INTERNACIONAL
08/03/2016 09:24 CET | Actualizado 08/03/2016 09:24 CET

La Anti-Europa

REUTERS

En la prensa de esta mañana contrastan las caras de satisfacción de los dirigentes europeos por el principio de acuerdo alcanzado con Turquía y la indignación que crece entre la opinión pública... 



Un chaval de 5 ó 6 años aparece enredado en una maraña de concertinas. Es la imagen con la que La Vanguardia reseña que “Turquía se va a convertir en el muro de la Unión Europea". En Alemania, el diario conservador Frankfurter Algemaine no oculta su satisfacción por el compromiso y destaca lo dicho por Donald Tusk: “Los tiempos de la inmigración irregular se han terminado".

En El País, Xavier Vidal-Folch no oculta su enfado respecto a la "poca vergüenza" que muestra el presidente del Consejo Europeo que, a su juicio, "representa ya por siempre la Anti-Europa, porque la Europa comunitaria era antes que nada la tierra de acogida, de residentes y emigrantes". El conservador Le Figaro, en un editorial, estima que el acuerdo llega tarde y no será eficaz, además de cambiar a los migrantes sirios por los turcos, al suavizar los visados desde junio. Como resume el Süddeutsche, "la Unión Europea se pone en manos de un compañero desagradable: Turquía". 



En paralelo, la Unión Europea tiene otro problema: la situación económica…



"La eurozona necesita estímulos monetarios esta misma semana", exige el Financial Times en un editorial en el que advierte que el principal riesgo del Banco Central Europeo es no hacer nada. Sin embargo, Jaime Caruana, actual director del Banco Internacional de Pagos, considera en La Vanguardia que "existe una excesiva dependencia de los bancos centrales por parte de los mercados”, y sentencia que "mantener los tipos bajos o negativos puede dañar la estabilidad financiera".

Esto no quita para que Telefónica, leemos en Cinco Días, vaya a inaugurar "los bonos a tipo negativo en empresas europeas. El comprador confía su inversión a la evolución de la compañía en Bolsa”. Iberdrola también se lanza a este nuevo producto financiero. 



Pero en España seguimos a cuestas con la formación de un Gobierno que evite nuevas elecciones. El rey dio un paso más en el proceso, que se interpreta de diferente manera dentro y fuera de España…



Javier Ayuso, en El País, considera que Felipe VI "envió un mensaje muy claro: éste no es mi momento, sino el de los partidos políticos" y, a través del matiz introducido en el comunicado, por el momento lanzó "un aviso a navegantes de que no tiene intención de participar en ningún juego de declaraciones y fotografías partidistas. Es el jefe del Estado y se guarda su momento -escribe Ayuso- para cuando los políticos hayan aprovechado sus momentos".

En Le Monde, sin embargo, la situación del monarca se ve con más claroscuros: “Debilitado por el juicio de su hermana, el rey debe jugar un papel inédito entre partidos divididos", escribe su corresponsal que, además, recuerda que la unidad de España sigue amenazada por el proceso independentista en Cataluña.  



En cualquier caso, las negociaciones están en manos de los partidos, que reciben serias advertencias…



En forma de editoriales. "Contra la parálisis", titula el suyo El País, en el que advierte que "nadie debe distorsionar el tiempo de la negociación como si fuera una representación teatral destinada a dar rienda suelta a casi cuatro meses de periodo electoral".  



El Día de la Mujer deja esta mañana numerosas muestras de la discriminación entre géneros. Una discriminación que empieza en el hogar…



Y, concretamente, en la cocina. El profesor de Sociología José Ramón Mauleón echa mano de la Encuesta de Presupuestos del Tiempo que se hace en Euskadi y constata en El Correo que, "mientras el 77% de las mujeres cocina, sólo lo hace el 48% de los hombres. Y esa diferencia no varía mucho en virtud de la edad o la situación laboral, excepto entre estudiantes".

Además, como nos recuerda El Periódico, la maternidad sigue siendo una carrera de obstáculos, lo que sitúa a España como el país del mundo en el que más tarde se tiene el primer hijo. 



Otra discriminación, en este caso generacional, es el tuit de esta mañana…



Los denominados "millennials", los jóvenes entre 25 y 35 años, también conocida como Generación Y, lo tienen crudo desde el punto de vista económico, porque sus ingresos son irrisorios. En todo el mundo.

Así lo ha verificado The Guardian, que ofrece un simulador en su web por países, en el que se comprueba que las comparaciones entre generaciones son odiosas.

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