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09/12/2017 10:48 CET | Actualizado 09/12/2017 10:48 CET

Las seis preocupaciones más frecuentes de los milenials que van a terapia

Y los consejos de los psicólogos.

Zinkevych via Getty Images

Todos los días en su consulta, la psicóloga estadounidense Tara Griffith escucha la misma pregunta por parte de sus pacientes milenials: "¿Esto es todo?", "¿estoy fracasando como adulto?", "mis padres a esta edad ya tenían la vida solucionada, ¿cómo lo consiguieron?".

"Se enfrentan al dilema realidad versus expectativas", explica Griffith, que dirige Wellspace SF, un equipo de psicólogos, nutricionistas y coaches de San Francisco.

"Estos jóvenes se han criado escuchando una serie de premisas: 'Ve a la universidad y tendrás una carrera profesional de éxito', 'siempre has sido muy trabajador. Haz lo que te gusta y triunfarás', pero esas expectativas no se corresponden con la realidad. Así, surge una sensación de desencanto y estancamiento", plantea la experta.

A continuación, Griffith y otros psicólogos comparten las preocupaciones más frecuentes que les exponen sus pacientes de entre 20 y 30 años y los consejos que les dan.

1. "No soy capaz de tomar una decisión; ¿y si me equivoco?"

Puede que hayan estudiado en universidades de élite y encontrado un trabajo decente en una startup tecnológica, pero muchos milenials siguen dudando de su valía y de su capacidad para tomar decisiones. Cuando llega el momento de enfrentarse a una transición importante en su vida, como dejar su trabajo por uno nuevo o dar un paso más en su relación, encuentran muchos problemas a la hora de tomar esa decisión, cuenta Griffith al HuffPost.

"Tienen demasiadas opciones", apunta Griffith. "Puede que te preguntes qué hay de malo en eso, pero muchos estudios revelan que el hecho de estar expuesto a un exceso de opciones puede dar lugar a parálisis. Tener demasiado donde escoger nos agota, contribuye a que nos quedemos estancados y nos sintamos más insatisfechos", argumenta la psicóloga.

Griffith y su equipo les explican a sus pacientes que no existe una única fórmula para el éxito. No hay una ecuación que nos sirva de guía, "algo así como A + B= felicidad".

"Por mucho que queramos cerciorarnos de qué decisiones serán las que nos hagan sentirnos más felices, satisfechos y seguros en la vida, lo único que podemos hacer es esforzarnos al máximo para conseguir lo que queremos y perseguir nuestros sueños", señala.

2. "Me cuesta mucho decir que no, en especial a mis padres"

Muchos milenials tienen demasiada necesidad de impresionar a sus padres y sienten una gran culpabilidad cuando dicen "no". Esto se debe en gran parte a los padres helicóptero.

Mientras dan vueltas alrededor de sus hijos, estos padres van creándose grandes expectativas, lo que lleva a esos niños a convertirse en adultos que no quieren decepcionar a nadie, explica Deborah Duley, trabajadora social y directora clínica de Empowered Connections, una consulta psicológica en Maryland (Estados Unidos).

Duley siempre aconseja a sus pacientes que empiecen a decir "no" de manera gradual: "Emplea frases comodín, por ejemplo: di 'no estoy seguro de poder comprometerme a esto, te lo confirmo la semana que viene'. Es una manera de ir ganando seguridad en ti mismo y sentirte más cómodo al decir que no. La práctica hace al maestro".

3. "¿Algún día seré capaz de ganar suficiente dinero como para irme a vivir con mi pareja?"

No, los milenials no están malgastando su dinero en desayunar una tostada con aguacate o ir a comer a restaurantes elegantes. Al contrario, están que se salen de sus casillas y se preguntan si realmente llegará el día en el que consigan ser estables a nivel económico, sostiene la terapeuta de pareja Liz Higgins.

Al fin y al cabo, estamos ante la generación a la que más fuerte ha golpeado la crisis y la deuda estudiantil, y la realidad es que realizar prácticas o hacerse autónomo puede ser la única manera que tengan de pagar sus facturas, al menos por una temporada.

