POLÍTICA
22/09/2015 21:48 CEST | Actualizado 22/09/2015 21:48 CEST

¿Influyen las advertencias de las élites en el electorado catalán?

GTRES

Recta final para el 27-S. Los políticos llenan escenarios y suben el volumen de los altavoces. Cataluña se piensa el voto. Pero todo ha cambiado respecto a los anteriores comicios autonómicos y en los últimos días han aparecido nuevos invitados al debate, voces que hasta ahora permanecían en silencio desde el ámbito de la élite económica y de la comunidad internacional.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, sorprendía este lunes avisando del riesgo de un “corralito” si la autonomía dice adiós a España. Esta advertencia se suma a las expresadas por la Asociación Española de la Banca (AEB) -”exclusión financiera”-, la CEOE -”consecuencias muy graves para la economía”- y el Círculo de Empresarios -”gravísimos daños”-.

Los catalanes están escuchando de repente en estas jornadas preelectorales frases como la del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, resaltando la “unidad” de España y la de la canciller alemana, Angela Merkel, respaldando al Gobierno de Mariano Rajoy. Unas declaraciones que no han sentado muy bien a la candidatura de Junts pel Sí, que considera que se trata de una estrategia ‘del miedo’ a favor de las opciones unionistas.

¿Les influye a los catalanes? ¿Pueden cambiar su voto? ¿Tiene un efecto contrario al buscado? ¿Elegirán otra papeleta tras escuchar que Pronovias abandonaría la comunidad si se separa, que sus clubes de fútbol no jugarían en la Liga y que no es “moral” para la Iglesia la secesión?

Para José Pablo Ferrándiz, investigador principal de Metroscopia, todos estos avisos llegan “tarde”. En su opinión, después de un tiempo de “inmovilismo absoluto”, La Moncloa “se ha movido un poco más en Europa” para conseguir este tipo de declaraciones. “Pero no creo que tengan un gran efecto”, comenta.

Linde avisa a Cataluña de que "tensiones graves" pueden generar un corralitoby AgenciaEFE

Su teoría, basada en las encuestas, es que el “electorado independentista y soberanista, el que vota a Junts pel Sí y la CUP, está altamente movilizado y no lo oculta. Pero detectamos que eso no significa que todos ellos quieran la independencia, ese voto se va a utilizar más como una bala de fogueo, decir ‘no’ a España sabiendo que tampoco hay mucho en juego porque no consideran que se vaya a proclamar la independencia al día siguiente”.

“Nuestra hipótesis es que no va a variar sustancialmente el resultado”, considera, a la vez que entiende que puede provocar “movimientos mínimos”. “Probablemente pueda desmovilizar a algunos de Convergència, que irán al PSC o Ciudadanos, pero al mismo tiempo puede movilizar a otros en el sentido contrario, hacia la CUP, la parte más izquierdista del independentismo”, indica. Para este sociólogo, el equilibrio va a seguir siendo el mismo, “esto no va a impedir” que haya una mayoría soberanista el 27-S.

EN BUSCA DEL VOTANTE "MÁS MODERADO"

La sensación del director de Operaciones de Sigma Dos, Manuel Mostaza, es que estos pronunciamientos “influyen dentro un magma muy grande”, pero no es “fácil saber en qué medida”. “El electorado catalán es complejo, se mueve por diferente pulsiones”, agrega.

Explica en este sentido que desde las elecciones europeas “se ha incrementado ligeramente el porcentaje de población que decide su voto durante la campaña y, especialmente, durante los últimos días”. “Es posible que obedezca a la idea de que ahora se está jugando todo y de que hay que poner las cartas sobre la mesa”, comenta, a lo que hay que sumar la propia “presión de la ciudadanía” que “está forzando un poco al resto de actores a que se manifiesten” al haber planteado la propia Generalitat las elecciones en clave secesionista.

Estos mensajes van destinados en buena parte, según Mostaza, al votante “más moderado”, que es catalanista pero no independentista “de manual”. “No todos los votantes de Junts pel Sí creen que con una mayoría absoluta de escaños están legitimados para declarar la independencia”, apostilla. Asimismo, refleja que la cuestión soberanista está muy ligada a la economía. Según cuenta Mostaza, si se pregunta a los independentistas, tres cuartas partes creen que la situación mejorará si se separan. En cambio, si se hace esa pregunta a los que no lo son, tres cuartas partes creen que empeorará.

"MIEDO" PARA CAPTAR INDECISOS

Según Víctor Lapuente, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Gotemburgo, “nadie sabe” hasta qué punto puede influir, pero sí reconoce que el “miedo” es uno de los “principales motivadores” del voto de los indecisos porque “le ven los cuernos al toro”. “Las secesiones casi nunca se producen en lugares con un nivel de renta como Escocia y Cataluña porque cuanto más tienes más puedes perder y más sensible eres a la incertidumbre”, opina.

Reflexiona sobre “cómo han llegado” estas manifestaciones: “de manera muy forzada y con mensajes contradictorios”. “No deja de ser un mensaje menos creíble porque se hace en el último momento. Parece que están mirando las encuestas, han pensado que hay que hacer algo porque los otros pueden conseguir mayoría absoluta y se han tomado en serio el tema de que estas elecciones, de alguna manera, son un poco referéndum”, insiste Lapuente.

Estas voces no se habían pronunciado hasta ahora, continúa este profesor, porque tenían “la confianza de que las cosas se iban a resolver como siempre en España, con apaños y negociaciones entre bambalinas, entre élites”. Asimismo, otro factor del silencio durante este tiempo es, en su opinión, que las autonomías tienen un gran poder competencial y estas asociaciones no querían “estar mal con Cataluña”.

En este punto, comenta que en Cataluña existe un “conflicto entre la burguesía y la 'clerecía”. Estos últimos son los intelectuales, los que viven de la cultura y los académicos, “que han dominado mucho el debate y sus relaciones no dependen de proveedores y clientes de toda España. Para ellos es poco costoso lanzarse a la aventura de la independencia”, subraya.

"LA MASCLETÀ FINAL"

Coincide el experto en comunicación política Toni Aira en que no influirá en “el grueso de los votantes”, pero que sí puede incidir sobre los indecisos. “Es una táctica muy a la desesperada, se lee bastante así por parte de los electores en Cataluña. Normalmente la campaña en negativo la hace el partido perdedor o el que va a rebufo de otro”, dice. En su opinión, los que defienden la no independencia están “regalando ahora una mascletà final a cuatro días de las elecciones” y se tiene que interpretar “en clave de desesperación”.

“Ayuda a la concepción plebiscitaria de las elecciones. El soberanismo ha trabajado mucho para que sea así, pero quien más lo ha hecho ha sido el poder español. Que Rajoy haya hecho pronunciarse a Merkel, Cameron y Obama y que ahora te mueva al gobernador del Banco de España no es normal en unas elecciones autonómicas. No ha pasado en la vida. Lo hacen porque saben que va en serio”, agrega Aira.

Tiene la sensación además de “improvisación” en esta cadena de declaraciones. “Todo esto ha ido mucho más allá de lo que ellos pensaron, por un error de entendimiento o por una cerrazón inexplicable”, concreta. ¿Habrá trasvase de votos? “El discurso catastrofista puede cuajar, pero solo entre la gente que tenga ganas de escucharlo. El voto independentista está bastante motivado y movilizado”, resume.

Quien quiera hablar sobre el futuro de Cataluña apenas tiene unos días. Luego serán los votos.

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