INTERNACIONAL
02/01/2018 16:16 CET | Actualizado 02/01/2018 16:20 CET

¿Agitación o revolución? Preguntas y respuestas sobre las protestas en Irán

"Al contrario de lo que quiere hacernos creer el régimen, los motivos no son solo la economía, el paro y el deseo de una mejor calidad de vida".

STR via Getty Images
Una estudiante de la Universidad de Teherán es atacada con gases lacrimógenos.

Una madre con los ojos llenos de lágrimas grita a un policía. Un grupo de estudiantes jóvenes se enfrenta a las fuerzas de seguridad entre nubes de gases lacrimógenos. Varios hombres arrastran un cuerpo ensangrentado entre masas de gente.

Estos días nos llegan imágenes dramáticas desde Irán. Desde hace tres días están teniendo lugar numerosas manifestaciones en este país y cada día son más las personas que salen a las calles para alzar la voz.

Lo que comenzó siendo una protesta contra los altos costes de vida en la República Islámica se ha ido expandiendo por todo el país, hasta alcanzar la capital, Teherán.

¿Está viviendo Irán una revolución política? ¿O está liberándose la rabia contenida de muchos ciudadanos iraníes?

A continuación, se incluyen las preguntas y respuestas más relevantes en relación con las protestas en Irán:

1. ¿Cómo comenzaron las protestas?

El pasado jueves 28 de diciembre comenzaron las protestas en tres ciudades de la provincia de Jorasán Razaví, al noreste de Irán. El motivo eran los altos costes de vida, las elevadas tasas de desempleo y la política iraní en Oriente Próximo.

Mehdi Mirghaderi, un bloguero iraní y participante en las manifestaciones en la provincia de Lorestán, cuenta al HuffPost Alemania: "Gran parte del presupuesto nacional está destinado al clero; mientras tanto, los precios del petróleo y otros productos crecen como la espuma; esto es uno de los principales motivos de las protestas".

De acuerdo con algunas agencias de prensa iraníes, en las primeras manifestaciones participaron cientos de personas, mientras que según las redes sociales fueron miles.

En la capital de la provincia, Mashhad, las protestas acabaron derivando en enfrentamientos con las fuerzas policiales y de seguridad. Más de 50 manifestantes habrían sido retenidos.

2. ¿Por qué aumentó la intensidad de las protestas?

El pasado viernes también hubo protestas en varios estados, y no solo al noreste del país. En la ciudad de Ghom también salieron cientos de personas a las calles.

En las redes sociales se difundían vídeos en los que los ciudadanos alzaban sus voces contra los privilegios del ayatolá Alí Jamenei, el Líder Supremo de Irán, y del clero, gritando, entre otras cosas: "Queremos que los Mulás nos dejen en paz", "Muerte a Jamenei" o "Vamos a recuperar Irán".

El sábado se intensificaron las protestas. Las redes sociales se inundaban de imágenes de las manifestaciones de casi todas las partes del país.

En Teherán también comenzaron a salir personas a las calles, especialmente grupos de estudiantes universitarios. Esa misma tarde ya se vieron vídeos de barricadas ardiendo.

El manifestante Mirghaderi confirma que ya no solo se trata de asuntos económicos. "Los ciudadanos exigen un cambio de régimen", asegura.

3. ¿Qué exigen los manifestantes?

Es una pregunta difícil de responder.

Desde el viernes han aumentado las exigencias para la dimisión del gobierno y el final de la República Islámica. El sábado también se rompieron en público por primera vez imágenes del ayatolá.

Un analista iraní residente en Londres, Raman Ghavami, cuenta al HuffPost: "Al contrario de lo que quiere hacernos creer el régimen, los motivos no son solo la economía, el paro y el deseo de una mejor calidad de vida".

Sí, esos también son asuntos que mueven a los manifestantes, "pero saben que para conseguir sus objetivos necesitan vivir en un país democrático, no en una República Islámica", apunta Ghavami.

Esta es la primera vez en la que todas las etnias iraníes se manifiestan juntas. No obstante, hasta ahora no se ha podido observar un movimiento organizado. Así, también pudieron oírse a algunas personas que hacían un llamamiento a la vuelta a una monarquía en Irán.