Esta realidad financiera ha contribuido a que un mayor porcentaje de personas siga viviendo con sus padres, lo que conlleva problemas en otras facetas de su vida, por ejemplo, a la hora de encontrar pareja. "Muchos de mis pacientes experimentan ansiedad cuando comienzan una relación debido a su situación económica o a la de su potencial pareja, su deuda, etcétera", asegura Higgins.

Cuando sus clientes encuentran el amor, Higgins les recomienda que hablen con su pareja con total transparencia acerca de sus expectativas económicas, sus valores y sus diferencias.

A menudo, lo único que desean los milenials es sentirse aceptados por su pareja y establecer una comunicación clara y directa en asuntos de índole económica. Además, muchos milenials se sienten esclavos de la situación financiera, de modo que el trabajo con los clientes suele centrarse en aumentar su seguridad a la hora de tener una conversación difícil y saber lo que es correcto en cuanto al dinero.

4. "Me siento frustrado por todo lo que ocurre en el mundo"

Muchos milenials se sienten sobrecogidos por las violentas y terribles noticias que muestran los titulares, señala Rachel Kazez, terapeuta y fundadora de All Along, un programa que ayuda a las personas a comprender los problemas mentales y buscar ayuda. Las principales preocupaciones de estas personas son la desigualdad y el medio ambiente, apunta.

Esos jóvenes han invertido mucho esfuerzo en promover las oportunidades y los derechos de los demás, y esos esfuerzos han tenido éxito, pero han sido inconsistentes.

El consejo de la experta para los milenials que se sientan frustrados: "Que sean conscientes del progreso positivo y empleen sus acciones, palabras, influencia y recursos financieros para apoyar aquello en lo que creen. Yo siempre les digo que si de verdad piensan que están haciendo todo lo que pueden por solucionar lo que les preocupa, tener ansiedad no les ayudará a que el problema se resuelva antes".

5. "Me siento un impostor"

Los milenials se han criado en una cultura en la que se establecen continuas comparaciones y no paran de preguntarse si su vida real, es decir, aquella que tiene lugar fuera de las redes sociales, complace a los demás, expone la coach Jess Hopkins.

"Existe un continuo bombardeo de actualizaciones en las redes sociales y mucha falsa modestia. Esto hace que resulte prácticamente imposible mantenerse al margen. Al contrario, muchos milenials se sienten obligados a unirse a esas personas y hacer que cada momento se convierta en una oportunidad para demostrarle al mundo lo mucho que valen. Está hipócrita búsqueda de aceptación puede proporcionar una seguridad temporal en el mejor de los casos, y perpetuar las inseguridades en el peor", señala la experta.

Hopkins intenta hacer ver a sus clientes que basta con ser como son y que no necesitan una gran cantidad de me gusta en Instagram. Asimismo, recomienda "a los milenials con problemas de timidez o autoestima que lean Los dones de la imperfección, de Brené Brown, para embarcarse en un viaje hacia una vida plena".

6. "Mi ansiedad interfiere con mi vida"

De acuerdo con la Asociación Americana de Psicológica, los milenials experimentan más estrés y tienen menos capacidad para gestionarlo que las generaciones anteriores.

"Su exceso de exposición a todo lo que acontece en el mundo durante las 24 horas del día y durante 7 días a la semana (es decir, durante toda su vida) contribuye a que los milenials no sean capaces de desconectar, ni siquiera de sus pensamientos", explica Duley.

Lo primero que hace Duley con sus pacientes con problemas de ansiedad es ayudarles a comprender sus pensamientos negativos. "Los milenials deben saber que son perfectamente capaces de esforzarse para mejorar esos pensamientos y salir reforzados", plantea.

"Empezamos ayudándoles a tomar el control de sus preocupaciones, afrontando el problema desde otra perspectiva. La ansiedad es la manifestación física del miedo y las preocupaciones, y los milenials tienen nula o escasa experiencia gestionando todo lo que se les viene encima desde todos los ángulos. En las sesiones de terapia, les recuerdo que sí que pueden con todo", zanja la experta.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.