"Era aceptar el acuerdo o salir del euro según un plan preconcebido", y eso, asegura, habría sido un desastre para las clases medias y bajas del país. "No fue fácil. Lo intenté hasta las 9 de la mañana", ha contado, pero ha insistido: "Estábamos en un callejón sin salida hace sólo 10 días, ahora tenemos nuestras necesidades aseguradas para tres años".

Mientras su exministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, afirma sin ambages que es un golpe de Estado, el líder de Syriza ha explicado en una entrevista con la televisión pública griega que aunque "contiene medidas muy duras", "la propuesta de junio sólo era para unos pocos meses, y ahora se han conseguido 82.000 millones de euros para 3 años". Los socios europeos se ha comprometido, además, a negociar la deuda en 2015, ha explicado.

Tsipras asegura que las condiciones son más suaves que las que vivió Grecia los últimos cinco años. Ha prometido que no se reducirán los salarios ni las pensiones, pero sí se "desincentivarán las prejubilaciones y se sube la edad de jubilación a los 67 años". "Dentro de estos márgenes tan estrictos, buscaremos la manera de repartir el esfuerzo entre las diferentes capas sociales", ha prometido.

El fondo social para pensiones más bajas se suprimirá en 2020, ha reconocido, pero para entonces confía en que el país haya vuelto a crecer". Grecia se ha comprometido también a cumplir el ajuste fiscal que prevé el acuerdo, y a luchar contra la corrupción y la evasión fiscal, algo que el país debe hacer, según el primer ministro.

El Parlamento griego debe aprobar este miércoles algunas de las medidas que le han impuesto los líderes de la zona euro, y tiene a buena parte de su propio partido, el izquierdista Syriza, en contra. Tsipras ha apuntado que no puede "presionar a alguien para hacer a algo que no quiere", pero ha advertido de que todo el mundo deberá ser "responsable" de la posición que adopte. Ha cuestionado a quienes "desde una silla" esgrimen teorías basadas en la "pureza ideológica", pero ha recordado que el diálogo es parte fundamental de su partido y que no está en su filosofía echar a nadie por discrepar.

RECHAZA DIMITIR O CONVOCAR ELECCIONES ANTICIPADAS

"Me pueden acusar de iluso sobre Europa, pero no de haber mentido", se ha defendido, y ha subrayado también que nadie puede culparle de no haberse esforzado. "Firmé un acuerdo en el que no creo, pero estoy dispuesto a implementarlo y asumir mis responsabilidades".

Su intención es completar la legislatura, ha asegurado, y descarta convocar elecciones anticipadas. "Creí que el referéndum ayudaría a Grecia a sellar un mejor acuerdo y que no pondría en riesgo la pertenencia de Grecia al euro", ha confesado. Sin embargo, se encontró con que los acreedores exhibieron "una actitud vengativa" respecto al referéndum.

"Cualquiera habría tomado las decisiones que yo tomé, pensando en los más pobres", ha asegurado, y ha descartado que volver al dracma fuese una opción factible: "No tenemos fondos para volver a la moneda nacional. La devaluación que sufriría sería fatal".

"EUROPA NO PERTENECE A SCHAUBLE"

Tsipras ha recordado que su intervención en el Parlamento Europeo la semana pasada demostró que Europa está muy dividida.

El líder de Syriza ha explicado que Varoufakis le contó en marzo los planes del ministro alemán de Finanzas, Wolfgan Schauble, para echar a Grecia del euro, y cómo el alemán consiguió introducir esta idea en el borrador de la declaración de la cumbre. "Lo evitamos", ha recordado. "Europa no pertenece a Schauble. Yo luché para demostrar a los pueblos de Europa que esto es así".

Tsipras ha defendido la labor de su exministro: "Varoufakis fue pieza fundamental para las negociaciones. Es un economista brillante y yo asumo la responsabilidad de los errores", porque ser un excelente economista no significa ser buen político. La decisión de su dimisión, ha asegurado, la tomaron de común acuerdo.

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