POLÍTICA
15/02/2018 12:00 CET | Actualizado 15/02/2018 12:10 CET

El fiscal general avisa de que la respuesta será "firme" si se "desprecia" la Constitución en Cataluña

Asegura que no hay una tipificación final sobre los delitos en la causa del 'procés'.

EFE
Sánchez Melgar

Dos meses y tres días lleva Julián Sánchez Melgar al frente de la Fiscalía General del Estado. Había guardado silencio ante las cámaras. Pero este jueves era su gran presentación ante la sociedad madrileña en un desayuno informativo de Europa Press. Su mensaje sobre Cataluña: la respuesta del Ministerio Público será "proporcional" y "serena" pero "firme e inexorable" si se reiteran actos de "desprecio" contra la Constitución.

"Nunca", ha advertido, será "oportunista y político", ha avisado Sánchez Melgar, que tomó las riendas de la Fiscalía tras el fallecimiento repentino a finales de año de José Manuel Maza durante un viaje a Argentina. Ha insistido en que será "inmune a cualquier tipo de presión".

Sánchez Melgar ha llegado al puesto en mitad del tsunami político y judicial del procés catalán. El nuevo fiscal ha aseverado que no tiene "nada" que decir frente a las aspiraciones independentistas de "modificar el ordenamiento constitucional a través" de las vías consagradas en la Carta Magna y se ha mostrado convencido de que cualquier cambio debe ser encauzado respetando "el ordenamiento jurídico.

"La Fiscalía General participa del deseo general de recuperar la convivencia y la normalidad institucional en el marco de la comunidad catalana", ha comentado en el acto, al que han acudido a escucharle el ministro de Justicia, Rafael Catalá; el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes; el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla; la exfiscal general Consuelo Madrigal, y diputados como María del Mar Blanco (PP), Javier Maroto (PP) y Lourdes Ciuró (PDeCAT).

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Sus palabras llegan un día después de que declarara en el Tribunal Supremo la exdiputada de la CUP Mireia Boya, que dijo que la DUI no fue "cosmética" y que buscaba efectividad real. No obstante, el fiscal no pidió medidas cautelares y el juez Pablo Llarena la dejó en libertad. ¿Tendrá esto trascendencia? ¿Es un giro en el guión judicial del procés? Sánchez Melgar ha dicho que no puede decir si esto tendrá repercusiones "de forma inmediata" y que que la Fiscalía irá valorando las actuaciones conforme se vayan sucediendo. "No puedo llegar a más", ha agregado.

Puigdemont "no" puede ser juzgado en rebeldía

Sobre Carles Puigdemont, Sánchez Melgar ha dicho que se está produciendo una "paradoja" que no había visto en sus 35 años de carrera: "nunca habíamos tenido un fugado que se supiera dónde estaba y que nos anunciara los movimientos que iba a tener".

Además, ha contestado que el expresident catalán no puede ser juzgado en rebeldía -ausente de España- para evitar una asimetría, al estar los acusados en España por los delitos de rebelión y sedición. Ha dicho que cuando la Fiscalía solicitó la euroorden lo hizo en función de su viaje a Dinamarca y delimitándolo a los delitos de rebelión y sedición.

Por eso, es partidario de que se curse la orden de detención ante Bélgica cuando haya procesamiento contra él por los delitos más graves: "No debería haber una intolerable asimetría: que en un supuesto enjuiciamiento, hubiera unos encausados por graves penas y una persona, que podría ser el protagonista sustancial, acusado de una pena inferior".

Todavía en fase de investigación, no hay tipificación final

Sánchez Melgar ha desayunado con la noticia fresca del informe de la Guardia Civil remitido al Supremo en el que se acusa a la cúpula independentista de "actuar con tácticas propias de la delincuencia organizada". El fiscal general ha sostenido a este respecto que se está en un grado "muy incipiente" para pronunciarse sobre esta materia: "ni siquiera tenemos clara la tipificación final de los hechos". "Estamos en esta fase de investigando perfilando los contornos típicos de una cuestión que será llevada en su fase de instrucción. Por tanto, no podemos plantearnos todavía si estamos en presencia de una organización delictiva", ha ilustrado.

En este punto, ha reflexionado que si se está investigando por delitos de rebelión y sedición, son en esencia delitos "pluripersonales, estamos dentro de una organización, pero no tipo de penal".

Y el fiscal también ha decidido guardar silencios. No se ha querido pronunciar sobre si se está investigando a la coordinadora de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, y ha comentado que "de momento" no se planteado pedir la suspensión de las organizaciones ANC y Òmnium.

Cataluña ha centrado buena parte de las preguntas al nuevo fiscal general, pero también ha habido espacio para otros asuntos. El otro más esperado era la actuación ante los casos de corrupción ("uno de los más graves problemas de la sociedad"). En este punto, ha prometio "la lucha sin cuartel a través de la Fiscalía Anticorrupción".

Quiere que la difamación en juicios no salga "gratis"

Ha llamado la atención una de las reflexiones que ha hecho: no deberían salir "gratis" algunas intervenciones ante los jueces que llevan a la "difamación" de determinadas personas "sin pruebas".

Estas palabras se producen después de algunas declaraciones en los tribunales en casos de corrupción estas semanas. Estos días el ex 'número dos' del PP de Madrid Francisco Granados ha implicado a Cristina Cifuentes en la financiación ilegal del PP y ha acusado a Esperanza Aguirre de tener campañas electorales paralelas pagadas con dinero público.

Sin citar nombres, el fiscal ha dicho: "Aquello que no es más que la palabra, que no es más que una mera defensa, no puede tener ningún valor". "Las imputaciones se hacen con pruebas, no de forma gratuita", ha subrayado, a la vez que ha reforzado que las difamaciones no deben ser gratuitas, "deben ser pagadas o compensadas con una sanción". Ello le ha llevado a decir que se debería estudiar cómo se podrían sancionar estas difamaciones gratuitas.

Otro de los temas tiene en mente es el delito de odio. Le preocupa, ha proseguido, que no se sepa "con claridad cuando estamos ante la presencia de un delito de odio o no". Y lo ha llevado al terreno de las redes sociales con casos como los comentarios sobre "toreros". "Desde las redes sociales no se puede decir cualquier cosa, frente a la libertad de expresión también está el honor, hay comportamientos que entran en la difamación".

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