POLÍTICA
22/10/2015 20:17 CEST | Actualizado 22/10/2015 20:17 CEST

La pandilla Erasmus de Rajoy

EFE

Superada ya la resaca de las cumbres-fiestas de la UE en las que el euro se jugaba su futuro, España era uno de los invitados que ponía más nerviosos a todos y en las que nadie quería bailar con Alexis Tsipras, Mariano Rajoy ha invitado durante dos días a Madrid a su pandilla Erasmus.

La excusa era renovar los estatutos del PPE y elegir a su dirección, pero, verdaderamente, los líderes conservadores ha desembarcado en la capital para ayudar a su amigo Rajoy de cara al 20-D. Ahora que España empieza a tener algunas ganas de fiesta, los populares no quieren perder a los colegas de Génova. A falta de Míkonos y de Madeira, los berlineses quieren tener casa de verano en Ibiza.

A la llamada de Rajoy han acudido -con motivo del congreso del PPE- los presidentes de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, la canciller alemana, Angela Merkel, y los exlíderes de Francia e Italia, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi, respectivamente. En total, más de 3.000 participantes y 14 jefes de Estado y de Gobierno.

El guión que soñaban en la calle Génova se ha cumplido. Todos los líderes, a su manera y en su idioma, han mostrado su respaldo total y absoluto al presidente del PP. “Volveremos aquí a finales de año con un presidente español que se llamará Mariano Rajoy”, ha proclamado de manera vehemente Sarkozy delante del plenario. El líder de Los Republicanos se ha aficionado a visitar España durante este nuevo intento de reconquista del Elíseo y hasta vino al cierre de la campaña del PPC en las pasadas elecciones catalanas.

Sarkozy sigue teniendo tirón en la pandilla, pero la lideresa sigue siendo Merkel. En Madrid se ha paseado, reunido y charlado vestida de rojo, un guiño a Rajoy y España después de haber sido durante años uno de los personajes más controvertidos en nuestro país. En esta ocasión, ha llegado en un momento en el que se ha dulcificado su fría imagen por su papel activo en la gestión de la crisis de los refugiados.

LA LIDERESA DE LA PANDILLA

“Querido Mariano, es un gran placer estar reunidos en Madrid, gracias por ser un excelente anfitrión”. Estas han sido las primeras palabras en público de la todopoderosa canciller. Lo que quería escuchar Rajoy, lo que le importaba. Merkel ha puesto a España como ejemplo de superación, la “situación es totalmente diferente” a la de 2009 “gracias a las políticas del Gobierno del PP”.

Y en plan mitinero -aunque con su sobriedad natural- Merkel ha dicho que ya hay “buenas noticias” en España, que queda todavía “mucho por hacer”, pero que ya los ciudadanos ven que se “progresa”. “Os deseo lo mejor, sobre todo, para las próximas elecciones generales”, ha manifestado. Hasta se le ha escuchado: “Habéis cogido el toro por los cuernos”.

Merkel es el gran referente del Partido Popular Europeo, todos obedecen. Antes de participar en la sesión final, muchos dirigentes del PPE la esperaban en el acceso a la sala principal para hacerse fotos y saludarla. Los más ‘histéricos’ eran los búlgaros, que mostraban en sus móviles el codiciado tesoro de su selfie con la líder alemana. Thanks you, thanks you!, le decían emocionados mientras ella se marchaba.

Es que cuando Merkel habla, todos a callar, escuchar y aplaudir. La canciller solo tenía este jueves ojos en público para Rajoy, al que incluso le ha dado dos besos sobre el escenario tras su discurso. Algo que no es muy normal en esta líder de hierro. Además, ha lanzado un mensaje a todos sobre cómo se tiene que gestionar la crisis de los refugiados. “Toda persona tiene el derecho a que se le trate como a un persona”, ha espetado a los presentes, mientras la observaba atentamente el primer ministro húngaro, Vicktor Orbán.

Merkel ha sido despedida por todos sus colegas en pie y con fuertes aplausos. Ella es la amiga más querida de esta particular pandilla. A sus correligionarios también les ha emplazado a luchar por pactar el TTIP, acercar posturas con Turquía y reforzar la seguridad contra el Estado Islámico -manteniendo la presencia en Afganistán-.

CIAO, SILVIO

En toda fiesta siempre hay alguien a quien se quiere saludar… y a otro al que se quiere evitar. El italiano Silvio Berlusconi ya no es aquel estudiante Erasmus divertido, bravucón y chistoso que gustaba tanto al PP de José María Aznar. Ahora, las fotos en privado. Rajoy ha mantenido un encuentro bilateral con él, pero en público nada de nada. En la agenda oficial constaba que el líder de Forza Italia tomaría la palabra en el escenario principal, pero su turno ha corrido. Merkel, con quien mantiene malas relaciones, no ha tenido que soportar frente a sus narices el discurso.

La versión difundida desde la delegación italiana es que ha sido el propio Berlusconi el que ha decidio al final no intervenir por su actual situación judicial. Eso no le ha impedido haber protagonizado su propio show en el congreso. Lleva el ‘bunga bunga’ en las venas. Cuando ha ido a votar, dirigentes de su partido y miembros de la delegación italiana le han rodeado, le han aplaudido, han gritado “presidente” y hasta le han cantado canciones. Los miembros de la corte berlusconiana han tenido hasta problemas con los equipos de seguridad del cónclave. “Los palmeros”, les llamaban.

No hemos podido escuchar las palabras de elogio en italiano. Pero sí las de Tusk, que se atrevido a decir una parte de su discurso en español y ha gritado: “Mariano, estamos con vosotros, viva España”. Los “vivas” no han faltado a lo largo de todo el día en boca de Juncker y del irlandés Enda Kenny. El embrujo de Madrid...

Rajoy ha tenido el privilegio de cerrar este cónclave conservador como anfitrión. Eso sí, una buena parte de la fiesta la ha pasado en la cocina, manteniendo reuniones bilaterales, aunque ha vuelto a tiempo al salón para recibir más aplausos. El presidente español se ha reivindicado ante sus colegas con un discurso muy parecido al que lleva meses repitiendo por todos los rincones del país. “Los españoles nos hemos rescatado a nosotros mismos”, ha declarado.

"GRACIAS, FAMILIA"

Durante su turno, el presidente del Gobierno ha lanzado el mensaje de que las sociedades europeas se ven amenazadas por “secesionistas y populistas”. De esta manera, ha intentado acercar al PPE la temática sobre la que va a girar su campaña. Por un lado, su postura frente a las aspiraciones separatistas de la Generalitat. El miércoles el propio Partido Popular Europeo aprobó una resolución a favor de la integridad territorial de los estados miembros. Por otra parte, el ataque a los populismos ha sido otra constante durante este congreso y en la mente de todos estaba Podemos.

Rajoy se ha crecido ante los suyos y también ha mandado recados a otros contricantes. Pensando seguramente en Albert Rivera, ha soltado que los populares no son “un refresco de moda, ni fiebre de un día”. A los socialistas les ha atizado advirtiendo del peligro que supone que se dé una situación como la que está viviendo en Lisboa. El colega portugués Pedro Passos Coelho ha tenido que cancelar su participación en Madrid ante la más que posible pérdida del Gobierno ante un bloque de izquierdas. Su espíritu ha estado presente a través de un plasma.

Todo tiene su fin. A Rajoy le ha salido del alma: “Muchas gracias por ayudar”. Como en toda buena reunión de antiguos compañeros Erasmus, se han hecho fotos y han puesto a tope la música. El último subidón. Sonaba We are family.

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