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15/01/2016 13:39 CET | Actualizado 15/01/2016 17:22 CET

Guía completa para hacer, cuidar y limpiar (sí, limpiar) rastas

Esta semana, en el Congreso de los Diputados ha habido algo más que un bebé. Han podido verse diputados nuevos, fórmulas novedosas de jurar la Constitución, cacheos muy polémicos e imágenes bastante llamativas.

Una de esas curiosas instantáneas ha sido la de Alberto Rodríguez, una de las nuevas incorporaciones a la Cámara Baja. El diputado canario de Podemos se convirtió en protagonista al ser cazado en una llamativa foto, en la que se aprecia como el presidente en funciones Mariano Rajoy le observa embobado cuando pasa frente a él (con jersey gris, vaqueros oscuros y rastas) durante la primera sesión de la XI legislatura.

El pelo de Rodríguez siguió dando de sí al día siguiente, cuando Celia Villalobos, vicepresidenta del Congreso, afirmó : "A mí que un diputado de Podemos (o si fuera del Partido Popular) lleve rastas me da igual, con que las lleven limpias para que no me peguen piojos, me parece perfecto". Ante la frase, Miguel Ardanuy, diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, replicó: "Ojalá el partido de Celia Villalobos estuviera la mitad de limpio que mis rastas".

De ahí que muchos se pregunten qué son exactamente las rastas y si el pelo de quien se las hace está limpio o sucio. Esta especie de trenzas enredadas son sencillas de hacer, y simplemente es cuestión de ir liando el pelo (que, en este caso, es mejor que esté algo sucio) poco a poco sobre sí mismo. "Hay veces que se hacen en la peluquería, pero en general son fáciles y las hace uno mismo en casa: solo hay que ir haciendo nudos, dejar crecer el pelo y no cepillarlo", explica Beatriz Cantalejo, peluquera en Garabatos (Madrid).

"Se hacen solas. Con la mano se va anudando el pelo", explica mientras mueve las manos como si frotara algo entre medias o fuera a encender un fuego. Beatriz asegura que cuando el pelo nace se sigue enredando de forma manual y ya crece como rasta. "Y el chaval las llevaba muy limpias", afirma en referencia al nuevo miembro de la cámara.

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Además, Cantalejo también explica que hay dos tipos de rastas. Porque, más allá de las más habituales, las que suelen llevar jóvenes como Rodríguez, también existen las rastas falsas, creadas a base de gomina y cardado. Y si las hechas con ese duro y pegajoso gel de peinado resultan difíciles de quitar, y solo quedan "paciencia y cepillo", con las auténticas ya es imposible. "Esas se las tiene que cortar", afirma categórica en alusión al joven diputado.

Que la rasta se haga preferentemente cuando el pelo está algo sucio no significa que no haya que lavarlo y cuidarlo después. "Hay que lavarlas con champú y poner crema acondicionadora o mascarilla", y no para desenredarlas, lógicamente, sino porque "necesitan mucha hidratación".

"Hay que lavar el cuero cabelludo. La rasta en sí solamente se moja, pero el agua no penetra. Ocurre como con el pelo normal: lo que se ensucia (y hay que lavar) es el cuero cabelludo, no el pelo en sí, más que un par de centímetros. Así que con las rastas si tienes el pelo seco puedes estar sin lavar muchísimo tiempo". Y aún así insiste: "El chico las llevaba muy limpias. Otra cosa es que sean lo mejor para un Congreso, claro..."

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