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27/11/2017 16:29 CET | Actualizado 27/11/2017 16:29 CET

La razón por la que James Cameron casi golpea a Harvey Weinstein con un Oscar en 1998

No fue por 'Titanic'...

Getty Images

La gala de los Oscar de 1998 fue inolvidable para James Cameron. Esa noche Titanic consiguió llevarse 11 estatuillas, algo que solo logró superar en 2003 El señor de los anillos: el retorno del Rey. A pesar del éxito de esa noche, Cameron también vivió algunos acontecimientos no tan memorables durante la gala.

Cameron ha contado en una entrevista para la edición estadounidense de Vanity Fair que estuvo a punto de llegar a las manos con el productor Harvey Weinstein, ahora acusado por numerosas actrices de abusos sexuales y violaciones.

"Recuerdo que casi me peleo con Harvey Weinstein golpeándole con mi Oscar", contó el director de Avatar, quien detalló que el incidente tuvo lugar en el patio de butacas del teatro una vez que acabó la publicidad inicial de la gala, justo antes de que comenzase. "La gente de los asientos de alrededor decía 'aquí no', 'aquí no", relató Cameron. "Entonces piensas, está bien pelearse en el aparcamiento, pero no cuando va a comenzar la gala".

El enfrentamiento entre ambas figuras se debió a otro director de cine, Guillermo del Toro, y a cómo Weinstein había tratado a éste cuando trabajaron juntos en la película de terror, Mimic (1997). "Weinstein vino muy contento a hacerme la pelota y a hablarme de lo bien que trataban a los artistas. Entonces, le canté las cuarenta y le di mi opinión sobre el trato que le daban a los artistas en función de lo que me había contado mi amigo Guillermo del Toro. Eso fue lo que provocó el altercado".

Del Toro ya había hablado de lo ocurrido con Weinstein el pasado mes de octubre durante una charla en el British Film Institute. Entonces, contó que le sucedieron dos acontecimientos horribles a finales de los noventa, uno fue el secuestro de su padre y otro trabajar con Harvey Weinstein.

"Odié aquella experiencia. Mi primera experiencia en la industria estadounidense fue casi la última, porque fue con los Weinstein y con Miramax. Tengo que decirte que dos cosas horribles me sucedieron a finales de los noventa [...] Sé cuál fue la peor... el secuestro tenía más sentido, al menos sabía lo que querían los secuestradores", declaró entonces Del Toro, quien aseguró que trabajar con los Weinstein le enseñó a pelear.

Miramax, la compañía de Harvey y Bob Weinstein, prohibió a Del Toro que rodase cualquier escena en la que hubiese violencia contra niños y animales. Ante esta condición, Guillermo del Toro introdujo en Mimic una escena en la que dos perros y un niño morían. "Perdí batallas sobre el reparto, sobre los guiones, pero lo único que gané fue que Mimic fuese visualmente 100% como yo quería [...] las imágenes de la película son maravillosas y, además, tiene un par de secuencias de las que estoy muy orgulloso", contó el director.

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