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10/02/2018 10:08 CET | Actualizado 10/02/2018 10:08 CET

10 señales de que vais directos a un matrimonio sin sexo

La comunicación es esencial para tener una vida sexual sana; el erotismo no puede surgir sin comunicación.

Westend61 via Getty Images

Aunque se habla poco del tema, los matrimonios sin sexo son más frecuentes de lo que parece.

Según un artículo de 2009 del New York Times, se estima que hasta un 15% de matrimonios no ha mantenido relaciones sexuales en los últimos seis a doce meses.

Evidentemente, los niveles de deseo sexual de las parejas pueden fluctuar a lo largo del tiempo por diversas razones, como el nacimiento de un hijo, los problemas de salud o los efectos secundarios de algún medicamento. Es cierto que hay relaciones en las que ambos miembros están perfectamente satisfechos practicando sexo de forma poco frecuente o incluso sin practicarlo en absoluto, pero para muchas parejas, el sexo es un aspecto esencial para mantener el vínculo físico y emocional.

Por ello, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con varias terapeutas sexuales para preguntarles cuáles son los síntomas que pueden llevar a un matrimonio sin sexo. A continuación puedes ver 10 señales a las que hay que prestar mucha atención:

1. Empezáis a sentiros más como compañeros de habitación que como una pareja íntima.

"Subestimamos la importancia de la atracción física en las relaciones largas. Al principio de las relaciones, muchas parejas se proponen acicalarse, llevar ropa que les haga verse atractivos y sentirse bien. Cuando empecéis a sentiros como compañeros de cuarto, puede que necesitéis olvidaros de las sudaderas y la ropa cómoda y prepararos para pasar una noche romántica juntos. Daos un baño o una ducha relajante, poneos algo con lo que os sintáis atractivos y sacad vuestro erotismo. Aunque tengáis que hacer noche así, poneos algo que os haga estar abiertos al sexo y al contacto, como vuestra ropa interior favorita, o poneos un aceite de masajes o un perfume nuevo". ― Shannon Chavez, psicóloga y terapeuta sexual.

2. No os sentís cómodos cuando habláis de sexo.

"Si nunca habéis mantenido una conversación abierta sobre sexo, es probable que paséis por un periodo sin sexo en algún momento de la relación. La comunicación es esencial para tener una vida sexual sana; el erotismo no puede surgir sin comunicación". ― Vanessa Marin, terapeuta sexual y creadora de Finishing School, un curso en línea para ayudar a las mujeres a llegar al orgasmo.

3. Dedicáis todo vuestro tiempo y esfuerzo a los hijos.

"Aunque quienes han sido padres recientemente tienen que invertir mucho de su tiempo, esfuerzo y recursos en el recién nacido, también deben darse cuenta de que es importante cuidar de uno mismo y cultivar la relación una vez que el bebé ya tiene un par de meses. Hay muchos padres a los que les cuesta seguir teniendo citas cuando han tenido hijos. Es importante que los padres interactúen como adultos con otros intereses aparte de sus hijos para que su energía erótica siga fluyendo. Podéis practicar sexo mientras duermen, pero si lo único que hacéis noche tras noche es leer cuentos y fregar después de cenar, la rutina se hace extenuante y aburrida. Os deja muy poco tiempo para conectar romántica y sensualmente con vuestra pareja". ― Sari Cooper, terapeuta sexual y directora del centro de terapias Center for Love and Sex de Nueva York.

4. Evitáis ver escenas románticas o eróticas juntos.

"Las escenas de sexo en las películas pueden servir de inspiración para que las parejas practiquen sexo. Uno de los dos puede ver algo que quiera probar o puede que simplemente se excite al verlo. Si os incomoda ver escenas eróticas, puede ser un indicativo de que hay un problema en vuestra vida sexual o puede destapar algún aspecto de vuestra sexualidad que os resulta confuso u os avergüenza. Ser capaz de disfrutar una escena sexual con tu pareja es una señal de una relación sana. Si sentís vergüenza o bochorno, puede ser sintomático de un problema. Si os cuesta sentiros atraídos por vuestra pareja, ver una película con contenido erótico puede ser un recordatorio doloroso de que 'has perdido ese sentimiento de amor'. También puede dar pie a una conversación que no queréis mantener. La sinceridad es la mejor opción. Hablar sin tapujos de vuestra satisfacción sexual, vuestras expectativas y vuestras preferencias es la mejor forma de evitar un matrimonio sin sexo". ― Kimberly Resnick Anderson, terapeuta sexual y profesora asociada de Psiquiatría en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

