INTERNACIONAL
10/04/2016 17:11 CEST | Actualizado 10/04/2016 17:14 CEST

Yemen se prepara para un nuevo alto el fuego seguido de conversaciones de paz

AFP

Un nuevo alto el fuego entrará en vigor esta medianoche en Yemen para abrir la senda a las conversaciones de paz entre el Gobierno y el movimiento rebelde de los hutíes, vistas con pesimismo por parte de la población ante el fracaso de las treguas anteriores.

Este será el quinto cese de hostilidades acordado desde el comienzo, hace poco más de un año, de la campaña militar de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí, que respalda a las fuerzas leales al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, frente a los hutíes.

Esta noche, pues, deberían cesar tanto los enfrentamientos sobre el terreno, como los ataques aéreos de la coalición árabe.

En el plazo una semana, el 18 de abril, está previsto que comiencen en Kuwait las negociaciones de paz auspiciadas por la ONU, que ha subrayado que esas conversaciones se centrarán en el cumplimiento de la resolución 2216 del Consejo de Seguridad.

Esa decisión estipula la retirada de los combatientes hutíes de las ciudades, la entrega del armamento pesado al Estado, su evacuación de las instituciones gubernamentales y la reanudación del diálogo político.

Las cuatro anteriores rondas de negociaciones, auspiciadas por la ONU y celebradas en Suiza, colapsaron antes de alcanzar una solución al conflicto, en el que ya han muerto más de 3.000 civiles, según las Naciones Unidas.

LA "ÚNICA SOLUCIÓN"

El recién nombrado jefe del Gobierno yemení, Ahmad Abid bin Dagar, señaló el sábado durante una reunión del Ejecutivo en la capital saudí que su Gobierno busca la aplicación incondicional de la resolución 2216, como "única solución" al conflicto.

"Los hutíes y las fuerzas de Saleh deben comprender que nosotros y ellos no tenemos otra opción que aplicar inmediatamente esa decisión, ya que es la herramienta y el camino seguro para cesar la guerra", aseguró Dagar en declaraciones a la agencia de noticias yemení Saba.

Asimismo, el responsable yemení puso en duda la seriedad de los hutíes y de su aliado, el expresidente Ali Abdalá Saleh, de cara al diálogo.

"Los hutíes y Saleh incumplieron sus promesas en las rondas anteriores de (las negociaciones), pero esto no impedirá que el Gobierno participe otra vez", recalcó.

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Un yemení lee un periódico que publica en portada el anuncio de tregua, en la ciudad de Aden.

El coordinador para los Asuntos Humanitarios de la ONU en el Yemen, Jamie McGoldrick, anticipó la entrada en vigor del alto el fuego con una invitación a las partes a cumplirlo.

"Deseo que todos los protagonistas de la crisis cesen las operaciones bélicas y comprendan que es imposible alcanzar la paz permanente que desean los yemeníes sin soluciones políticas", remarcó.

McGoldrick destacó que las organizaciones de la ONU aprovecharán la oportunidad de la tregua para hacer llegar ayuda humanitaria a las zonas más afectadas por la violencia y de difícil acceso.

LOS CIVILES, ANTE TODO

En este sentido, recordó a las partes que de acuerdo a la legislación internacional están obligados a proteger a los civiles y sus instituciones, y a no obstaculizar la labor de los trabajadores humanitarios.

Los combates entre las tropas leales a Hadi y los hutíes se intensificaron el viernes y sábado pasados en las provincias de Mareb (norte), Taiz (suroeste) y Shebua (sureste), y en zonas próximas a la capital yemení, Saná.

Esta escalada ha generado pesimismo entre los yemeníes respecto al posible cumplimiento del alto el fuego y los resultados de la próxima ronda de negociaciones.

"No tengo ni un cinco por ciento de esperanza en que el alto el fuego perdure o en que las conversaciones de paz tengan éxito", dijo a Efe un habitante de Saná, identificado como Sami al Asali, de 27 años.

"La situación es difícil, ningún político yemení está preocupado por los que sufrimos", lamentó.

Pese a que la autoridades saudíes y los hutíes acordaron desde marzo una tregua en la frontera yemení-saudí, lo cual ha permitido el canje de prisioneros entre ambos bandos, la violencia prosigue con intensidad en diversas zonas del Yemen, y también los bombardeos de la coalición árabe.

El portavoz de los hutíes, Mohamed Abdelsalam, indicó la semana pasada que su movimiento acordó con las autoridades saudíes extender el cese de hostilidades en la frontera.

Destacó que la extensión de ese pacto "es el primer paso para la suspensión de la escalada bélica en el resto de los frentes de lucha hasta llegar a un cese total de la guerra".

Según el borrador del acuerdo de alto el fuego, los bandos en conflicto pueden recurrir a la fuerza en defensa propia y deben permitir a las ONG distribuir con absoluta libertad ayuda humanitaria a los necesitados.

El cumplimiento del acuerdo será vigilado por doce oficiales de los Ejércitos de ambos bandos, que contarán con el apoyo de comités locales en las provincias de Taiz, Shebua, Mareb, Al Dalea y Al Baida.

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