POLÍTICA
03/02/2018 14:16 CET | Actualizado 03/02/2018 14:16 CET

El legado de Gregorio Ordóñez reúne a 'dos almas' del Partido Popular

José María Aznar y Soraya Saénz de Santamaría coinciden en San Sebastián.

EFE

El recuerdo y el legado de Gregorio Ordóñez, expresidente del PP de Gipuzkoa asesinado en 1995 por ETA, ha reunido hoy en San Sebastián a representantes de dos generaciones, de "dos almas", de la formación popular, con José María Aznar y Soraya Saénz de Santamaría a la cabeza de cada una de ellas.

La entrega del Premio Gregorio Ordóñez al ex primer ministro francés Manuel Valls en San Sebastián se ha convertido hoy en un acto político que ha concitado la presencia de un largo listado de ilustres representantes políticos, sobre todo del Partido Popular.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha encarnado al actual PP, flanqueada por dos de sus ministros, el del Interior, Jose Ignacio Zoido, y la de Defensa, María Dolores de Cospedal, a quienes han acompañado los actuales dirigentes del partido en el País Vasco, entre ellos su presidente, Alfonso Alonso, el portavoz parlamentario Borja Sémper, y otros jóvenes que dieron el paso hacia la política activa tras el impacto que supuso en el partido el asesinato de Ordóñez, el 23 de enero de 1995.

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La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, saluda al expresidente del Gobierno José María Aznar.

Pese al distanciamiento con anteriores gestores del PP vasco, como María San Gil, estrecha colaboradora de Ordóñez y que presenció su asesinato, la generación de políticos que dirige hoy la formación en Euskadi asume y reivindica la herencia del carismático Ordóñez, y así lo ha hecho hoy en la Junta Directiva Regional celebrada dos horas ates de la entrega del premio, presidida por María Dolores de Cospedal.

Saénz de Santamaría ha llegado al Hotel Londres de San Sebastián al filo del mediodía y ha sido recibida en el vestíbulo por la viuda de Ordóñez y presidenta de la Fundación, Ana Iríbar, y por el propio Manuel Valls, con quienes ha accedido al salón en el que se ha celebrado el acto, donde aún no estaba José María Aznar.

Sí había llegado el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, quien ha repartido efusivos abrazos en un corrillo que reunía a Ramón Cendoya, Mikel Azurmendi, Fernando Savater y el periodista Hermann Tertsch, algunos de los cuales fueron cabezas visibles de la resistencia contra ETA en los años 90 al frente del Foro de Ermua y Basta Ya.

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Menos efusivo ha sido el saludo entre Mayor Oreja y Borja Sémper, un frío apretón de manos, y el brindado a María Dolores de Cospedal, dos protocolarios besos.

"Aquí están dos almas del PP", comentaba entre dientes un destacado militante guipuzcoano que observaba la escena.

Una vez con todos los asistentes en el salón, José María Aznar ha accedido acompañado por su mujer, la exalcaldesa de Madrid Ana Botella, quienes han saludado afectuosamente, en primer lugar, a Mapi Heras, viuda del histórico socialista guipuzcoano Fernando Múgica, también asesinado por ETA.

Con todos los ilustres invitados dispuestos en sus lugares protocolarios de la primera fila, Aznar ha saludado cortésmente a Sémper, Zoido y Sáenz de Santamaría, antes de posar para los fotógrafos con los mas ilustres invitados y ocupar su lugar entre Ana Iríbar y Ana Botella.

Como en las misas antiguas, en los asientos situados a la izquierda del pasillo central se han situado actuales representantes el PP, como Sémper, Alonso, Javier Maroto o Iñaki Oyarzabal, además de Cospedal y Zoido, mientras que a la derecha han sido colocados Mayor Oreja, junto a María San Gil, Carlos Iturgaiz y José Eugenio Azpiroz, todos ellos patronos de la Fundación Gregorio Ordóñez. Junto a ellos ha seguido el acto Consuelo Ordóñez, hermana del expresidente del PP guipuzcoano.

Sáenz de Santamaría también ha quedado encuadrada en la derecha para sentarse junto a Ana Iríbar, presidenta de la Fundación.

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