POLÍTICA
15/02/2018 09:56 CET | Actualizado 15/02/2018 09:56 CET

El desgarrador relato de una mujer sobre el infierno vivido con su maltratador durante 11 años

Su marido, que sigue en libertad provisional a la espera de que se avale la sentencia, decía que "las mujeres pueden morir a manos de un hombre". 

CARLOS PINA

Eva (nombre ficticio) ha contado este jueves por la mañana en la Cadena SER el infierno que vivió durante once años por culpa de su marido, que acaba de ser condenado a ocho años de cárcel por violencia de género.

La mujer ha querido dar su testimonio para que su mensaje llegue a otras mujeres. Como en casi todos los casos de violencia de género, la relación comenzó como cualquier otra. Ella tenía 19 años y él 26: "Nadie sospecha que esto te pueda pasar. Comenzó con pequeños detalles, a ponerse celoso de cualquier amiga...", dice.

En cuanto al maltrato físico, "primero fueron empujones, luego bofetones por los que me pedía perdón". Su marido le decía que se le había "ido la mano". Los insultos, golpes y el aislamiento comenzaron poco después de quedarse embarazada. Le impidió relacionarse con sus contactos más cercanos y la primera vez que le pegó fue después de que ella saliese con una amiga, señalando que había estado "zorreando". Entonces ella estaba embarazada de cinco meses.

El maltrato fue yendo a peor: utilizaba el cinturón, el palo de la escoba o cubos de agua para despertarle cuando ella quedaba inconsciente por los golpes. Para atemorizarla, arrastraba antes de golpearle la hebilla del cinturón por el suelo de la casa. Una vez se hizo daño pegándola y utilizó la mano de su hija para pegar a su mujer.

"Al meter la llave en la cerradura me temblaban las piernas"

Eva también incide en cómo se disimula ese maltrato de puertas afuera: "En casa eres peor que el felpudo y fuera había normalidad absoluta". "Lo peor era al salir del trabajo; los 25 minutos de llegar a casa iba pensando a ver por dónde iban los tiros. Al meter la llave en la cerradura me temblaban las piernas. Pero mientras la gente no lo supiera era más llevadero". El maltratador le alejó de sus amigos, de sus familiares y de quienes pudiesen notar algún cambio en su comportamiento.

En cuanto al dilema de denunciar o no, Eva cuenta que el problema es pensar qué pasará al día siguiente a denunciar: "¿A qué riesgos me expongo? Más que por mi misma era por mi hija, es un riesgo permanente. ¿Por dónde empiezas? ¿Dónde vives?"

Los jueces tachan el caso de "infierno"

La sentencia, recogida también por la Cadena SER, señala que la mujer llegó a taparse los cicatrices con tatuajes en forma de corazón. Su marido estaba convencido de que "las mujeres pueden morir a manos de un hombre".

Sigue en libertad provisional

A pesar de la sorpresa de los jueces, que han señalado que es uno de los peores casos con los que se han encontrado, la sentencia aún no es firme y ha sido recurrida. El condenado, según la Cadena SER, sigue en libertad provisional a la espera de que sea avalada o no.

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