VIRALES
28/02/2018 08:46 CET | Actualizado 28/02/2018 14:26 CET

Estupefacción ante el arrebato de sinceridad más hiriente de 'First Dates' y por cómo se quedó el chaval

 "Físicamente, que es lo que estaba viendo, es que no tiene nada que ver. Nada, nada. Ni un bigote, ni una barba, ni una nariz simétrica a sus orejas, es... nada, ni siquiera simétrico en él".

"¿Estáis encontrando lugares comunes?". Esta inocente pregunta, realizada por Carlos Sobera en medio de la cena entre David, un zaragozano de 40 años, y Miriam, una barcelonesa de 33, provocó una de las situaciones más violentas que se recuerdan en la historia de First Dates —de Cuatro—.

La cena estaba transcurriendo con aparente normalidad, con un diálogo fluido y sin imprevistos destacables. Por eso, el arrebato de sinceridad que le dio a Miriam resulto aún más chocante si cabe y, todo hay que decirlo, tuvo un efecto demoledor en el ánimo de David.

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"Lugares comunes, sí. Amor, no", respondió tajante Miriam a la pregunta de Sobera, que por unos segundos se arrepintió de haber abierto la boca.

"¿Pero qué está pasando?", volvió a preguntar entonces el presentador. Estas cuatro palabras fueron, entonces, las que abrieron de verdad la caja de los truenos: "Pues está pasando que es un chico simpatiquísimo, pero no es el tipo de chico que a mí me atrae. Aunque yo soy mucho más joven que él, tengo muchísima más experiencia en relaciones que él. Yo quiero una persona que tenga su seguridad", soltó Miriam, así, sin medias tintas.

David estaba descompuesto. "Yo no soy inexperto y porque no haya tenido muchas experiencias no quiere decir que no sea una persona muy válida", afirmó más tarde frente a la cámara el hombre.

Sin embargo, en privado, Miriam explicó el verdadero motivo de su reacción. Físicamente, David le daba cosita: "Físicamente, que es lo que estaba viendo, es que no tiene nada que ver. Nada, nada. Ni un bigote, ni una barba, ni una nariz simétrica a sus orejas, es... nada, no hay nada simétrico en él", explicó la chica.

Frente al chaval, Miriam continuaba con su argumentación: "Yo no estoy para testear más en el laboratorio. Yo soy sincera", recalcó.

La sentencia final, al menos, resultó menos dolorosa: "Me alegraría que encontrases a esa persona que te llenara", soltó con elegancia David.

"Espero que puedas disfrutar las mieles, y lo que no son las mieles, de la convivencia en pareja. Encantada, Cuídate mucho", remató Miriam.

CUATRO

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