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18/01/2016 08:10 CET | Actualizado 21/09/2016 13:58 CEST

Qué hacer para integrar la cocina con éxito en el salón

En el hogar, integrar las zonas que usamos durante el día en un espacio común tiene lógica y además muchos beneficios. Por un lado, concentramos en un mismo sector las áreas que forman el núcleo de la vida social de la casa, optimizando la superficie disponible. Por el otro, sacamos más provecho al salón, cuya ubicación casi siempre se beneficia de las mejores condiciones lumínicas, vistas y en general de una conexión directa con el exterior. Te contamos cómo conseguir armonizar esta favorecedora comunión de ambientes.

En primer lugar, puedes optar por anexar la cocina, tirando los tabiques que la separan del salón, o empezar de cero, cambiándola directamente de ubicación. En cualquier caso, el proyecto ha de apoyarse en una idea que enlace los tres sectores —cocina, comedor y estar— sin perjudicar la imagen de conjunto sino, por el contrario, creando un ambiente que parezca que siempre ha estado ahí.

Para descubrir las posibilidades espaciales de una casa suele ser necesario tirar algunos tabiques; con ello de repente podemos obtener un espacio amplio, luminoso y alegre que nunca hubiéramos imaginado tener.

No obstante, es importante zonificar los distintos sectores dejando que cada uno tenga su propia identidad. Así no se mezclarán funciones y la circulación será clara.

TRUCO: Los sectores de uso no se tienen que mezclar. Cuanta más separación haya, mejor.

Las opciones de distribución dependen normalmente de condiciones iniciales fijas, como los ejes de circulación de la vivienda, los núcleos húmedos existentes, la estructura de la casa, la ubicación de las ventanas… A veces, lo que en un principio puede parecer una traba se convierte en el punto de partida de la idea de integración de los espacios. Es el caso de un muro de carga que no se puede derribar, pero que al abrirle uno o varios vanos permite establecer una comunicación indirecta entre ambientes, lo que se puede aprovechar, por ejemplo, para almacenaje o para que la cocina se mantenga en un segundo plano.

TRUCO: Aprovecha lo que el edificio te ofrece para crear soluciones ingeniosas. Así, un muro de carga, unos pilares de madera o acero e incluso una escalera, pueden convertirse en el límite visual entre la cocina y el salón.

La barrera visual más efectiva entre la cocina y el salón es una isla. Por eso conviene que se desmarque de la encimera convencional, dándole mayor profundidad. Para alejar aún más las funciones de la cocina de la zona de estar conviene instalar las zonas de agua y la placa en la encimera paralela a la isla, dejándola como superficie de trabajo seca y, si se quiere, como zona de comidas o bar.

TRUCO: La isla es el nuevo tabique divisorio. Empléala para definir el área asignada a la cocina. También es útil como pantalla visual, por ejemplo, si incluye una barra elevada como zona de degustación.

En ciertos casos convendrá adosar la cocina a una pared y desarrollarla longitudinalmente. Se puede integrar en un equipamiento continuo, por ejemplo, que empiece como cocina y que termine en el salón como estantería o aparador para la televisión.

TRUCO: Los muebles concentrados en una pared ordenan y serenan la visualización de un espacio. Para que no sea una composición muy rígida, juega con distintas alturas y con algunos módulos abiertos que te permitan poner objetos decorativos.

LA IMPORTANCIA DE LAS VISTAS

¿Cómo se verá la cocina desde el salón? Es importante hacerse esta pregunta en un espacio de este tipo. Lo mejor es que la cocina cuente con pocos elementos aéreos para no saturar visualmente el conjunto. Por eso, estas cocinas se proyectan, principalmente, de la encimera para abajo. También es útil buscar una pared lateral con menos incidencia visual para instalar una batería de muebles altos si son necesarios. Trata de ocultar electrodomésticos, muebles para limpieza, despensa y en general todo lo que pueda dar la sensación de abarrotamiento. Incluso para el frigorífico y el congelador hay modelos muy prácticos con cajones extraíbles para instalar bajo encimera.

TRUCO: Evita los módulos altos de pared y despeja las encimeras. Si necesitas más espacio de almacenaje, ayúdate de los muebles del comedor.

¿Qué revestimientos conviene elegir? Al compartir espacio con el salón, hay que ser más creativos y buscar alternativas a la clásica imagen del azulejo de cocina. Se puede ser igual de efectivo con un revestimiento liso y preferiblemente sin juntas, como el que ofrecen las superficies sólidas o las placas porcelánicas. Al tener poco espesor, se pueden considerar tanto en encimeras como en entrepaños y frentes de muebles.

TRUCO: Todo dependerá del estilo del ambiente y, en muchos casos, conviene romper esta rigidez combinando materiales e incluso probando con una paleta de colores que pueda integrar a todas las áreas. El blanco, el negro y la madera al natural no fallan.

Si encargas la cocina a medida, aprovecharás mejor el espacio y contarás con un diseño único. Sin embargo, también existe la posibilidad de personalizar una cocina estándar con ciertos recursos que la harán parecer diferente.

TRUCO: Elige una encimera de cuarzo tecnológico o personaliza tu isla revistiendo laterales y encimera con una madera maciza. Los muebles estándar déjalos bajo la encimera, se verán menos. Otra posibilidad es cortar la visión directa de los módulos estándar con una isla personalizada. También puedes completar el equipamiento con un armario en el que las puertas sí estén hechas a medida.

Para delimitar zonas puede usarse también un suelo por sectores en lugar de único. Todo dependerá de la idea de conjunto, pero si lo que buscas es una integración total lo más efectivo será que instales el mismo suelo en las tres áreas. La madera maciza es uno de los materiales más empleados para configurar la imagen de estos ambientes polifuncionales, ya que ayuda a igualar la calidad estética de todo el espacio.

TRUCO: En el diseño del suelo intervienen el color, el ancho de la tabla o las losetas y los ejes de colocación. Ten en cuenta esto especialmente al diseñar un suelo por sectores.

Un equipamiento blanco se funde con las paredes haciendo más serena la integración visual de la cocina. Sin embargo, el todo blanco se puede matizar con una propuesta de color. En este proyecto, la tonalidad del entrepaño va salpicando otras superficies del ambiente, así como el naranja lo hace en la lámpara y taburetes de la mesa de comedor.

TRUCO: Configura un lenguaje de lazos cromáticos. Si instalas en la cocina un pavimento multicolor, emplea su gama de colores para pintar paredes, puertas y molduras. Así el conjunto quedará más homogéneo.

La mesa de comedor es muy útil para crear una zona de transición entre la cocina y la zona de estar. Por eso conviene buscar piezas que armonicen con la estética de las dos áreas.

TRUCO: Si quieres que el espacio respire, integra la mesa dentro del equipamiento de cocina.

La integración se termina de modelar con la iluminación. Además de la que se necesita sobre encimeras, crea una iluminación general que contemple todo el ambiente, preferiblemente con focos empotrados y orientables. La tonalidad cromática tiene que ser elevada y pareja y la temperatura cálida. Esto te permitirá unificar visualmente el espacio.

TRUCO: La luz puntual y de acento sobre islas, mesas y objetos aporta clima nocturno, así como la retroiluminación ubicada en puntos estratégicos. Un techo más bajo sobre la zona de cocina ayuda a que la iluminación no se disperse.

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