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19/10/2017 07:31 CEST | Actualizado 19/10/2017 12:20 CEST

Cómo mantenerse despierto en el trabajo

Muchas personas tienden a tomar café a modo de empujón durante el día, pero si prefieres evitar la cafeína, prueba a beber un vaso de agua.

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Poco después de graduarme en la universidad, quedé con una antigua jefa para ponernos al día, comentarle de mis planes de trabajo tras la universidad (todavía un tanto difusos) y preguntarle cómo había sido esa transición en su caso.

Compartió conmigo todo lo que sabía y fue muy alentadora, pero una de las cosillas que captaron especialmente mi atención fue el tema del sueño. Después de finalizar sus estudios y comenzar a trabajar de manera regular, tardó varias semanas en sentirse lo suficientemente despierta en el trabajo. No es que se pusiera a roncar en medio de la oficina, pero sí que sentía mucho sueño. Y lo mismo me ocurrió a mí.

Después de empezar en mi trabajo, pasé por lo menos un mes preguntándome por qué demonios estaba tan agotada al final del día, por muy temprano que me fuera a dormir por la noche. Nada iba mal; básicamente, mi cuerpo se tenía que acostumbrar a un horario de lunes a viernes de 9 de la mañana a 5 de la tarde que llevaba sin tener desde el instituto. Además, no soy una persona de mañanas. Para nada.

Si te estás habituando a un horario nuevo, si necesitas una manera de superar esos bajones de energía de después del almuerzo o si quieres, simplemente, algunos consejos que te proporcionen esa inyección de energía, sigue leyendo:

1. Échate una siesta: No todo el mundo tiene esta posibilidad, eso está claro. Pero Tim Herrera, redactor de The New York Times, defiende fervientemente la importancia de echarse siestas en el trabajo. Yo no lo recomendaría cien por cien, pero su método de buscar algún lugar cercano (una cafetería, una biblioteca, un parque si hace buen tiempo) para echarse una siesta de 15 minutos podría resultar muy útil para algunas personas.

2. Fija una rutina de sueño: Al igual que el caso anterior, esto debería hacerse fuera del trabajo, pero podría dar un cambio radical a tus jornadas. Si tienes problemas para dormirte por la noche, pero te sientes completamente somnoliento cuando vas a trabajar, deberías preguntarte a ti mismo: ¿Me duele algo? ¿Tengo ansiedad? ¿Estoy dando más cabezadas que de costumbre? Estas cuestiones y muchas otras referidas a tu rutina de sueño podrían sacar a relucir algunos puntos problemáticos. Procura cambiarlos y quizá acabes siendo menos propenso a caer rendido de sueño durante el día.

3. Siéntate cerca de la ventana: Un estudio publicado en 2014 en el Journal of Clinical Sleep Medicine reveló que los empleados que trabajan en oficinas donde se filtra la luz natural "duermen mejor y más tiempo que las personas que trabajan en lugares con falta de luz natural", tanto durante la semana como en fin de semana. Los participantes del estudio que trabajaban cerca de la luz natural así lo confirmaron a los investigadores, pero los resultados también fueron contrastados con unos dispositivos de seguimiento del sueño que llevaban los participantes. Así, se concluyó que estas personas dormían unos 46 minutos más, lo que equivale a atrasar la alarma del despertador por lo menos unas cuatro veces. Quizá no tengas la suerte de ser una persona que absorba vitamina D en el trabajo, pero podrías intentar hacer una pausa rápida de 10 minutos y salir al aire libre o pedirle a la persona sentada junto a la ventana que suba la persiana.

4. Bebe agua: Muchas personas tienden a tomar café a modo de empujón durante el día, pero si prefieres evitar la cafeína, prueba a beber un vaso de agua. El cansancio puede ser un síntoma de deshidratación leve, y puede solucionarse fácilmente con un par de cubitos de hielo y un vaso grande de agua.

5. Haz ejercicio: No a todo el mundo le apasiona la idea de hacer ejercicio a mediodía y después volver al trabajo. Para empezar, puede suponer bastante trabajo: una visita al gimnasio, cambiarse de ropa, algún lugar donde meter esa ropa, un lugar para ducharse si se suda y, evidentemente, disponer de tiempo durante el día para siquiera poder plantearse hacer ejercicio. No obstante, si todos estos factores se cumplen, hacer ejercicio algún momento a lo largo del día puede ayudar a mantener a raya el sueño. Tomarse tiempo para hacer ejercicio antes de acabar el día, ya sea acudiendo a clase de meditación o a una sesión más fuerte de cardio, puede evitar que te quedes frito durante la jornada.

Por: Judith Ohikuare

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

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