Entonces comenzaron los rumores de que la élite conservadora iraní podría haber avivado las protestas para sabotear el gobierno del presidente moderado Hassan Rohaní.

Mohsen Milani, experto en asuntos iraníes de la Universidad de Florida, escribe sobre estos acontecimientos en su cuenta de Twitter: "Soy bastante escéptico frente a todos aquellos que parecen tener más respuestas que preguntas". Muchos expertos manifestaron la misma opinión.

Una cosa está clara: Irán es un país extremadamente aislado a nivel internacional, en el que el clero chiíta impone muchas prohibiciones, explota y somete a la población.

Los ciudadanos tienen mucha rabia contenida, y estos días esa rabia parece estar desbordándose.

4. ¿Cómo reacciona el gobierno?

Aparentemente, la primera reacción es la perplejidad, acto seguido comienzan las detenciones y, finalmente, la violencia.

En los primeros días, los vídeos de las manifestaciones mostraban al personal de las fuerzas de seguridad notablemente desconcertado y dejando actuar a los manifestantes. Sin embargo, el gobierno decidió reprimir las protestas y las declaró ilegales.

El sábado, el gobierno endureció sus medidas. Las fuerzas de seguridad se desplazaron a muchos lugares para hacer frente a los manifestantes con gases lacrimógenos. Desde Lorestán llegaron noticias de las primeras víctimas mortales: la policía habría disparado a varios hombres.

El bloguero Mirghadri asegura haber sido testigo visual de los disparos: "Los ciudadanos caminaban en dirección a la sede del gobierno en Dorud y gritaban 'Muerte al dictador". La policía disparó y mató a tres hombres e hirió a uno más que murió más tarde.

La televisión del estado no emitió información sobre las protestas hasta el sábado. En esa emisión se decía que los motivos de las manifestaciones eran principalmente económicos, que eran ilegales y que estaban siendo instrumentalizadas por extranjeros.

Además, se cerraron varios grupos del servicio de chat Telegram, donde se coordinaban las protestas.

5. ¿Cómo ha reaccionado la comunidad internacional?

Aún se espera reacción de muchos países. Hasta ahora solo se ha manifestado Estados Unidos: el viernes, el Ministerio del Exterior mostró su apoyo a los manifestantes.

"Hacemos un llamamiento a todas las naciones para apoyar al pueblo iraní en sus demandas por sus derechos fundamentales y el final de la corrupción", señalaron en un comunicado.

Más tarde alzó la voz el presidente estadounidense, Donald Trump. En su cuenta de Twitter instó al gobierno iraní a otorgar una mayor libertad al pueblo: "El mundo está mirando".

6. ¿Estamos ante una "primavera persa"?

La pregunta que surge ante las amenazas de Trump es: ¿a dónde está mirando el mundo?

La situación en Irán es más que complicada, las protestas son fuertes, pero también muy caóticas y poco organizadas.

Aunque ya había habido levantamientos contra el régimen anteriormente, como la Revolución Verde entre los años 2009 y 2010 o las protestas en el año 2012, ambos fueron reprimidos por el régimen de forma brutal.

Sin embargo, estas protestas tienen una particularidad: están descentralizadas, no solo tienen lugar en la capital, sino en varios puntos del país.

"Los ciudadanos han demostrado que están hartos del teatro del régimen. Grupos reformistas, intransigentes o moderados... da igual, las personas saben que todo esto no significa nada mientras exista el ayatolá", explica Ghavami.

De momento se desconoce si a raíz de estos levantamientos surgirá un movimiento que pueda suponer un peligro para los dirigentes del país. Ghavami opina que será necesario un largo proceso, y habla de "pequeños pasos hacia un cambio de régimen" en algún momento del futuro.

De igual modo, tampoco se sabe qué fracciones compondrían el movimiento revolucionario en Irán: enemigos de Rohaní, seguidores de los sahs o demócratas de impronta occidental.

A lo largo de los próximos días veremos si de este derroche de rabia de los manifestantes iraníes nace una "primavera persa" o si volverá a ser ahogada directamente por el régimen.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Alemania y ha sido traducido del alemán por María Ginés Grao.

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