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24/10/2015 21:53 CEST | Actualizado 25/10/2015 09:35 CET

Álex de la Iglesia: "La clave contra la piratería es hacer un producto que quiera ver la gente"

GTRESONLINE

"Prevenidos, listos, empezamos a grabar"... "Parad, parad"... "Repetimos"... "Aplaudid"... "Risas, más fuerte, venga"... "Ya está, parad".

¿Y esta locura, qué es? Esta locura es Mi gran noche, la película de Álex de la Iglesia que se estrena este fin de semana y que supone la vuelta de Raphael al cine. El cantante de Linares regresa a la gran pantalla 42 años después de Volveré a nacer (1973). ¡Y esta vez no hace de sí mismo!

Raphael es el GRAN Alphonso, una estrella musical que actuará en la gala especial de fin de año 2015 que se rueda en un loquísimo plató en el que presentadores, productores, regidores, artistas y público extra lleva encerrado una semana y al que en medio del caos se incorpora Jose (Pepón Nieto). Viene a ocupar un asiento que dejó vacío un herido en rodaje y a seguir un serie de indicaciones infinitas que no entiende pero que no se puede saltar.

A grandes rasgos así se podría resumir Mi Gran Noche. Faltaría hablar de un Mario Casas convertido en Adanne, la estrella del momento con su tema Bombero, de una extra que gafa todo en lo que fija la mirada, de una pareja de presentadores enfrentada, o de un fan de Raphael que se sabe todas, todas sus canciones.

De todo esto (y de mucho más) ha estado hablando en el último mes Álex de la Iglesia. Desde que la cinta se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián no ha parado. Viajó también a Toronto y a Japón, y estos últimos días ha estado centrado en Madrid. Entre visitas a platós, a cines y a estudios de radio ha hecho un hueco El Huffington Post para hablar de este esperado. "Estoy deseando que llegue para colarme un día en una cine y ver las reacciones de la gente", confiesa.

¿Cómo definirías Mi gran noche? ¿Es "una comedia total de absoluto desmadre" como dijiste en su momento?

No, vamos a decir algo mejor. Vamos a decir que es una comedia que intenta fundamentalmente divertir al público con los problemas que yo creo que tenemos todos cada día delante de nosotros.

O sea, ¿que todos los días tenemos un gafe como Paloma (Blanca Suárez) delante y no nos enteramos?

Hombre, yo creo que todos los días alguien de pronto nos dice que nos ríamos sin saber por qué nos tenemos que reír. Y sobre todo, que alguien nos empuja a aplaudir una situación que no entendemos. Es un poco lo que le ocurre al personaje protagonista de la película que es Pepón.

¿Quieres decir que estamos manejados?

Fundamentalmente a mí me da la sensación de que hemos llegado a una fiesta que está empezada, no entendemos muy bien qué es lo que está pasando y además da la sensación de que no hay salida. No podemos elegir la mesa donde tenemos que sentarnos. Por último, además da la sensación de que fuera, como pasa con la manifestación que hay en la película alrededor del plató, hay una batalla campal que impide que los personajes puedan escapar de ese espectáculo al que no quieren asistir.

¿Cómo ha sido rodar una película con tantísimos actores, tantísimos primeros espadas?

Pues yo creo que he tenido mucha suerte porque los actores tenían muchas ganas de participar en el juego y han accedido a trabajar todos juntos en una comedia que les da la oportunidad de hacer algo distinto. Creo humildemente que es una comedia diferente a las habituales con personajes muy diferentes. Eso hace que resulte atractivo a los actores.

Decías que el personaje protagonista es Pepón, pero hay un papel fundamental sin duda que es el de Raphael. ¿Sin él no existiría la película o la podría haber hecho otro cantante?

Se necesita un carácter muy especial y un sentido del humor concreto para aceptar un mensaje como éste. Porque Raphael es una persona que participa de ese carácter excéntrico y divertido necesario para reírse de sí mismo.

Decía Blanca Suárez el lunes en El Hormiguero que todos se quedaron alucinados al conocerlo e incluso hablaba que era algo así como su Dios. ¿Hubo mucha conexión en el rodaje?

Tú te imaginas que Raphael va a ser una persona desapegada de la vida, que va a estar en su mundo, que no va a salir de su camerino y luego te encuentras que es una persona totalmente normal, llana, que está contigo, que come con nosotros, con el equipo técnico, que se divierte.. Incluso hubo días en los que Raphael venía al rodaje aunque no rodase. Venía solamente a estar con nosotros y acompañarnos. Es todo lo contrario. Es curioso, en el tiempo que llevo trabajando en esto he descubierto que cuanto más importante es la gente, cuanto más prestigio tiene, o más alto ha subido, más normal, más llana y más de fácil trato es.

Sólo tienes buenas palabras para él...

Es una persona con la que se trabaja muy, muy fácil y eso que el rodaje ha sido particularmente complejo. Se repetía muchísimo, teníamos muchas tomas, los días eran de 10, 12 horas de rodaje constante. Y lo ha llevado con una alegría y una juventud acojonante.

¿Y lo conocías de antes?

