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03/03/2016 08:19 CET | Actualizado 03/05/2016 17:25 CEST

Cómo un pueblo de Brasil se ha deshecho del mosquito portador del zika

Hace unas semanas Brasil comenzó su lucha contra el mosquito Aedes aegypti, que contagia el dengue, el chikungunya y el zika —este último se ha relacionado con malformaciones en recién nacidos—. El ministro de sanidad de Brasil, Marcelo Castro, anunció en enero que el país mandaría 200.000 miembros de las fuerzas armadas para contribuir a la erradicación del mosquito y que las ciudades de todo el país habían reforzado sus estrategias para combatir la plaga.

Pero algunas comunidades de Brasil llevan la delantera en lo relativo a eliminar el mosquito portador de enfermedades de sus calles. Una de ellas es el municipio de Água Branca, en Piauí, en el que viven unas 16.000 personas.

Si se compara con otras áreas rurales de Brasil de un tamaño similar, Água Branca debería tener un problema con los mosquitos. Sin embargo en 2013, cuando ni siquiera se hablaba del virus del Zika, el municipio puso en marcha una iniciativa comunitaria para afrontar los crecientes índices de fiebre provocada por el dengue. Las autoridades sanitarias municipales y los residentes se centraron en eliminar los nidos de mosquitos y, como consecuencia, Água Branca lleva tres años sin mosquitos.

El gobernador del Estado está llevando ahora el programa a otras zonas, donde los dirigentes esperan que se repita el éxito de Água Branca.

¿CÓMO FUNCIONA?

Las autoridades sanitarias colocan pegatinas verdes en las casas en las que no hay larvas de mosquito; amarillas en las casas en las que no hay larvas pero sí acumulación de agua; y rojas en las casas en las que hay larvas. Las pegatinas, que están a la vista de todos, sirven tanto de incentivo público para que los residentes sigan dando ejemplo a los demás como para motivar a que los demás eliminen de su propiedad los criaderos de mosquitos.

Cuando se comenzó con la iniciativa, las autoridades sanitarias dirigieron campañas de concienciación para explicar el funcionamiento del sistema de pegatinas, explicaba al HuffPost Brasil Dóris Leal, coordinadora de vigilancia sanitaria de Água Branca.

19 de febrero. Un técnico de laboratorio de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) muestra 'Aedes aegypti' infectados con la bacteria 'Wolbachia' en un tubo de ensayo en Río de Janeiro (Brasil).

Leal atribuye el mérito a las autoridades de control de enfermedades endémicas y a los trabajadores del Centro de Salud Familiar por haber motivado a los residentes del municipio y por haber hecho que participen en la estrategia para proteger su propia salud.

EL SISTEMA DE PEGATINAS

"Nuestro objetivo, más allá de combatir los nidos de mosquitos en la ciudad, era que los residentes se comprometieran para que pudieran ser los agentes del cambio dentro del proceso", afirmaba Leal. "Trabajando con dos equipos, contamos con una mayor capacidad para motivar a la gente a esforzarse".

Las autoridades de control de enfermedades endémicas, junto con los médicos del Centro de Salud Familiar (el enfoque comunitario de Brasil a la asistencia sanitaria primaria), se desplazaron a los barrios y las áreas rurales de Água Branca, entraron a las casas y realizaron comprobaciones sobre el control de mosquitos con los residentes.

Estos profesionales indicaron los sitios en los que se podía acumular el agua y explicaron los procedimientos que había que seguir para combatir a los mosquitos. Al final de la visita, cada hogar recibía una pegatina según el nivel de erradicación de mosquitos que se había llevado a cabo (o que aún se necesitaba) en la propiedad.

La asignación de pegatinas de colores demostró ser una fuente de inspiración para los residentes, además de uno de los factores que motivaron el cambio. Aquellos que recibieron pegatinas verdes daban ejemplo al resto de la comunidad, y a aquellos que recibían pegatinas rojas se les motivaba a hacer un esfuerzo extra para alcanzar los estándares de seguridad con respecto a los mosquitos. Las pegatinas rojas también sirvieron de ayuda a los trabajadores sanitarios para tener localizados a esos hogares que tenían problemas con el control de mosquitos. Los encargados del control de mosquitos visitaban semanalmente las casas con pegatina roja hasta que mejoraran sus medidas de control.

