POLÍTICA
24/01/2016 10:04 CET | Actualizado 24/01/2016 10:04 CET

Las y los posibles sucesores de Rajoy

GTRES

El anuncio de que Mariano Rajoy no se presentará a la investidura —aunque mantiene su candidatura—, dispara todos los escenarios sobre su sucesión. Nunca el PP había vivido una situación similar, pero los tiempos podrían marcar ahora una sustitución exprés.

Estos son los nombres de las personas que más han circulado como un posible recambio de Rajoy:

SORAYA SÁENZ DE SANTAMARÍA

La vicepresidenta del Gobierno aparece en todas las quinielas, tanto internas como externas, como la favorita para suceder a Rajoy. De hecho, durante la campaña hasta Podemos llegó a hablar de la ‘operación Menina’ para encumbrarla tras el 20-D. Las pistas han sido más que evidentes, desde su omnipresente fotografía en las calles de Madrid durante la campaña -al mismo nivel que su jefe- hasta su presencia en el debate de Atresmedia con Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias.

Sáenz de Santamaría es la más cercana colaboradora de Rajoy, al que acompaña desde que era un joven asesora. Además, el presidente la puso ya en la casilla de salida al colocarla como ‘número dos’ en la lista por Madrid. En la villa y corte se suele decir que no había una mujer en el país desde Isabel II con tanto poder, ya que sumó a sus competencias el Centro Nacional de Inteligencia -antes adscrito al Ministerio de Defensa-. Desde Moncloa han mimado su imagen, y no han sido pocos dentro del partido los que precisamente han criticado que se haya preocupado más por ella que por salvar la cara del PP en momentos tan difíciles como el caso Gürtel. “En mi puta vida he cobrado un sobre”, espetó un día en los pasillos del Congreso.

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Ahí viene precisamente su mayor problema, según fuentes del PP. Ella tiene controlada la Administración y ha expandido sus tentáculos con su grupo de ‘sorayos’ -José Luis Ayllón, Álvaro Nadal, Alfonso Alonso…-, pero no domina todos los resortes del partido. De hecho, esa pugna interna se ha visto a nivel regional contra María Dolores de Cospedal en procesos como los de Andalucía y País Vasco, donde la formación se ha llegado a partir en dos.

Pero sí ha conseguido ganar la partida de ser el miembro del Gobierno más valorado. Su nombre es pronunciado constantemente, incluidos en los círculos periodísticos, donde Sáenz de Santamaría pasa como uno de los dirigentes populares con mejor trato con los periodistas.

JOSÉ MANUEL GARCÍA-MARGALLO

Una legislatura de cuatro años parece más un anhelo de los candidatos que una realidad ante la complicada aritmética que surgió el 20 de diciembre. Lo que ya no es un tabú es la reforma de la Constitución. De hecho, este tema ya está siendo comentado por el propio rey con los dirigentes políticos en la ronda de consultas para buscar candidato.

La voz que más ha hablado durante el final de la legislatura de un cambio en la Carta Magna ha sido José Manuel García-Margallo. El ministro de Asuntos Exteriores ha revelado en varias ocasiones que tiene una reforma de la Constitución en el cajón para cuando el presidente del Gobierno se la reclame. En estos inciertos días, el veterano dirigente ha llegado a decir que esa reforma es “posible y deseable” y que Rajoy está “dispuesto” a hablar. Pero, siempre, ha comentado debe hacerse a través de una gran coalición.

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Además, a través de él ha expresado el Gobierno las preocupaciones que vienen desde Bruselas sobre la falta de estabilidad. García-Margallo juega la baza de experiencia, intención reformista constitucional y buenos contactos internacionales por lo que pueda pasar en las próximas semanas. Siempre se ha interesado especialmente por el encaje de Cataluña -hay que recordar su debate con Oriol Junqueras antes del 27-S-. Los populares defienden la necesidad de un gobierno de concentración ante el desafío lanzado por la Generalitat de Cataluña.

¿Una figura de consenso? Sobre el papel, sí. Pero no todo el mundo piensa así dentro de su propio partido. García-Margallo está enmarcado dentro del Ejecutivo en el conocido como G-5, el grupo de ministros-amigos de Rajoy (Ana Pastor, José Manuel Soria, Miguel Arias Cañete…) que choca con el estilo tecnócrata de Sáenz de Santamaría. Sus enfrentamientos con miembros del PP no son a puerta cerrada, sino que hasta ha protagonizado choques ante las cámaras con compañeros como Cristóbal Montoro. El titular de Hacienda lo ha tildado hasta de arrogante. Mientras el titular de Exteriores sigue acudiendo a eventos y dejándose querer.

ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO

No hay quiniela de sucesión sin Alberto Núñez Feijóo. El presidente de Galicia se convirtió en una especie de símbolo dentro del partido cuando ganó las elecciones autonómicas en 2009, momento en el que los populares entendieron que cambiaba la tendencia tras años perdiendo contra los socialistas. Automáticamente, esta autonomía se convirtió en el modelo a repetir en los argumentarios y en el laboratorio conservador durante la crisis.

Él sí es un ‘pata negra’ del PP para los militantes. No obstante, durante los últimos años sus relaciones con Génova no han sido muy publicitadas, lo que se ha interpretado como una falta de sintonía entre Feijóo y Rajoy. El líder del PP gallego, aunque lleva años en su tierra, conoce perfectamente los entresijos de la capital tras haber sido alto cargo durante la etapa de José María Aznar en La Moncloa.

