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15/01/2018 17:51 CET | Actualizado 26/01/2018 11:40 CET

Eduardo Noriega: "Son comportamientos machistas, y también diría que imbéciles"

El actor habla sobre los abusos en el cine, la presencia de mujeres tras las cámaras y la exitosa 'Perfectos desconocidos'.

IFF PANAMÁ 2017

Dicen que los hermanos pequeños aprenden más rápido porque se basan en la imitación de quienes les rodean. Quizás por eso, el hecho de que Eduardo Noriega sea el menor de siete hermanos le haya ayudado a desarrollar una carrera tan fructífera como actor.

Desde su debut en la gran pantalla ha hecho una media de dos películas por año y se ha sumergido en otros mercados como el francés, el estadounidense de Hollywood (donde hizo de malo frente a Schwarzenegger) o el iberoamericano.

Saltó a la fama en 1996 con Tesis, la ópera prima de Alejandro Amenábar. Se consagró con títulos como Abre los ojos, El espinazo del diablo, El Lobo o Alatriste y ahora vive un dulce momento profesional con el éxito en taquilla de Perfectos desconocidos, dirigida por Álex de la Iglesia. El largometraje, que se estrenó en diciembre de 2017, se posicionó en solo un mes en segundo lugar en la lista de películas españolas más vistas de ese año y la lidera en lo que llevamos de 2018.

Perfectos desconocidos transcurre en torno a una mesa donde un grupo de siete amigos cenan tranquilamente hasta que se propone un juego: leer en público todos los mensajes privados que les lleguen a sus teléfonos móviles. Podría ser perfectamente un capítulo de Black Mirror, donde la tecnología siempre desata una sucesión de derivas inesperadas, pero se trata de una adaptación de la italiana Perfetti sconosciuti, dirigida por Paolo Genovese, que obtuvo en 2016 un premio David di Donatello a la mejor película, el equivalente a un Goya en España.

¿Os fijasteis en la versión italiana durante el rodaje de Perfectos desconocidos?

Yo siempre recurro a la fuente. Aunque sea para traicionarla. Es cierto que Álex le ha dado un toque distinto... la ha llevado a su terreno y eso cambia la película completamente: si la versión italiana era un melodrama, esta es una comedia con un ritmo brutal.

Su admiración por Álex de La Iglesia, de quien dice que "es un tipazo y un gran director", queda patente en cada frase: "Me hizo una ilusión tremenda que quisiera contar conmigo. Es uno de esos directores que tiene una mirada propia, un sello muy personal". Y lo que al principio le producía respeto porque le "habían hablado de que sus rodajes eran muy intensos y exigentes", pronto se convirtió en entendimiento mutuo "y esa alerta enseguida se calmó". Formar parte del que considera "un casting fabuloso" —Belén Rueda, Eduard Fernández, Pepón Nieto, Juana Acosta, Ernesto Alterio y Dafne Fernández— es otro punto que celebra, sin olvidar el éxito de la película en taquilla.

Pero éste no ha sido su único título de 2017. En Llueven vacas, estrenada solo 9 días después de Perfectos desconocidos, se rodea también de grandes intérpretes para denunciar de forma coral los micromachismos y los abusos en las relaciones de pareja.

En una entrevista pasada, Eduardo Noriega hablaba de que la violencia de género también está en las cosas pequeñas, no solo en la violencia física. Al preguntarle si había presenciado esos abusos en el mundo del cine, afirma con rotundidad: "Sí, yo he vivido situaciones de machismo y de... no sabría ni cómo describirlas: me he encontrado desgraciadamente con algún director que seguía mirando a la mujer como un objeto sexual. Y también he visto a actrices pasándolo mal. Son comportamientos machistas, e imbéciles también diría, no solo machistas".

¿Qué opinas de la desigualdad entre mujeres y hombres en el cine?

La industria cinematográfica ha sido tradicionalmente una industria de hombres, y esa es una herencia muy pesada que poco a poco está cambiando. Pero tengo la sensación de que en los rodajes ya está bastante igualado.

¿Has sido dirigido por alguna mujer?

Lo he reflexionado más de una vez y concretamente en mi carrera he coincidido muy poco con mujeres directoras. Rodé en una ocasión en Francia con una directora, y luego en televisión, en una serie que hice para TV3, coincidí con otra. Pero son dos ejemplos en más de veinte años de carrera. O sea, que obviamente todavía falta igualdad: faltan muchas mujeres. Hay grandes directoras con las que me apetece trabajar, como Iciar Bollain o Mar Coll, por ponerte unos ejemplos.

AMAYA VILLAR

El año pasado Jessica Chastain formó parte del jurado de Cannes y declaró que la experiencia, tras ver 20 películas en tan pocos días, le había parecido perturbadora porque se había dado cuenta de que la representación de los personajes femeninos era irreal.

