POLÍTICA
22/12/2017 00:54 CET | Actualizado 22/12/2017 10:19 CET

Puigdemont: "La república catalana ha ganado a la monarquía del 155"

El expresident valora en Bruselas la victoria del independentismo. “Rajoy ha perdido. Es la hora de la rectificación, de la reparación y de la restitución del gobierno legítimo”, resume.

Francois Lenoir / REUTERS
Carles Puigdemont hace un gesto de triunfo mientras comparte con su equipo el escrutinio de los votos en Bruselas.

Ante una bandera catalana y otra europea, apoyado en un atril sin logotipos, sin siglas, el candidato a la presidencia de la Generalitat por Junts per Catalunya y expresident Carles Puigdemont ha gritado su victoria. Desde Bruselas, a miles de kilómetros del Parlament donde los independentistas han logrado la mayoría y con la espada de la justicia sobre su cabeza, parece como si se hubiera olvidado de todo de golpe. Cosas de los ganadores. Convencido, tajante, ha proclamado: "La república catalana ha ganado a la monarquía del 155".

Puigdemont ha lanzado una serie de mensajes muy claros: la aplicación del artículo 155 tiene que derogarse desde mañana mismo, los "presos políticos" tienen que regresar a sus casas, él mismo y los consellers que lo acompañan en este exilio han de volver a Cataluña y hay que cambiar, "ya", de receta, aplicando la de la política.

El "president legítimo" -así es como sus asesores han insistido en llamarlo- ha comenzado su intervención felicitando al pueblo de Cataluña por el "acto de civismo y democracia" de este 21-D, por la alta participación, que arroja "un resultado que nadie puede discutir". Los independentistas, ha enfatizado, han mantenido "su legitimidad" y su "continuidad". Entonces es cuando ha subido el tono y ha dicho, solemne: "Hemos mantenido la legitimidad de la institución y la continuidad histórica. Señoras y señores, la república catalana ha ganado a la monarquía del 155. Que tomen nota, que lo escuchen bien, el Estado español ha sido derrotado", afirmó. Los primeros aplausos del público congregado en el Square Brussels Meeting Centre de Bruselas se han escuchado entonces con toda su fuerza.

Puigdemont, rodeado de los cuatro exconsellers que viajaron con él a Bruselas el pasado 30 de octubre -Toni Comin y Meritxell Serret de ERC y Clara Ponsatí y Lluis Puig, de su propio partido- ha dejado claro al Gobierno central que "la situación urge una rectificación, una reparación y una restitución". Que rectifique el gabinete de Mariano Rajoy, "pero no solo"; que se repare la "democracia alterada" y que se restituya a la gente que está en la cárcel, "que no puede continuar ni un minuto más en prisión", porque su sitio está en el Palau de la Generalitat.

CAMBIO DE RECETA

Gráficamente, Puigdemont ha recomendado a Rajoy y también a la Unión Europea que cambien de "receta". "El independentismo ha sumado un diputado más que todo el bloque del 155, eso nos da una libertad de movimiento parlamentaria que no teníamos", defiende. Por eso, visto que la receta del PP "no funciona", hay que buscar otra, la "política", única vía posible a su juicio. "La solución y la receta no puede ser que vuelva a prescindir de los catalanes y el derecho a decidir, no funcionará. Comiencen rápidamente a cambiar de receta y a buscar soluciones", reclama. Después de valorar el resultado electoral, en declaraciones a TV3, ha dicho incluso: "Si Rajoy me llama, yo le cogería el teléfono".

Ha cargado muy duramente, además, contra la campaña de los partidos constitucionalistas, que a su entender han tenido una campaña favorable, mientras los independentistas sufrían un "estado de excepción", "sin poder disponer ni de una cuarta parte" de los medios de sus adversarios, el "tripartito del 155", como los ha llamado. Para los amantes de la estadística, ha repetido varias veces que 78 escaños son más que 57 a la hora de plantear un referéndum.

La única referencia a Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos y ganadora de las elecciones de hoy, ha sido para criticar los recursos con los que ha contado y los apoyos de quienes querían acabar con la independencia catalana.

Puigdemont sólo ha admitido preguntas en entrevistas tras su comparecencia, en la prensa catalana. Ha dejado para mañana la rueda de prensa abierta, un acto en el que se espera que esté rodeado de numerosos miembros de su partido llegados desde Cataluña. Porque esta noche, desde luego, todo ha sido desangelado, muy lejano a lo que es una noche electoral al uso. Ni banderas (un par de esteladas cuando ya la victoria era segura) ni lemas ni cánticos ni música taladradora. Una sala con capacidad para unas 150 personas, de las que 70 al menos eran periodistas, en la que estaban los medios, algunos simpatizantes, seis políticos locales del partido nacionalista flamenco NVA y poco más.

Dos grandes pantallas iban mostrando la retransmisión de TV3 con la evolución del recuento. La montaña rusa se veía en las caras de los presentes: la subida brutal de Cs, la remontada, las sumas que salen o no salen, la sonrisa apenas disimulada al ver cómo acababa el PP... Con las idas y vueltas, los rumores cambiaban: Puigdemont va a comparecer después de sus compañeros en Cataluña; no, lo hará solo, única voz, como president del Gobierno legítimo; comparece con la gente de ERC también; no, lo harán por separado, como separados han ido a las urnas... Todo eso saltó por los aires conforme sumaban los escaños. De pronto, parecían de nuevo una lista única.

Els segadors, la canción emblema de los independentistas, sólo se entonó cuando Puigdemont abandonó la sala. Mientras estuvo en ella, gritos de "president" sin el eco de quien está en casa. De seguido, desbandada. A las calles húmedas de Bruselas, a la madrugada y los dos grados. Fuera no había fiesta. No había masa a la que dirigirse ni centenares de simpatizantes con los que fundirse. El cava se tomó de puertas para adentro.

Puigdemont ha evitado responder a si volverá o no a Cataluña después del resultado electoral pero ha dicho que la retirada de la euroorden de detención contra su persona y los otros exconsellers huidos demuestra que el Gobierno central "no se ha atrevido" a acreditar el delito de rebelión: "Las razones que llevan a ser presidente no pueden ser las mismas que te llevan a la cárcel". Ahora, dicen sus confidentes, la pelea está en volver y tomar posesión.

Jornada histórica en Cataluña

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