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22/10/2015 16:54 CEST | Actualizado 22/10/2015 17:06 CEST

'Astérix y el Papiro del César': las imágenes exclusivas de cómo se gestó el 36º cómic del héroe galo

Oír hablar de tomas falsas y de making of es pensar inmediatamente en películas o series de televisión. Como mucho de videoclips Pero nadie, a priori, pensaría en una tomas falsas de un cómic cuando lo cierto es que a este tipo de publicaciones le preceden decenas de idas y venidas, decenas de dibujos que sí y dibujos que no, y decenas de bocetos.

Es el caso de Astérix y el papiro del César, la última gran aventura del héroe galo que sale a la venta en todo el mundo este jueves 22 de octubre. El dibujante Didier Conrad y el guionista Jean-Yves Ferri vuelven dos años después de publicar Astérix y los Pictos, su primer trabajo desde que Albert Uderzo decidiera pasarles el testigo en 2012.

En estos dos años han gestado una historia para la que han hecho muchos, muchísimos bocetos. Bonus Promoplús, el personaje inspirado en el publicista Jacques Séguéla, fundador de la agencia Euro RSCG (que luego pasó a ser Havas Advertising), tuvo más de 20 rostros distintos hasta quedarse con el definitivo, como desvelamos a principios de octubre. Y lo mismo pasó con Doblepolémix, que necesitó más de 30 versiones. En su caso además se barajó otro nombre, Wikilix, en homenaje a Julian Assange, en quien se inspira su rostro y su papel, pero sus creadores lo desecharon por ser un guiño "demasiado directo".

Todo esto se puede ver en la muestra 36 imágenes del álbum 36, que hasta el 30 de noviembre acoge la Biblioteca Eugenio Trías del Parque del Retiro de Madrid, y que posteriormente viajará a Barcelona. Las 36 láminas ponen de manifiesto cómo ha sido el proceso de creación del cómic: desde las versiones que se barajaron para la portada hasta cómo fue variando la viñeta final o post-scriptum que, en palabras del experto en cómics Álvaro Pons, supone el "cierre perfecto de un ciclo", una reflexión "inteligente y entrañable" sobre la propia historia del personaje.

La exposición también incluye las primeras notas que Ferri hizo sobre los bocetos de Conrad, que El Huffington Post adelanta en exclusiva y en la que se puede ver cuáles son los primeros pasos de la historia. Esta imagen, por ejemplo, guarda gran parecido con la foto de portada del álbum.

Además de las distintas caras del César, en esta segunda se ve cómo son los dibujos iniciales con los que se trabaja. "El proceso tiene algo así como cinco fases, y en la primera los dibujos son muy diferentes a los que solemos ver. Los galos son figuras redondeadas porque estos personajes son más bien gordos", explica María José Guitián, editora del álbum, durante una visita guiada por la muestra.

Así, la forma más fácil de identificarlos son sus otras características: para encontrar a Obélix hay que fijarse en los pantalones de rayas; a Astérix, en la altura; y a Panoramix, en la barba. Advertencia: no los busques aquí, no están.

A esta fase, la única en la que los diálogos aparecen escritos a máquina, le suceden otras cuatro. A la editorial española sólo le llegan dos: la tercera, para que los traductores trabajen sobre el texto (casi) definitivo —siempre puede haber cambios de última hora—, y la quinta, que ya sería el cómic final en francés. Sólo quedaría rellenar los bocadillos con los textos en castellano.

Astérix y el Papiro del César es una historia de las clásicas pero cargada de guiños a la actualidad: el personaje inspirado en Assange es uno de ellos y también la ardilla tuitera, que aparece hacia mitad del álbum y que sólo dice ¡tuit, tuit!. Lo mismo pasa con los nuevos romanos como Antivirus o con las nuevas tecnologías para sustituir el correo tradicional, más lento y con más problemas, que no son otra cosa que las palomas mensajeras.

"En su primera entrega se les notaba más ambición y responsabilidad, pero aquí los autores se muestran más naturales. Ya no da sensación de que están copiando a Uderzo", añade Pons. "Éste cómic es la confirmación de que el futuro de Astérix va por el buen camino".