POLÍTICA
24/12/2016 10:00 CET | Actualizado 24/12/2016 10:02 CET

Lo que los atentados de Berlín y Ankara nos enseñan sobre las fuerzas involucradas en Siria

Apenas pasaron cuatro horas entre el estupor provocado por el asesinato del embajador ruso Andreï Karlov y el pavor suscitado por el atentado en el mercadillo de Navidad de Berlín. Dos ataques con métodos y fines muy diferentes, pero que parecen consecuencias directas del estancamiento del conflicto sirio y de las fuerzas que se enfrentan.

En Ankara, Mevlüt Mert Altintas abatió a sangre fría al diplomático ruso evocando la situación de Alepo. Desde hace varios meses, Alemania es objetivo del Estado Islámico, sobre todo por el apoyo militar de Berlín a la coalición internacional contra Daesh. Sí, Daesh, quien reivindicó el martes por la tarde el atentado llevado a cabo en Berlín el día anterior. Si bien el gobierno turco acusó el martes por la noche a la red del predicador Fethullah Gülen de estar "detrás" del asesinato del embajador, los atentados de Berlín y Ankara parecen las dos caras de una misma moneda.

Detrás de Ankara, Alepo, Irán...

Varios especialistas vieron el atentado contra Andreï Karlov como un intento de desestabilizar las relaciones entre Ankara y Moscú. Vladimir Putin no dijo lo contrario. "El crimen cometido es, sin duda, una provocación destinada a perturbar las relaciones ruso-turcas", declaró el jefe del Kremlin. Un punto de vista que también comparte el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Entonces, ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

Al grito de "Allah Akbar" (Dios es grande) y citando en árabe a "los que han mostrado lealtad a la yihad", el asesino de Andreï Karlov adoptó el léxico de los yihadistas que resisten en Alepo.

La postura ambigua de Turquía hacia Siria llevó a una crisis abierta con Moscú, cuyo culmen fue el ataque de un avión militar ruso sobrevolando el espacio aéreo turco. En esa época, Putin acusaba a Erdogan de proteger el tráfico de petróleo de Daesh. Después de esta escalada, y al día siguiente del fracaso del golpe de Estado en Turquía este verano, las relaciones se normalizaron entre los dos países; hasta el punto de que la evacuación de Alepo la negociaron hace varios días Turquía y Rusia. Sin embargo, el presidente turco defendía una línea contradictoria a la de Rusia en el tema del dossier sirio (e incluso intentó presionar a Putin sobre la suerte de Alepo).

Erdogan, deseoso de la salida de Bashar al-Assad (y favorable a la instauración de un régimen sunita hacia el que Rusia es hostil), está en una segunda fase de pactos con Rusia y ha desorientado a varios miembros del partido AKP (islamo-conservador). Estos últimos siempre han defendido a los sunitas, es decir, a los islamistas de Alepo, frente a las tropas del régimen. Además, las fuerzas de Bashar al-Assad están respaldadas por "consejeros militares" iraníes a cargo de los combatientes del Hezbolá libanés aliados de Assad (y, por tanto, chiítas). "Cuando vemos manifestaciones en Estambul contra Rusia e Irán y en apoyo a Alepo, vemos que los partidarios entusiastas del AKP están ahí", explicó a AFP Aykan Erdemir, de la Fundación para la Defensa de la Democracia.

Al grito de "Allah Akbar" (Dios es grande) y citando en árabe a "los que han mostrado lealtad a la yihad", el asesino de Andreï Karlov (diplomático que representaba a la Rusia que combate con los chiítas) adoptó el campo léxico del Frente Fatah Al-Cham, los yihadistas que resisten en Alepo (antiguo Frente al-Nosra). Cabe destacar que este asesinato tuvo lugar la víspera de un encuentro crucial sobre Siria entre los jefes de la diplomacia de Rusia, Turquía e Irán.

A continuación, un panorama (no exhaustivo) de las fuerzas involucradas en Siria, que muestra que Rusia actúa sobre todo en el Oeste (especialmente en Alepo y sus alrededores), donde se encuentra la rebelión siria. Además, la bandera alemana fue situada arbitrariamente en la provincia de Al Raqa (feudo del Estado Islámico), teniendo en cuenta que Alemania sólo realiza operaciones de reconocimiento contra el EI.

Berlín, la coalición, los migrantes y al-Assad

Mucho antes del atentado de Berlín reivindicado por Daesh, Alemania estaba ya en el punto de mira de Daesh. Desde principios de 2015, se produjeron sobre suelo alemán varias agresiones aisladas ligadas al yihadismo, en ese "país cruzado" del que hablaba Fabien Clain en el mensaje con el que reivindicó los atentados del 13 de noviembre en la sala Bataclan de París, ese país al que quería atacar igual que a Francia, por lo que, de hecho, eligió un día de partido entre Francia y Alemania.

La inteligencia estadounidense había advertido sobre el peligro de un ataque contra un mercado de Navidad en suelo alemán.

Aparte de las veces en que los terroristas pasaron al acto en Alemania, la inteligencia estadounidense había advertido sobre el peligro de un ataque contra un mercado de Navidad en suelo alemán. Pero, ¿por qué razón Alemania (que no tiene un Ejército propiamente dicho) está en el punto de mira?

Aunque la armada alemana no participe directamente en los bombardeos a las posiciones del Estado Islámico en Siria y en Irak, está implicada, en efecto, en su funcionamiento. Un día después de los atentados de Bataclan, los diputados alemanes aprobaron masivamente el despliegue de fuerzas de apoyo a las operaciones llevadas a cabo por la coalición en Siria (básicamente, aeronaves de reconocimiento y avituallamiento para respaldar la aviación enviada por Francia o Estados Unidos). También hay soldados alemanes que participan en las tripulaciones internacionales de los aviones AWACS de la OTAN (con base en Turquía).

Otro elemento que vincula este suceso al conflicto sirio: Alemania acogió el año pasado a más de un millón de solicitantes de asilo, entre los que se encuentran un buen número de personas que huyen de la Siria de Bashar al-Assad (está más que demostrado que este último recibe apoyo de Rusia). Cabe recordar que Bashar al-Assad instrumentalizó a los yihadistas del Estado Islámico para aparecer como el único escudo contra el peligro islamista.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición francesa de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del francés por Marina Velasco Serrano

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