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15/08/2015 16:34 CEST | Actualizado 15/08/2015 16:34 CEST

Una plataforma de mujeres argentinas cumple un año tratando de borrar el acoso verbal

Más allá de la carga de paternalismo y superioridad masculina que arrastran la mayoría de ellos, hay piropos que, directamente, son metralla verbal, pura agresión que cala en quien los recibe y les hace daño. Causan indignación, humillación, vergüenza.

En Argentina, el colectivo Acción Respeto ha dicho "basta" y se ha organizado para denunciar el "acoso callejero" y acaba de cumplir un año de pelea. Para conmemorarlo, ha editado un vídeo en el que se recogen algunos de los ejemplos que han detectado en los medios de su país.

En su página de Facebook, como en su cuenta de Twitter, acumulan cientos de mensajes con estos micromachismos, y no pocos rebosan esa definición. Por eso la explicación de lo que pretenden denunciar casi sobra:

"Imaginate escucharlo, todos los días cada vez que salís a la calle. Esa es la realidad de muchísimas mujeres en su vida diaria, cuando van al trabajo, cuando caminan por la calle, cuando viajan en subte. Desde edades tan tempranas como los 10 años, todas las mujeres son objeto de este tipo de comentarios agresivos e intimidantes prácticamente todos los días de su vida.

Socialmente minimizamos estas agresiones por considerarlas parte de nuestra cultura, y así las mujeres se ven llevadas a tolerar esta violencia y naturalizarla como parte de ser mujer. Las mujeres que se quejan son tildadas de exageradas, hasta de malagradecidas, por negarse a aceptar que hombres desconocidos las agredan en la vía pública.

Esta campaña busca romper ese silencio y poner al espectador en el lugar de la mujer que recibe los comentarios. El incremento de la violencia explícita y la cantidad de comentarios buscan reproducir el espectro de cosas a las que estamos expuestas, con la intención de explicar, a través de la experiencia, en qué consiste el acoso callejero y por qué hasta un simple "hola, bonita..." puede resultar incómodo para una mujer hoy en día".

Los organizadores no sólo trabajan en las redes sociales, sino que su pelea ha saltado a las calles de Argentina, donde han organizado diversos encuentros. Su batalla busca, incluso, que una ley impida estas agresiones.

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