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12/09/2015 18:33 CEST | Actualizado 12/09/2015 18:34 CEST

Orbán: "No existe un derecho fundamental a una vida mejor"

REUTERS

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha vuelto a hacer este sábado una de sus declaraciones incendiarias a propósito de los refugiados. Esta vez ha acusado a los líderes europeos de "no tener ni idea del peligro real" que supone la llegada masiva de solicitantes de asilo. "Si dejamos entrar a todos, Europa se va a pique", ha subrayado en una entrevista que publica el diario alemán Bild.

Orbán defiende de nuevo la decisión de su país de levantar una alambrada doble en su frontera con Serbia para frenar las llegadas y aconseja a los refugiados emprender el camino de vuelta. Según sus palabras, las personas que están llegando no han partido de regiones en guerra, sino de los campos de refugiados que existen en los países vecinos a Siria, donde estaba garantizada su seguridad.

"No vienen a Europa porque busquen seguridad, sino porque quieren una vida mejor que en los campos. Quieren una vida alemana, quizá suiza", denuncia Orbán para señalar que "no existe un derecho fundamental a una vida mejor".

A su juicio, muchos líderes europeos viven en estos momentos en un "mundo ideal" sin ser conscientes de la dimensión del problema. "Hablamos de muchos millones de personas y los suministros no tiene fin: de Pakistán, Bangladesh, Mali, Etiopía, Nigeria. Si dejamos entrar a todos, Europa se va a pique", añade.

No obstante, en la misma entrevista, ha dicho que estaría dispuesto a acoger a refugiados en su propia casa si con ello se asegurase de que otras personas no llegan a Europa de forma irregular, en un intento por matizar su rechazo tajante a la llegada masiva de inmigrantes.

INSISTE EN QUE SE PERDERÁ LA ESENCIA CRISTIANA

Entre los riesgos de futuro, advierte de que la inmigración sin control hará perder al cristianismo su primacía en Europa, por lo que para aquellos que quieren mantener las raíces cristianas del continente "el único camino es no dejar entrar a más musulmanes".

El primer ministro húngaro reitera los ejes del plan que quiere presentar a sus colegas europeos para respaldar a los países fronterizos con Siria -Turquía, Líbano y Jordania- que acogen a millones de refugiados y propone en concreto un paquete ampliable de 3.000 millones de euros.

Orbán asume que los refugiados que ya están en Europa se quedarán, pero rechaza de nuevo las cuotas propuestas por Bruselas al entender que "sólo tienen sentido si las fronteras están cerradas".

Según apunta, la foto del niño sirio muerto en una playa turca le conmocionó, pero señala que también pensó en los padres del pequeño, que "abandonaron un campo de refugiados seguro fuera de Libia, se pusieron en camino y pusieron en juego su vida y la de sus hijos. "Hay que dejar claro que no nos podemos hacer cargo de los peligros que acechan en el camino a Europa. Por eso sería mejor que no vinieran", recalca.

El primer ministro húngaro vuelve a criticar la decisión de la canciller alemana, Angela Merkel, de abrir las fronteras al paso de los refugiados procedentes de Hungría, ya que en su país la situación estaba "controlada" y entonces comenzó el "caos"; "es lo que pasa cuando no se respetan las reglas".

AUSTRIA LO ACUSA DE ACTUAR COMO LOS NAZIS

El canciller de Austria, Werner Faymann, ya no ha aguantado más las palabras de Orbán y ha criticado abiertamente la gestión del Gobierno de Hungría en relación a la crisis de refugiados. Ha llegado a equiparar los traslados en tren con los llevados a cabo por el régimen nazi durante el Holocausto.

"Subir a refugiados en trenes para enviarlos a un lugar completamente diferente al que se piensan que van me recuerda el capítulo más oscuro en la historia del continente", ha dicho Faymann, en otra entrevista con el semanario alemán Der Spiegel.

El 3 de septiembre, un grupo de inmigrantes se subió en un tren en Budapest creyendo que se dirigía a la frontera con Austria, pero el convoy se detuvo a 35 kilómetros de la capital, en Bicske, donde las autoridades húngaras habían instalado un campamento. La Policía antidisturbios obligó a los refugiados a descender de los vagones.

Faymann ha criticado al primer ministro húngaro por perseguir únicamente una política de disuasión y actuar "irresponsablemente" al considerar inmigrantes económicos, y no refugiados, a todas las personas que han llegado a Europa a lo largo de los últimos meses.

"El alboroto de Werner Faymann de hoy superó toda tolerancia", ha sido la réplica del ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, en declaraciones a la agencia MTI.

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