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30/01/2018 12:03 CET | Actualizado 30/01/2018 12:03 CET

Un acusado de yihadismo asegura que exclamar "Alá es grande" es como decir "Viva Nacho Vidal"

Otro supuesto terrorista asegura que no atentaría contra Cataluña porque es "catalanista".

Los acusados de pertenecer a una célula yihadista.
EFE
Los acusados de pertenecer a una célula yihadista.

Jacobo Orellana, uno de los acusados de pertenecer a una célula yihadista que planeó atentar en Barcelona en 2015, ha declarado este lunes en el juicio en la Audiencia Nacional que exclamar "Alá es grande" (Al·lahu-àkbar) es como decir "viva Nacho Vidal", descartando así que esta expresión tenga relación con el extremismo islámico.

En un momento del interrogatorio, su abogado le ha preguntado si proclamar "Alá es grande" es como si un católico afirma "viva la virgen del Rocío", a lo que Orellana, apodado 'Yacoub', ha contestado: "Sí, es como decir viva Nacho Vidal".

De este modo, el acusado ha negado todos los hechos que se le imputan y ha dicho que nunca ha pertenecido a ninguna célula terrorista y no ha sido líder de ninguna. "Si no pude llegar a hacerme autónomo", se ha quejado Orellana, que antes de ser detenido era frutero.

La Fiscalía pide siete años de prisión para Jacob Orellana por integración en organización terrorista, en concreto por formar parte, junto a otras nueve personas, de la célula "Fraternidad islámica. Grupo para la predicación del Yihad", que fue desarticulada en Terrasa en la denominada 'operación Caronte' en la primavera de 2015.

"BUSCANDO EN EL CRISTIANISMO, ACABÉ EN EL ISLAM"

Jacobo Orellana es uno de los conversos de este grupo y, según ha explicado a preguntas de su abogado, el Cristianismo y el Islam no son religiones tan diferentes porque comparten "muchas cosas". "Buscando en el Cristianismo, acabé en el Islam", ha comentado.

El acusado, que se ha declarado "catalán no independentista", ha dicho no conocer a los otros imputados en esta causa. Sólo ha señalado que puede haberlos visto en la mezquita de Terrasa donde se conocieron y que en ningún momento habló con nadie de atentar en España.

"Si alguien me dice que va a atentar en mi tierra, o me entra la risa o voy a la Policía. En los atentados de Barcelona casi muere mi prima. ¿Voy a celebrarlo sólo porque sea musulmán?", ha manifestado.

En cuanto al azufre, libros religiosos y otras cosas halladas en su domicilio durante los registros policiales, Orellana ha explicado que vivía allí de okupa y que la casa la utilizaban también otras personas para guardar objetos personales y ha garantizado que lo que se le atribuye no era suyo.

Así, ha negado haber tenido una libreta encontrada en la casa con reflexiones como "Alá castiga a los no creyentes a pesar de que hagan buenas obras", y ha afirmado que el Islam le ha enseñado "los valores del respeto a la gente" y que no le interesa "castigar a nadie", sino que "entren en el Islam".

Orellana ha dicho que no puede negar que alguna vez habló con sus amigos a la salida de la mezquita sobre la guerra de Siria o sobre el Estado Islámico, pero ha subrayado que eso no significa que sea terrorista.

OTROS DOS SÍ SE CONOCÍAN

A pesar de que Orellana ha dicho que no tenía ninguna relación con los otros presuntos miembros de la célula, otros dos de los acusados sí que han dicho conocerse unos y otros, pero han asegurado que no eran amigos íntimos, que sólo les conocían de haber hablado de vez en cuando con ellos o de almorzar después de salir de la mezquita.

De hecho, tanto Gonzalo Cabezas 'Sulaiman' como David Franco Portolés 'Ibrahim', también conversos por "convicción personal", han indicado que alguna vez hablaron con los otros acusados, pero que nunca habían estado los diez juntos hasta el juicio.

Para Cabezas y Franco el Ministerio Público también pide siete años de cárcel por integración en organización terrorista, acusación que los dos han negado a preguntas tanto de la fiscal Dolores Delgado como de los abogados del resto de imputados.

Los dos han reconocido que conocían al presunto líder de la célula, Antonio Sáez Martínez 'Aali' y han admitido que estuvieron con otros acusados en la peluquería que regentaba éste. Incluso, David Franco ha dicho que fue a su casa a que le cortara el pelo, pero que no era su "discípulo".

"UNA PANDILLA DE COLEGAS"

Según Gonzalo Cabezas, no tiene conocimiento de que existiera ningún grupo o célula yihadista y que el nombre de 'Fraternidad islámica. Grupo para la predicación del Yihad' lo escuchó por primera vez en prisión. "No éramos un grupo, como mucho una pandilla de colegas, pero también las hay en otras religiones", ha apuntado.

Sobre las conversaciones que tenían, y si estas versaban sobre terrorismo, ha contestado que "en ningún momento" hablaron del Estado Islámico o de marcharse a Siria para combatir, y si hubiese ocurrido se habría "asustado" y se habría "ido".

"No se me ocurriría nunca atentar contra Catalunya, primero porque no soy yihadista y segundo porque soy catalanista. En ningún momento hablamos de ningún atentado, por lo que no comentamos la repercusión que tendría ni nada", ha comentado. Y sobre si veían videos relacionados con el terrorismo, ha explicado que no entiende el árabe y que "se viera lo que se viera no sabría de qué iba".

COMO LA ESVÁSTICA

En cuanto a las fotografías que los investigadores encontraron en su teléfono móvil con imágenes como la bandera del Estado Islámico, el acusado ha explicado que es "una bandera sin más" con una doctrina del Islam que el grupo terrorista se ha apropiado y lo ha comparado con la esvástica que se convirtió en el símbolo nazi.

Tanto Cabezas como Franco justifican los libros o manuscritos hallados en sus domicilios indicando que se los habían regalado algunos compañeros de mezquita porque acababan de convertirse al Islam, pero han asegurado que no los leyeron.

Durante su interrogatorio, David Franco ha mencionado al policía que se infiltró en la célula y ha afirmado que conocía su verdadera identidad y que le dejó actuar porque él no era terrorista. Es más, ha remarcado que si lo fuese, le habría "matado".

También ha reiterado varias veces que no conocía la existencia de ninguna célula terrorista, momento en el que la fiscal le ha preguntado por qué entonces su mujer había enviado un mensaje a alguien diciendo que el acusado estaba "todas las tardes liado con la Fraternidad islámica". "Yo iba a rezar a la mezquita y me volvía para casa", se ha limitado a responder.

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