¿Crees que la narrativa de las historias cambiaría si fueran escritas o dirigidas por mujeres?

Supongo que sí. Creo que la mirada de la directora o el director es muy particular y supongo que la mirada propia de los directores tendrá que ver con su naturaleza masculina o femenina, pero creo que tiene que ver más con la personalidad que con que sean mujeres u hombres. Pero desde luego que es otra sensibilidad y otra manera de narrar, seguro, como en las novelas.

Desgraciadamente el machismo es algo cultural que no solo hemos heredado los hombres, también las mujeres.

Según él, el origen del problema de la desigualdad entre sexos viene de lejos: "Desgraciadamente el machismo es algo cultural que no solo hemos heredado los hombres, también las mujeres. Tradicionalmente en España, muchas madres han educado de una forma al hombre y de otra a la mujer, porque esa era la educación que ellas recibieron a su vez".

Y la solución que propone "tiene que ver con la educación: enseñar desde muy pequeñitos a los niños que tienen los mismos derechos y deberes que las niñas. Es un proceso muy largo pero por lo menos en la sociedad cada vez somos más conscientes de este machismo, no solo con la denuncia y la reprobación del maltrato físico y psicológico, sino con la de todos esos pequeños gestos machistas".

Volviendo a Perfectos desconocidos, contrasta la disparidad entre la gran acogida por parte del público y la ausencia de la película en los Premios Goya. Se acaban de cumplir 20 años del estreno de Abre los ojos, la primera película que llevó el nombre de Eduardo Noriega a esa lista de candidatos a Mejor actor. Después llegaría otra nominación con El Lobo.

Si me dieran a elegir, preferiría que la película se viera a que me premiasen.

¿Te has quedado con el mal sabor de boca de no poder decir algo que tuvieras escrito en tu discurso y que se quedó en el bolsillo para siempre?

La primera vez que estuve nominado al Goya tuve la suerte de compartir nominación con grandísimos actores como Javier Bardem o Fernando Fernán Gómez, nada más y nada menos. O sea, que para mí era un premio estar ahí, no tenía ninguna posibilidad de llevármelo. Siempre lo he vivido como un premio porque parece dificilísimo estar nominado. Es tan complicado que la gente vaya al cine hoy día, que hay otros logros anteriores a los premios que me interesan más. La verdad es que siempre te hace ilusión un reconocimiento, pero si me dieran a elegir, preferiría que la película se viera a que me premiasen.

AMAYA VILLAR

El que sí ha sido premiado es Guillermo del Toro, que en los Globos de Oro ha recibido el galardón de mejor dirección por La forma del agua. Noriega, que trabajó con él en El espinazo del diablo, también deja ver en sus tuits el respeto que siente por el director, y las comparaciones que hace entre Álex de la Iglesia y el mexicano no evidencian más que la admiración por ambos: "Álex es un poco como Guillermo del Toro en cuanto a su creatividad desbocada, su forma de estar encima de todos los departamentos, y el humor con el que dirige: es muy gracioso. Su set es una mezcla de disciplina férrea y humor hilarante". De Guillermo del Toro también cuenta anécdotas curiosas: "Nos escribía una minibiografía de los personajes a cada uno de los actores y las firmaba como Collín Terado. Es un trabajador incansable, muy creativo".

Además de la admiración por las grandes figuras del celuloide, también demuestra mucho respeto por la humanidad en general. Su fama no solo le sirve para hacer cine, sino para intentar mejorar el mundo. En su viaje al Festival de cine IFF Panamá, donde se realizó esta entrevista, la ONG para la que colabora en España se puso en contacto con la delegación panameña para que el actor hiciera una visita de campo. "El hecho de visitar proyectos concretos sobre el terreno te hace darte cuenta de que Unicef no es un ente abstracto sino que de verdad ayuda, y yo diría que de manera casi imprescindible", aseguró a su vuelta.

Afirma que su cultura solidaria le viene de lejos: "Desde niño, en mi casa, tuve el ejemplo de mis padres, que tenían una gran vocación solidaria y supongo que eso se mama. Luego, el hecho de tener repercusión pública hace que diferentes causas quieran contar contigo como altavoz". Y lo cierto es que sí que usa ese empuje que le da su nombre para dar voz a distintos trabajos. Una de ellas es la de la Asociación Actays, que lucha contra la enfermedad hereditaria de Tay-Sachs. También destaca su presencia en proyectos involucrados en diversas causas, como el largometraje Llueven vacas, donde los ingresos de taquilla irán destinados la Fundación Themis de mujeres juristas para asistir judicialmente a las víctimas de violencia de género sin recursos, o el cortometraje #Stop, financiado por Amnistía Internacional en 2012, para denunciar las redadas racistas que suceden cada día en España.

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