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12/12/2017 21:48 CET | Actualizado 13/12/2017 11:55 CET

París se conjura para reanimar la lucha por el clima

La cumbre auspiciada por Macron arranca compromisos a la UE, a empresas y al Banco Mundial para poner freno al cambio climático.

La cumbre Un Planeta (One Planet, en inglés) ha concentrado hoy en París a delegaciones de una cincuentena de países con un propósito: movilizar recursos públicos y privados para frenar el calentamiento global. El presidente galo, Emmanuel Macron, se ha erigido en el nuevo adalid mundial de la lucha contra el cambio climático, con un mensaje que mezcla la alarma ante los hechos y el ánimo para afrontar la pelea. "Estamos perdiendo la batalla del cambio climático y el calentamiento del planeta", ha advertido ante decenas de dirigentes mundiales. "No vamos suficientemente rápido. Todos tendremos que movernos porque habrá que dar cuenta a las generaciones futuras", ha añadido.

Macron ha logrado colar en primera plana el debate medioambiental con una cita que en realidad no forma parte de ninguna de las grandes agendas sobre la materia: la reunión de hoy no forma parte de las cumbres que controlan el cumplimiento de las medidas adoptadas en el Acuerdo de París de 2015 (la última cita fue en noviembre en Bonn, Alemania) ni de las conferencias para ver cómo el sector privado cumple con los objetivos de reducción del CO2 (San Francisco albergará la próxima, en 2018).

No obstante, el encuentro auspiciado por Macron en la isla de Seguin, en el río Sena, ha servido para cerrar algunos compromisos concretos, visibilizar el problema con rostros conocidos como los de los actores como Arnold Schwarzenegger y Marion Cotillard o el cofundador de Microsoft y filántropo Bill Gates, reunir a empresas de primer nivel mostrando su mejor rostro -"responsabilidad social" ha sido el mantra más repetido- y para recordar en público a sus homólogos que hay compromisos que cumplir y que todos deben arrimar el hombro.

Entre los anuncios más llamativos del día -y más destacados no sólo por los interesados sino por las ONG medioambientales- ha figurado la decisión del Banco Mundial (BM) -coorganizador de la cumbre junto a la ONU de dejar de financiar proyectos de prospección y extracción de gas y petróleo después de 2019. En la actualidad, estas actividades suponen en torno al 2% de su cartera de préstamos y garantías financieras.

A ese compromiso se añadieron otros, como el de la Unión Europea, que movilizará 9.000 millones de euros suplementarios de aquí a 2020 en su plan de inversión dirigido a África y a sus países vecinos para invertirlos en ciudades, energía y agricultura sostenibles. Precisamente las grandes ciudades tuvieron una presencia destacada en la conferencia, con varios anuncios espoleados por el millonario exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg y la actual regidora parisina, Anne Hidalgo. El Banco Mundial invertirá unos 3.800 millones de euros en 150 ciudades que tengan "programas agresivos de acción climática".

LOS COMPROMISOS DE LAS EMPRESAS

Mientras los políticos se reunían en el salón principal, decenas de instituciones económicas y financieras trabajaban en un foro paralelo, debatiendo desde un punto de vista estrictamente empresarial. De este encuentro ha surgido un conjunto de compromisos que van desde el abandono de las energías fósiles hasta la presión a las firmas más contaminantes para que se sumen a la lucha. Eso sí, son bastante renuentes aún a cambiar su modelo productivo para cumplir con el planeta, como ha quedado de manifiesto en la frialdad de algunas de las intervenciones y el escaso debate.

Más de 200 firmas han decidido adoptar las recomendaciones de un grupo de trabajo del G20 para ser más conscientes del riesgo climático en sus actividades. Entre estas figuran 20 de los bancos más importantes del mundo y gestores de activos. Se comprometen a publicar "su estrategia para gestionar los riesgos (climáticos), pero también a aprovechar las oportunidades" que ofrece la lucha contra este fenómeno.

Un grupo de 225 grandes inversores, incluyendo al HSBC o el fondo de pensión público más grande de Estados Unidos (CalPERS), decidieron presionar a un centenar de las empresas más contaminantes del mundo para que se sumen a la lucha contra el cambio climático, reduciendo sus emisiones y publicando sus datos financieros relativos al clima. En la lista de las cien empresas implicadas en esta iniciativa, bautizada ClimateAction 100+, figuran grandes grupos petroleros y gasíferos (BP, Chevron, Coal India...), actores del sector de transportes (Airbus, Ford, Volkswagen...), y grupos mineros y siderúrgicos (ArcelorMittal, BHP Billiton, Glencore...), informa AFP. Concretamente, durante cinco años, estos inversores seguirán de cerca a estas empresas. Si hacen progresos suficientes podrán ser retiradas de la lista.

PASOS CONCRETOS DE LOS PODEROSOS

El Banco Mundial ha hecho el mayor anuncio del día: que dejará de financiar la exploración y extracción de petróleo y gas después de 2019. Se trata del primer banco multilateral que toma una decisión así en el sector. A partir del año próximo, además, informará anualmente sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de los proyectos de inversión que financia en sectores clave, como el energético. Generalizará además la adopción de un precio interno del carbono en sus inversiones futuras.

La compañía de seguros AXA acelerará su desvinculación de la industria del carbón. El grupo anunció que no asegurará o invertirá en cualquier empresa implicada en la construcción de nuevas centrales de carbón. Señaló además que retirará 2.500 millones de euros de inversiones del sector. Paralelamente, aumentará en 9.000 millones de euros sus inversiones verdes de aquí a 2020.