El resultado ha sido que, en 2015, Água Branca sólo ha tenido siete casos de dengue, y no se ha informado de ninguna otra enfermedad transmitida por la picadura del mosquito en el municipio, de acuerdo con el Departamento municipal de sanidad de Água Branca. Esta cifra se encuentra muy por debajo de los índices de enfermedades transmitidas por mosquitos de otras poblaciones brasileñas de tamaño similar.

Vertentes (Pernambuco), que se encuentra en el noreste de Brasil, como Água Branca, tiene unos 20.000 habitantes y ha registrado 401 casos de dengue sólo entre el 3 y el 16 de enero. Nioaque, un municipio de Mato Grosso do Sul del mismo tamaño, confirmó 1.524 casos de dengue en diciembre de 2015. En total el país registró 1,6 millones de casos de dengue el año pasado.

UNA EXPERIENCIA MOTIVADORA

A Omar Akbari, un experto en control de mosquitos del Center for Disease Vector Research de la Universidad de California, no le sorprende el éxito de Água Branca con la erradicación de mosquitos. Según Akbari, la combinación de educación pública, implicación comunitaria e incentivos públicos resulta muy motivante para las personas que no quieren ser las malas de la película en lo que respecta al control de mosquitos. Después de todo, basta con que se sigan criando mosquitos en una sola casa para que la plaga se extienda por todo el vecindario.

"Las pegatinas hacen que todos los vecinos sean conscientes de cuáles son las casas en las que se crían mosquitos y cuáles no", explica. "Te dan un incentivo para asegurarte de que no eres el malo de la comunidad".

¿PODRÍA FUNCIONAR EN OTROS LUGARES?

Aunque el Aedes aegypti puede reproducirse en zonas silvestres y pantanosas, es un insecto urbano al que le encanta vivir rodeado de gente y criar en pequeñas acumulaciones de agua potable. Mientras los habitantes de Água Branca sigan convencidos de la importancia del control de mosquitos, y el municipio no esté rodeado de pantanos en los que estos puedan criar, Akbari asegura que este método no tiene por qué dejar de funcionar.

También apuntó que es posible que la iniciativa comunitaria se encuentre con ciertos obstáculos en los municipios con más habitantes. En lugares más grandes, es menos probable que los vecinos se conozcan, lo que hace que el sistema de las pegatinas pierda fuerza motivadora.

"En una comunidad más grande, puede ser más complejo, porque cuesta más que todo el mundo se ponga de acuerdo sobre el control de mosquitos", declaró.

Aun así, Akbari considera que no hay motivos para no probar estas medidas educativas y de incentivos públicos en todas las comunidades que luchan contra las enfermedades transmitidas por mosquitos.

"Os sorprendería lo poco que sabe la gente sobre los mosquitos. La mayoría ni siquiera sabe lo que hay en su propio jardín, así que creo que educar y proporcionar incentivos contribuirá enormemente al control de mosquitos", argumentó.

El progreso de Água Branca ha servido de inspiración para que los líderes estatales introduzcan ese mismo programa en otros municipios. "El gobernador del Estado ya ha llevado nuestra iniciativa a otros municipios. Esperamos que el éxito sea el mismo", declaró Leal. "Es necesario que se sensibilice a los residentes de las ciudades para un mejor control de la proliferación de nidos de mosquitos".

El control de mosquitos es uno de las factores más importantes en la batalla por frenar el brote de zika. Si se puede detener a los insectos que lo están extendiendo, se puede detener el aumento de las tasas de infección. Hasta ahora, se estima que entre 500.000 y 1,5 millones de brasileños han contraído el zika entre 2015 y 2016, y las autoridades sanitarias del Gobierno han confirmado 583 casos de microcefalia, la malformación en recién nacidos que podría estar relacionada con el virus. Todavía se están investigando más de 4.000 casos de microcefalia.

La transmisión del virus del Zika continúa en 34 regiones del mundo, la mayoría de las cuales se encuentran en Latinoamérica y en el Caribe.

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición brasileña de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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