POLÍTICA
01/12/2015 01:32 CET | Actualizado 01/12/2015 01:35 CET

A tres bandas

Resumen debate El Paispor elhuffingtonpost

"¿Nos tuteamos?". Esto se preguntaban Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias minutos antes de que comenzase el primer gran debate electoral, organizado por El País. Por primera vez se juntaban en un mismo plató los tres animales políticos que mejor encarnan la llamada regeneración de partidos.

Y junto a ellos, un atril vacío: el de Mariano Rajoy. Con él no va eso del 'moderneo' político y ha decidido solo tener un cara a cara durante toda la campaña. Será el próximo día 14 y el único contrincante que ha aceptado es al líder del PSOE. Lo del nuevo cuatripartidismo le da pereza, puede esperar hasta después del 20-D cuando le haga falta negociar. Eso sí, ha contraprogramado con una entrevista en Telecinco.

Sánchez, Rivera e Iglesias se tenían ganas. El escenario del combate televisivo ha sido un estudio de cine en una localidad cercana a Madrid, cuyos pasillos estaban decorados con carteles de películas de Michael Haneke y Jia Zhangke. La fría Boadilla del Monte se ha convertido en el epicentro político del país durante este lunes por la noche gracias a candidatos ambiciosos, asesores obsesionados con calentar los corazones de los votantes y periodistas ansiosos por un buen combate dialéctico.

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Tres hombres que sueñan con La Moncloa, con algunas cosas en común pero también muchas diferencias. Rivera ha sido el único que se ha anudado una corbata al cuello para la cita. Nada de naranja, hoy tocaba azul y negro. Los debates se juegan con las palabras y también con los gestos. Sánchez con chaqueta oscura y camisa blanca, en tanto que Iglesias se han enfrentado a ellos en mangas de camisa y luciendo sus míticas pulseras.

Han pasado varios días estudiando el examen, preparando papeles y memorizando. El líder del PSOE llevaba aprendido que tenía que mirar mucho al frente, era el que más enfilaba con su mirada a la cámara y el que intentaba con más fuerza interpelar a los espectadores. Iglesias ha salido al campo dispuesto a desplegar sus mejores formas al principio e incluso ha pedido a sus contricantes que rebajaran el tono. En cambio, Rivera quería vender su cambio sin estridencias.

El líder de Ciudadanos ha sido precisamente el primero en llegar al estudio. En la puerta le esperaban el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, y el director de El País, Antonio Caño. Desde su entrada, Rivera ha sido el candidato que más tenso se mostraba. Posaba frente a las cámaras más rígido y le ha dedicado un guiño a los periodistas. Venía también con el aura del subidón que le han dado las últimas encuestas publicadas y lo acompañaba su pareja, Beatriz Tajuelo. Sánchez ha aparecido también con su mujer, Begoña Gómez, mientras que Iglesias estaba respaldado por su ‘número dos’, Íñigo Errejón.

EL "Y TÚ MÁS" NUNCA MUERE

La primera parte del debate, que ha durado casi dos horas en total, ha estado protagonizada por los choques duros entre Rivera y Sánchez. La intención del secretario general del PSOE ha sido enmarcar en la derecha al presidente de Ciudadanos. “La derecha de Albert Rivera”, le ha espetado cuando hablaba de los programas en materia laboral y, más tarde, le ha recordado la coalición de C’s con Libertas en las elecciones europeas de 2009: “No te estoy llamando de extrema derecha, sino de derechas”.

Iglesias miraba entonces y criticaba este intento de nuevo bipartidismo, utilizando la técnica de comparar los choques entre Ciudadanos y el PSOE como los de los “viejos debates” entre los socialistas y los populares. Pero conforme ha ido avanzando el ‘careo’, también ha bajado más al fango y se han enfrentado bruscamente en alguna ocasión con los otros candidatos.

El juego a tres bandas ha alcanzado grandes dosis de dramatismo cuando se han lanzado algunos casos con nombres concretos. Todos en público decían que no querían un “y tú más”, pero sí ha habido varios. Sánchez ha atacado al líder morado cuando le ha invitado a pedir perdón a Rivera por los comentarios que ha hecho sobre él Juan Carlos Monedero y le ha recordado que su ‘número uno’ por Jaén ha sido condenado por una agresión a un dirigente socialista.

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Iglesias también se ha lanzado directamente contra Sánchez. Ha apelado a los votantes socialistas desengañados -un objetivo primordial para arrancar más votos- y le ha afeado el posible fichaje de la exministra Trinidad Jiménez por Telefónica. Podemos quiere eliminar a toda costa las puertas giratorias. Este tema es un quebradero de cabeza para Sánchez porque, además, mantiene una gran relación con la dirigente socialista, que le dio una de sus primeras oportunidades en su carrera política y ofició hasta su boda.

Además de las pullas, también se ha evidenciado el nuevo camino que se empieza a construir en la nueva política española. Los tres estaban estaban satisfechos por coincidir por primera vez. “Ya era hora”, decía Iglesias. Para Rivera, la que ha ganado es la democracia española. Un debate, moderado por el periodista Carlos de Vega, durante una fría noche madrileña que ha provocado también mucho calor. De hecho, se podían apreciar las gotas de sudor de Rivera cuando hablaba con la prensa antes de subirse en el coche ante la atenta mirada de Fernado de Páramo, secretario de Comunicación de su partido.

“Muy bien, muy bien”, decían los colaboradores de Iglesias, que cree que ha comenzado desde este lunes la “remontada” y que ha notado “buen feeling” a través de las redes sociales. El núcleo duro del PSOE también se marchaba satisfecho, con César Luena y las asesoras de comunicación Verónica Fumanal y Maritcha Ruiz Mateos a la cabeza.

Hoy la política española ha sido cosa de tres.

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