Pedernales: Epicentro de la tragedia

Pedernales: Epicentro de la tragedia

DOLORES OCHOA / AP

La ciudad turística de Pedernales, un popular balneario de la costa ecuatoriana, es hoy el epicentro de una tragedia tras el terremoto de 7,8 grados de magnitud en la escala de Richter que sacudió el sábado esa zona costera del oeste de Ecuador.

En la zona hay casas destruidas, gente atrapada y desaparecida entre los escombros, niños que gritan por sus familiares y adultos que lloran desconsolados y asolados porque vieron morir a algunos de los suyos aplastados por la caída de los edificios.

Luis Barba Menéndez es uno de los damnificados que, entre sollozos, cuenta el "infierno" que vivió a eso de las 19.00 (22.00 GMT) del sábado, cuando su tierra se sacudió "como nunca" se había hecho sentir.

"Usted no se imagina cómo fue esto", dijo Luis a Efe y cortó por el llanto el relato sólo para balbucear: "Hay gente todavía atrapada, que nos ayuden, señor".

"No podemos comparar lo que ha pasado, nos hemos quedado sin casa, pero felizmente mi familia no fracasó, salimos, pero el pueblo de Pedernales ha desaparecido", añadió.

El terremoto, relató, "fue largo, fue como un viento que atormentó a todos ... A mí me botó patas arriba", agregó y dijo que, con su familia, como toda la población, ha pasado la noche y la madrugada "en media calle, para sobrevivir".

Luis camina por la calle pocos pasos, no quiere separarse mucho de sus familiares, pero dice que "hay que tener valor" porque hay mucha gente bajo los escombros.

Calculó "cientos" de muertos, pues dijo que "hay gente atrapada, sepultada" entre los escombros.

Ángel Dueñas, un empleado público, que acompaña a Luis, asegura que la tragedia le envolvió directamente.

"Tengo tres familiares fallecidos, la pérdida es cuantiosa, tanto material como de seres humanos, no hay cómo describir esto", enfatizó don Ángel que clama "ayuda urgente" para su natal Pedernales.

"Que vengan a rescatar a las personas que les han caído los edificios encima, se necesita el rescate, la ayuda rápida", agregó con la emoción contenida en los labios.

"No hay más que decir", concluyo, desolado por la tragedia en Pedernales, un balneario tropical en la costa del océano Pacífico, que creció en los últimos años por el turismo y la producción de camarón.

Y la tierra "no deja de temblar" en esa zona, aunque ya no es como la sacudida de ayer, apuntó.

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