INTERNACIONAL
03/09/2015 11:56 CEST | Actualizado 03/09/2015 12:21 CEST

Refugees Welcome: Cuando los ciudadanos quieren alojar en su casa a los refugiados

OLGA SYROVA/AP

¿Acogerías a un refugiado o migrante en tu casa? Esta es la pregunta que lanzan periódicamente desde la derecha gente como la francesa Marine Le Pen o el ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz, para justificar el cierre de fronteras y una política migratoria extrema. El proyecto alemán Flüchtlinge Wilkommen demuestra que sí, que hay gente que además de defender que sus impuestos se empleen en ayudar y ofrecer un trato digno y humanitario a los recién llegados, están también dispuestos a hacerles un hueco en casa. Igual que quienes ya se han ofrecido en ciudades como Barcelona y Madrid, o los islandeses, que a través de Facebook han pedido a su Gobierno que acoja a más demandantes de asilo.

Más de 780 alemanes se han registrado en la web de Flüchtlinge Wilkommen [Refugiados Bienvenidos], que pone en contacto a anfitriones y personas que huyen de Afganistán, Burkina Faso, Mali, Nigeria, Pakistán, Somalia y Siria. Quienes han ofrecido alojamiento suelen ser personas que comparten piso, de entre 21 y 65 años, aunque también les han contactado parejas y madres solteras.

Antes de anunciar en la página que están abrumados por la respuesta de voluntarios y la prensa estos últimos días y que no pueden atender a más periodistas, le contaron a The Guardian que están recibiendo muchas peticiones de voluntarios en países como Grecia, Portugal y Escocia, pero también Australia y EEUU. Además les han pedido ayuda para montar iniciativas similares en otros países.

Los fundadores de Flüchtlinge Wilkommen, Jonas Kakoschke, 31 años, y Mareike Geiling, 28, pusieron en marcha la web después de acoger ellos mismos a Bakary Conan, un refugiado de Mali de 39 años.

Como explican, la idea es que quien se instale tenga una habitación propia y viva en las mismas condiciones que el resto -no vale, por ejemplo, hacerle un huequito en el sofá-, que el alojamiento sea más o menos estable, con un mínimo de unos tres meses, y que sus compañeros le ayuden en la medida de lo posible a integrarse en su nuevo país, le enseñen el idioma, etc. Para pagar el alquiler, la organización se ofrece a buscar ayudas de ONG o de las administraciones públicas, pero además, prevé otra forma de financiación. Quienes no pueden alojar a alguien pero sí pueden ayudar con donaciones, pueden colaborar con microayudas a cubrir los gastos de alojamiento.

Incluso un diputado alemán del CDU, el partido de Angela Merkel, ha acogido a dos refugiados eritreos en su casa. "Yo no quería a refugiados en mi vida, pero llegaron. Y acepté el reto", dijo Martin Patzelt al EU Observer. El político ofreció el piso de arriba de su casa en Briesen, en Brandenburg, a Awet (24) y Haben (19), a los que conoció en un centro de refugiados.

LA RED DE CIUDADES REFUGIO

El 28 de agosto Ada Colau lanzó un llamamiento y una promesa a través de Facebook: "Desde Barcelona haremos todo lo que podamos para participar de una red de ciudades-refugio". Cuatro días después, la alcaldesa contó que había recibido "muchísimas cartas de familias que se ofrecen a acoger a refugiados en sus casas".

Otras ciudades se apuntaron rápidamente a la idea: Madrid, Valencia, Sabadell, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat. Y otras más, como Cádiz y Sevilla, están decidiendo hacer lo mismo. Navarra ha anunciado este jueves también su intención de acoger refugiados, y se ha convertido en el primer Gobierno autonómico en hacerlo.

También se movilizaron, como contó Colau, "las entidades sociales que, pese a todas las dificultades y la falta de recursos, trabajan en la acogida de personas en Barcelona".

LOS CIUDADANOS DE ISLANDIA

El ministro de Asuntos Exteriores de Islandia anunció este miércoles que el país acogerá más refugiados de los 50 previstos inicialmente para 2015 y 2016, aunque no concretó cuántos. Es la respuesta del Gobierno a una petición ciudadana en Facebook que le urge a hacer más por los refugiados y hacerlo ya. Más de 15.600 islandeses se han ofrecido -en el momento de publicar este artículo- a ayudar directamente.

Bryndis Bjorgvinsdottir, profesora y escritora, después de leer informaciones y ver imágenes sobre las dificultades de los refugiados pensó que acoger a 50 en ese país de 330.000 habitantes no era suficiente. Decidió pagar los billetes de avión de algún refugiado y pensó que quizás más gente podría querer ayudar con dinero, ropa e incluso ofreciéndoles su casa, como contó a la cadena de televisión CNN. Tenía razón. Los ofrecimientos que han llegado a través de Facebook han sido tantos que no ha tenido tiempo de leer todos los mensajes, pero su intención, con otros colaboradores, es organizar y filtrar toda la información y dársela al Gobierno.

"La gente quiere ayudar, y quiere acciones inmediatas", dice Bjorgvinsdottir. Ella y sus conciudadanos han pedido al Gobierno que actúe rápidamente. Al menos su Gobierno, aunque sin concretar, ha recibido el mensaje.

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