El banco holandés ING, por su parte, se comprometió a "acelerar la disminución" de sus financiamientos destinados a las centrales de carbón. De aquí a 2025, financiará exclusivamente a los productores de electricidad que utilicen menos de 5% de carbón y dejará de financiar directamente los proyectos de centrales de carbón. Estos financiamientos directos ya bajaron un 9% el año pasado. En cambio, este grupo estima que es "más complicado" dejar de financiar la industria petrolera y gasífera. Según las previsiones de la Agencia Internacional de Energía (AIE), los combustibles fósiles seguirán proporcionando la mitad de la energía consumida en 2040.

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Alexis Tsipras, el primer ministro de Grecia, conversa con el presidente español, Mariano Rajoy, en el barco que ha llevado a los mandatarios por el Sena hasta el lugar de la cumbre.

"NO SON SUFICIENTES"

Sin embargo, los compromisos anunciados hoy "no son suficientes" para cumplir los objetivos que se fijó la comunidad internacional hace dos años con el Acuerdo de París, según han denunciado tras los fastos las principales organizaciones no gubernamentales (ONG), que piden que se dejen de financiar los combustibles fósiles.

"Los gobiernos, los bancos y otros grandes actores tienen que retirar inmediatamente las inversiones" del carbón, el gas y el petróleo, "la energía del pasado" para dirigirlas a las renovables, que son "las más baratas, sanas y más productivas", señaló en un comunicado la Coalición de Acción por el Clima (CAN), que reúne 1.200 ONG, del renombre de Greenpeace. Además, pidió que los países se impliquen en la eficiencia energética y en "un uso sostenible de la tierra" para una economía "totalmente" libre de emisiones de dióxido de carbono (CO2, el principal gas causante del calentamiento global) para mediados de siglo.

CAN reconoció que en esta cumbre, con ocasión del segundo aniversario del Acuerdo de París, se ha visto la emergencia de "muchas iniciativas positivas", que no acaban de concretarse pese a la aparente buena voluntad de gobiernos y empresas.

La Coalición de Acción por el Clima hizo notar que 2017 va camino de convertirse en el año récord en emisiones globales de CO2, después de tres años de estancamiento, lo que significa que "hace falta una acción urgente y concreta, especialmente de los gobiernos" para evitar males mayores. También recordó que, según un informe de la ONU, para que se cumplieran los objetivos de París -limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados para finales de siglo- habría que triplicar los esfuerzos del sector financiero público y privado y acelerar el despliegue de renovables. Sobre todo, porque cada año se siguen dedicando "cientos de miles de millones de dólares" para proyectos de combustibles fósiles, denunciaron las organizaciones no gubernamentales. Además, alertaron que esa situación "es una pérdida completa de tiempo y de dinero que no nos podemos seguir permitiendo".

El fondo de 10.000 millones de dólares prometido hace dos sigue sin reunirse y de momento ya parten con menos 2.000 inesperados millones porque EEUU ha avisado de que se baja del tren parisino. A ello se suma que las emisiones de dióxido de carbono repuntan de nuevo, tras varios años de contención más a causa de la crisis económica que de que las empresas y gobiernos hicieran los deberes.

Una cifra planea ominosa sobre todos los debates: los 100.000 millones de dólares anuales que deberán movilizarse de aquí a 2020 en beneficio de los países en desarrollo. Ese objetivo todavía parece lejos, a juicio de los presentes hoy, como el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien consideró que "el cambio climático se está moviendo mucho más rápido que nosotros".

Y si las cosas siguen así, según ha recordado hoy Laurent Fabius -el exministro francés de Asuntos Exteriores y principal impulsor de los acuerdos de 2015-, será imposible conseguir el objetivo de limitar a dos grados centígrados el aumento medio de la temperatura planetaria. A este paso, a finales de siglo la temperatura habrá subido, en cambio, de tres a cuatro grados.

LA AUSENCIA DE EEUU

Si hace años era el presidente estadounidense Barack Obama el que trataba de llevar la bandera del ecologismo, de la suma de esfuerzos públicos y privados para salvar el planeta, ahora la tortilla se ha dado la vuelta. Su sucesor en la Casa Blanca, Donald Trump, ha ordenado abandonar los compromisos del Acuerdo de París y eso ha hecho que ni siquiera estuviera hoy invitado al acto de Macron. EEUU ha enviado apenas a un diplomático de su embajada en la capital francesa.

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El que fuera secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en el plenario de la cumbre de hoy.

No obstante, lejos del desaliento, figuras estadounidenses como el exsecretario de Estado John Kerry han defendido en la capital gala que su país sigue en pie en la lucha contra el cambio climático, pese a la oposición de Trump. "No podemos esperar a que la Casa Blanca despierte. En Estados Unidos estamos trabajando desde abajo de todo. Estamos aquí, en particular los de la sociedad civil, no desde los pináculos del poder y del gobierno, sino desde los niveles más bajos y esto es muy importante", dijo el gobernador californiano Jerry Brown.

Estados Unidos es el único país del mundo que rechaza este compromiso, después de que Trump anunciara la retirada de su país en junio, considerando "una farsa" el cambio climático. "Nuestro presidente ha tomado una decisión que no está basada en la ciencia, ni en ningún conocimiento, ni en el sentido común", deploró por su parte Kerry, muy implicado en las negociaciones de hace dos años en París. "Es una decisión autodestructiva con fines políticos", añadió, tachando de "desgracia" la ausencia de un representante de talla en la cumbre.

Pese a todo, Macron ha cerrado la conferencia con un mensaje de esperanza -"hoy hemos empezado a recuperar un poco el retraso sobre el terreno"- y realizó un llamamiento a convertir la cita en una reunión anual en la que se haga el seguimiento de los avances y los retrocesos.

Cumbre One Planet en París

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