INTERNACIONAL
19/01/2016 15:31 CET | Actualizado 19/01/2016 15:31 CET

Cómo una joven palestina ciega cuenta las historias de Jerusalén

En Nazaret, su ciudad natal, Budour Hassan apenas salía de casa sola. Esta joven de 26 años es ciega de nacimiento y se ponía nerviosa al pensar que podía llamar la atención de otras personas o perderse.

En cambio, al mismo tiempo quería ser más independiente, así que en 2008 se mudó a Jerusalén para estudiar Derecho en la Universidad Hebrea.

"Quería ser diferente y probar algo que nadie en la familia había intentado antes", cuenta Hassan, ciudadana palestina de Israel, en una entrevista reciente con el Instituto para el Entendimiento en Oriente Medio. "Nunca me imaginé que [Jerusalén] cambiaría tan tremendamente mi vida".

Pese a la estrechez y los adoquines de sus calles, y a las a menudo explosivas tensiones políticas, fue en Jerusalén donde Hassan encontró la confianza necesaria para descubrir por sí misma el exterior.

"Cuando caminas, hay algo sobrecogedor en esta ciudad… las calles, el olor de las cosas, el olor de las piedras", dice la joven, quien, además, descubrió su nueva pasión: contar historias.

"No sólo es Jerusalén, ‘la ciudad sagrada’; es mucho más que eso. Es su gente. [...] Jerusalén es mucho más compleja de lo que se cree, y mucho más bonita", asegura.

"Los principales medios nos tratan como números, como si no tuviéramos nombres, historias o lágrimas".

En 2011, molesta por la falta de voces palestinas en los medios de habla inglesa, Hassan empezó a escribir para el blog propalestino Electronic Intifada. Ese mismo año, su vista empeoró aún más, como le habían advertido los médicos, y perdió la poca visión que le quedaba.

Pero aun así se sintió animada por su capacidad para explorar Jerusalén.

"En Jerusalén puedo andar por todas partes, ir a donde quiera", dice. "Si puedes pasear sola por la Ciudad vieja, y por los barrios más conservadores de Jerusalén, entonces no hay lugar al que no puedas viajar por tu cuenta".

Desde entonces, ha informado sobre protestas y revueltas en Jerusalén y Cisjordania. Además de estudiar Derecho y de escribir para Electronic Intifada, también lleva su propio blog, Random Shelling [Bombardeo aleatorio], y colabora con otras webs en inglés, como Middle East Eye y TeleSur English, y en árabe, como la publicación jordana 7iber y la siria al-Jumhuriya. Utiliza un dispositivo Braille conectado a un portátil para leer y teclear sus historias.

"A la gente le sorprende ver a una persona ciega escritora, pero es ahí cuando su percepción cambia", explica a The WorldPost. Hassan incluso se ha sorprendido a sí misma. "Hace seis años nunca me hubiera imaginado que iría a lugares tan lejanos y remotos como a los que voy ahora".

"La gente tiene derecho a ser débil y a compartir su vulnerabilidad".

Hassan se describe como activista y periodista, y reconoce que no es neutral. "Soy palestina y soy parte de la lucha", admite. "Los principales medios nos tratan como números, como si no tuviéramos nombres, historias o lágrimas".

La joven intenta mostrar a los palestinos y sirios en prisión o asesinados en conflictos en toda su complejidad. "No quiero que la gente piense que son sólo… símbolos o héroes", cuenta. "La gente tiene derecho a ser débil. La gente tiene derecho a compartir su vulnerabilidad… del mismo modo que tienen derecho a compartir su poder".

Como periodista invidente, Hassan sabe más que la mayoría sobre cómo la vulnerabilidad y la fuerza se superponen.

Cuando viaja por Jerusalén y Cisjordania contando historias y haciendo entrevistas, a veces se pierde o necesita pedir ayuda. Pero, apunta, "hasta la gente que ve perfectamente puede perderse o ponerse nerviosa cuando va a un lugar nuevo".

"Lo único que siento que me estoy perdiendo es la capacidad de hacer fotos, pero esto significa que me esfuerzo mucho más por escribir en detalle", explica Hassan a The WorldPost. "Aprendes a escuchar mejor. Te centras más en detalles, como por ejemplo, cómo cambia la voz de la gente".

"Escucho muchas cosas que la gente que sólo se centra en ver puede perderse. Lo que veis como una discapacidad no es necesariamente una discapacidad".

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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