5. Dejáis de tontear entre vosotros.

"Cuando empiezas a percibir a tu pareja más como un 'mejor amigo' con el que quieres chismorrear en el sofá tras un duro día de trabajo en lugar de conectar de un modo más sensual e íntimo, es hora de dejar paso al amor apasionado y traer algo de energía erótica a vuestra relación. Tontead, lanzaos miradas, utilizad un lenguaje corporal sensual y atractivo. Usad el cuerpo para buscar de verdad que vuestra pareja se excite. En lugar de giraros al final del día y preguntarle a vuestra pareja '¿quieres sexo?', tratad de provocarle las ganas con algo de anticipación: indirectas fuera del dormitorio, mensajes por el móvil y conversaciones que dejen ver que te interesa estar en contacto e intimar". ― Shannon Chavez.

6. Tu pareja se burla de tus ganas de sexo (o de tu falta de ganas).

"Si tu pareja se ríe o burla de tus ganas de sexo, no es una buena señal. En las relaciones, el apetito sexual no coincide hasta cierto punto, pero es importante ser respetuosos con las necesidades del otro aunque no coincidan con las propias". ― Vanessa Marin.

7. Ya apenas tenéis contacto físico ni en el dormitorio ni fuera de él.

"Puede que no os hayáis rozado en meses, ni siquiera para daros un beso de saludo o de despedida, y puede que tampoco tengáis contacto físico en el sofá cuando veis la tele ni os deis la mano en el coche". ―Tammy Nelson, terapeuta sexual y autora del libro Getting the Sex You Want.

8. Uno de los dos se queda despierto hasta más tarde para evitar la conversación de "hoy no, cariño".

"Estar en la misma cama que tu pareja aumenta las probabilidades de mantener relaciones sexuales. Si notas que estás evitando ir a la cama hasta que se duerme tu pareja, puede que estés reduciendo de forma consciente (o inconsciente) las posibilidades de practicar sexo. Tendrás que hacerte unas preguntas complicadas: ¿Por qué no quiero estar en la cama con mi pareja? ¿Hay algún aspecto de mi vida sexual que me decepcione o me provoque ansiedad? Puede que evitar a tu pareja parezca más sencillo que herir sus sentimientos, pero una conversación sincera (primero contigo y luego con tu pareja) puede evitar que acabes en un matrimonio sin sexo". ― Kimberly Resnick Anderson.

9. Saturáis vuestra agenda con otras obligaciones y reserváis muy poco tiempo para estar juntos.

"Aunque puede ser la realidad de muchas parejas de hoy en día, en una época en la que el trabajo te reclama por correo electrónico o por móvil estés donde estés, las parejas que dejan libre algo de tiempo para la diversión, el placer y para intimar son las que más probabilidades tienen de comprometerse para reservar un tiempo para el sexo. También puede ser que un miembro (o los dos) esté esquivando inconscientemente las relaciones íntimas sobrecargando su agenda". ― Sari Cooper.

10. Vuestras expectativas de cómo debería ser el sexo no son realistas.

"Centraos menos en el resultado o en lo que hagáis durante el sexo y fijaos más en cómo os sentís y en el placer que estáis experimentando. Cuando el sexo está basado en una meta, se crean unas expectativas irreales y aumentan las probabilidades de sentirse decepcionado si no se cumplen. La mejor forma de enfocar el sexo es crear un ambiente con tu pareja en el que puedas dar y recibir placer. Debería basarse menos en la mecánica del sexo y más en las sensaciones, el placer y la conexión que se siente con la pareja. Además, no hay dos experiencias sexuales iguales, así que dejad de valorar y poner notas". ― Shannon Chavez.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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