Yo lo conocía de Balada triste de trompeta. Había una secuencia de la película con su tema, y lo llamé para enseñársela. Entonces nos conocimos. A partir de ahí tenía más acceso a él y no veía difícil que pudiera trabajar con nosotros, lo difícil era que aceptara un papel tan complicado como éste. Solamente una persona con mucho sentido del humor, podría hacerlo.

"Raphael es una persona que participa de ese carácter excéntrico y divertido necesario para reírse de sí mismo"Según contabas antes parece que llevasteis a la vida real lo que estaba pasando en la ficción: un rodaje de horas infinitas, todo el día metidos en el mismo set...

Si, es curiosísimo. Se daba una especie de metalenguaje. Había momentos en los que estábamos contando la historia de unos tipos que estaban encerrados en un plató y no pueden salir, que llevan semana y media repitiendo y repitiendo, que es una de las frases que se dicen en la película, y nosotros estábamos encerrados en ese mismo plató haciendo exactamente lo mismo, repitiendo y repitiendo tomas.

Por guión había unas escenas en las que los figurantes estaban dormidos porque es muy cansado estar allí. Y había momentos en los que pasaba de verdad, se dormía la figuración, y entonces rodábamos con la figuración dormida. Yo decía "no los despiertes y vamos a rodar".

Mario Casas, Carolina Bang, Pepón Nieto, Terele Pávez, Hugo Silva... Hay muchísimos actores en esta película con los que ya has trabajado. ¿No hay más en España o piensa que si trabajas bien no hay por qué cambiar?

¡Por supuesto que hay! Hay un montón de gente que podría salir en la película sin duda alguna. El asunto es que a mí me gusta generar esa especie de entorno familiar, como una comedia teatral, como si tuviera una compañía de teatro. Eso enriquece los papeles porque ya nos conocemos y hay gente nueva. Además tampoco es cierto que esté trabajando con los mismos. Sí es verdad que hay gente con la que me gusta trabajar. Es algo que los directores hacemos habitualmente, cuando encuentras a alguien que te funciona, ya sabes cómo funciona, qué es lo que te puede dar. Por ejemplo, repito con Mario pero la primera vez que trabajé con él fue en Las Brujas [de Zugarramurdi].

Y basándonos en esto, ¿repetirías con Raphael?

Si tuviéramos un guión interesante, si el personaje que va a interpretar encaja con él, por qué no.

Mario Casas en una escena de Mi gran noche

Mi gran noche es tu tercera película, la cuarta si contamos el documental de Messi, que haces desde que dejaste la presidencia de la Academia de Cine, ¿roba mucho tiempo el puesto?

La Academia era un trabajo que se hace por amor a la Academia exclusivamente y efectivamente pues llevaba mucho tiempo, pero no ha sido ningún problema el rodar durante esta etapa y no estoy rodando más porque que dejado la Academia. No tiene nada que ver.

¿Y cómo ves a Antonio Resines en el puesto?

Antonio Resines es un presidente al que todos queremos porque es un actor muy reconocido y muy querido por todos. Además está haciendo cosas buenas, creo yo.

Ahora que estrenas película, te da miedo que la piratería se cargue la taquilla o no crees que eso influya?

Fracamente, lo que yo creo que lo que deberíamos hacer es incluir internet en las ventanas de exhibición como una más y abrir esas ventanas para que las películas pudieran ser una oferta legal. Creo que ahora con plataformas como Netflix va a haber producciones que se estrenen directamente en internet. Es una lástima que esto no lo hayamos hecho antes nosotros mismos a través de plataformas como Fimin, que fue una de las primeras.

¿Sería una solución más con la reducción del IVA cultural o sería LA solución para acabar con la piratería?

Pues no sé cuáles son las soluciones, ojalá supiese cuáles son. Yo creo que lo que hay que hacer es un producto que la gente quiera ver, eso es lo más importante, y encontrar la manera de llegar al público cuanto antes, y de la forma más directa. Que vayamos donde está el público.

Después de haber estrenado en San Sebastián y el Toronto, ¿cuáles son las sensaciones que tienes de la película?

Muy buenas, los pases con público han sido muy buenos. Estoy deseando que se estrene para colarme en un cine y ver las reacciones de la gente.

¿Se relaja uno cuando ya se ha visto?

Sí, sobre todo se disfruta cuando ves la película con público. El estreno del otro día fue espectacular. Nos echamos unas risas, fue una maravilla. Además es una película muy de disfrutar porque tiene canciones. Casi casi tiene elementos de musical. Hay cinco canciones y cuando la gente reconoce las canciones… Hubo gente que se levantaba y bailaba. Es precioso.

Y probablemente vosotros en el rodaje cantaríais muchísimo, ¿no?

No, no. ¡Qué va! Ésa es una impresión que se lleva la gente, que piensa que los rodajes de comedias son muy divertidos y los de drama son muy intensos. Es todo lo contrario. Esta película es muy complicada de rodar. Tiene muchas escenas, es muy intensa, fue un rodaje muy duro. En ese sentido cantamos poco, pero merece la pena. El resultado es una gozada.

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