POLÍTICA
28/12/2017 22:04 CET | Actualizado 28/12/2017 22:04 CET

Goteo de dimisiones en el PP de Cataluña tras el desastre electoral del 21-D

Varias voces se alzan y piden "autocrítica" y responsabilidad por la debacle electoral mientras García Albiol se mantiene en el puesto de la mano de Rajoy.

Albert Gea / Reuters

El PP vive en Cataluña sus horas más bajas. Los malos resultados cosechados en las elecciones del pasado 21 de diciembre han revelado que la formación que gobierna España es prácticamente residual en la comunidad autónoma en la que se vive el mayor desafío de la historia de la democracia. Ha pasado de 11 a 4 escaños, que no son suficientes para tener grupo propio en el Parlament.

Mientras Xavier García Albiol se mantiene como líder de la formación, bien sea de manera momentánea, a su alrededor ha comenzado el baile de dimisiones y autocríticas. Este jueves ha dimitido el líder del PP en Osona, Jesús Cañas. Y no lo ha hecho con la boca cerrada.

En declaraciones a Canal Taronja, ha defendido que su dimisión es "por coherencia política y personal" después de que el partido fuera la séptima fuerza política de la comarca con 1.709 votos, la mitad que en los comicios de 2015. También ha considerado que "no se puede permitir que, con los peores resultados de la historia, los máximos dirigentes del PP a nivel de Cataluña aún no hayan dimitido".

El mensaje para Albiol es claro, pero no es nuevo. Lo escuchó, al parecer, en el Comité Ejecutivo que analizó la derrota el día después de producirse. Juan Arza, secretario de Estudios del PP en Cataluña y el popular que abrió la desbandada, se levantó entonces y pidió la dimisión en bloque de toda la directiva. Como su propuesta no prosperó, dimitió él mismo con un mensaje fácil de entender: "La sociedad nos exige una renovación urgente".

Más tarde, Arza abundó en la autocrítica. Señaló como un error que no se actuara contra el proceso independentista desde la consulta del 9-N y no se haya sido en este tiempo "duros con los dirigentes" en vez de con la ciudadanía el pasado 1 de octubre, en un dispositivo policial que criticó con dureza.

"Aquello fue un desastre; desconozco la cadena de mando, quién tomó las decisiones, pero alguien sin duda las tomó y debería asumir su responsabilidad", aseguró en declaraciones a la Cadena Ser.

El dimisionario, en esa misma entrevista, explicó la catástrofe electoral porque los ciudadanos "han captado" que no lo han hecho "suficientemente bien. El resultado electoral es producto de eso". Pero renunció a colgarle la culpa "ni a Rajoy ni a una persona en concreto", alegando que se trata de "un fallo sistémico" que responde a un conflicto sin "antecedentes" que, a su juicio, ha "sorprendido a todos".

Para Arza, '"sería injusto personalizar" ya que "todas las élites políticas se han visto desbordadas". Pero la derrota está personalizándose en Albiol... y en Enric Millo, delegado del Gobierno en Cataluña. Pero la estrategia inmediata del partido no pasa por atajar frontalmente la crisis interna tras las sangría del 21-D, sino por reclamar a Ciudadanos algo más de ímpetu ganador y a Inés Arrimadas que intente formar gobierno.

Por eso, de momento, las cosas siguen como estaban, con la aquiescencia de Rajoy. El presidente cree que ahora no es buen momento para cambios tan drásticos.

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