INTERNACIONAL
04/09/2015 16:56 CEST | Actualizado 04/09/2015 17:28 CEST

Hungría aprueba penas de cárcel de hasta tres años contra los migrantes

FILIP SINGER/EFE

El Parlamento húngaro ha aprobado por una aplastante mayoría, con 140 votos a favor frente a 33, un extremo paquete de medidas contra los migrantes en situación irregular. La nueva legislación, que entrará en vigor el 15 de septiembre, contempla penas de cárcel de hasta tres años y prevé el despliegue del Ejército en las fronteras.

"El 15 de septiembre comienza una nueva era", ha proclamado Viktor Orbán a través de un comunicado. El primer ministro conservador reivindica desde hace meses que las competencias en inmigración sean potestad de los Estados miembro, sin intervención de la Unión Europea.

El paquete, adoptado por el procedimiento de urgencia, es un conjunto de textos que proclama el "Estado de crisis", un paso previo al "Estado de emergencia", que otorga poderes extra al Gobierno.

Con la nueva ley en la mano, Hungría podrá encarcelar a quien traspase la alambrada que ha construido en la frontera con Serbia de forma ilegal. La normativa prevé también la creación de campos de migrantes llamados de "tránsito" en la frontera, donde se examinarán las demandas se asilo.

El dirigente húngaro es conocido por sus ideas de extrema derecha. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llegó a llamarle "dictador", medio en broma medio en serio, y le dio una colleja en una cumbre europea en mayo. Este jueves Orbán volvió a hacer gala de su ideario xenófobo, y afirmó que los refugiados musulmanes ponen en peligro a la cristiandad europea. El viernes volvió sobre la misma idea y dijo: "Si no protegemos las fronteras, seremos minoría en nuestro propio continente".

El jueves, la policía húngara permitió a los migrantes que llevaban horas esperando en la estación de ferrocarril de Budapest subir a un tren, para después detenerlo en su ruta hacia la frontera austríaca y tratar de llevar a sus ocupantes a un centro de detención. Medio millar de refugiados continúa este viernes en el convoy, que se niegan a abandonar temerosos de acabar entre rejas.

A estos métodos se suman otros como el uso de gases lacrimógenos contra migrantes, como en un vídeo que publica este viernes The New York Times, en el que se puede ver el dolor en los niños que no pueden abrir los ojos.

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