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Pero él se mueve actualmente en dos tableros, el autonómico y el nacional. Galicia celebrará comicios autonómicos este año y Feijóo no ha revelado públicamente si se presentará por tercera vez. En varias ocasiones ha transmitido la idea de que será un congreso regional el que elegirá al ‘número uno’ para las gallegas. El PP de esa comunidad maneja abril como la fecha para ese cónclave. Eso no casa con la intención de Génova de celebrar los congresos regionales después del nacional, que todavía no tiene fecha. La gestión de los tiempos será fundamental para su futuro.

ALFONSO ALONSO

Fuentes de su entorno no disimulan que Alonso podría estar en la carrera por la sucesión. Su poder ha ido creciendo exponencialmente en los últimos años. El que fuera alcalde de Vitoria es hoy el ministro de Sanidad en funciones y el líder del PP vasco. Miembro del Gobierno y barón territorial, una poderosa combinación.

Alonso se supo ganar la confianza de Rajoy durante los duros años de oposición y conectó con Sáenz de Santamaría. De hecho, la sucedió en el cargo de portavoz del Partido Popular en la Cámara Baja en 2011. Hábil parlamentario y con buena relación con la prensa, el presidente lo incluyó en su Ejecutivo tras la dimisión de Mato y con la intención de darle un toque más social al Departamento.

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Eso ha ido acompañado del desembarco del clan de Álava en la calle Génova. Allí tienen ya su cuartel dos de sus mejores amigos y colaboradores, Iñaki Oyarzábal y Javier Maroto. Y con ellos ha conseguido también conquistar el PP vasco y desbancar a Arantza Quiroga.

Al igual que a Feijóo, a Alonso se le cruzan por el camino unas elecciones autonómicas. Este año se tendrán que celebras las vascas -no hay fecha, pero podrían ser en octubre-. Él ha confesado que su compromiso es para largo plazo. En teoría será el candidato a lehendakari. La dirección del PP autonómico lo ve así, aunque dicen que todavía es pronto para la designación. Argumentan que hay que esperar a que se concrete la gobernabilidad de España.

CRISTINA CIFUENTES

Cifuentes se ha revelado como un auténtico animal político en apenas unos años. Supo utilizar el trampolín de la Delegación del Gobierno en Madrid para proyectarse más allá de la comunidad y logró refugio en los ‘sorayos’ y en parte de Génova que mantenían una guerra abierta con Esperanza Aguirre. Todo ello aderezado con una gran campaña mediática de la mano de Marisa González.

Asimismo, tras el 24-M se convirtió en una referencia para muchos populares. ¿La razón? Consiguió un pacto con Ciudadanos para gobernar -incluso quiere que entren en su Ejecutivo más adelante- y marcó la senda para poder conservar el poder. Ella representa una nuevas formas populares y su figura fue potenciada incluso por la dirección durante la convención celebrada el pasado mes de julio para ‘refrescar’ la imagen antes de las elecciones.

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Ella siempre niega estar en las carreras de la sucesión. Por ahora mueve sus peones para el congreso regional y hace limpieza entre los aguirristas, ya que su siguiente escalón profesional dentro del partido tendría que ser la Presidencia del PP de Madrid -todavía en manos de Aguirre-.

Pero las especulaciones se han levantado después de que declarara “nadie es insustituible” en una entrevista. Además, en este cruce de factores, el congreso del PP podría ser diferente a los que hemos vivido hasta ahora en sus reglas. Ya en verano los populares dijeron que intentarían buscar una fórmula para que los militantes se expresaran de manera más cercana. No hablaron específicamente de primarias. Esta última opción ha sido defendida de manera vehemente por Cifuentes, partidaria de métodos más directos y menos controlados. Un punto a favor de ella.

Pero aparece otra pregunta: ¿Sería capaz de llegar a lo más alto de su partido sin haber logrado controlar todavía a su propia formación regional?

MARÍA DOLORES DE COSPEDAL

Su ambición política es constante. Muchos daban por acabada su carrera tras perder la Junta de Castilla-La Mancha y la remodelación de la cúpula de Génova en junio. Pero, al final, logró amarrar el puesto de secretaria general y continuar como ‘número dos’ del partido. Esto la llevará a controlar directamente la organización del próximo congreso -en el que podría producirse el relevo de Rajoy de no gobernar-.

Asimismo, consiguió que Rajoy la incluyera como ‘número uno’ por Toledo en las pasadas elecciones. Ahora es diputada en el Congreso, escenario en el que supuestamente debería estar el sucesor para tener mayor proyección política y mediática. Más relajada en los últimos meses, en Génova han vendido sus buenas relaciones con dos de los hombres fuertes: Jorge Moragas y Fernando Martínez-Maíllo.

Pero sigue teniendo una fría relación con Sáenz de Santamaría y un enfrentamiento con el todavía poderosos interiormente Javier Arenas. Y, además, parte de la sociedad la relaciona directamente con la gestión del caso Bárcenas, el “contrato en diferido”, el paseíllo ante la Audiencia Nacional y los recortes en la Junta. No es una buena carta de presentación ante el fragmentado y renovado Parlamento que tiene ahora España.

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