POLÍTICA
06/03/2018 15:57 CET | Actualizado 07/03/2018 08:01 CET

Miguel Lorente: "Es una huelga de hombres y mujeres, cada uno desarrollándola de forma diferente"

Entrevista al exdelegado del Gobierno en violencia de género.

EFE

Quedan sólo unas horas para que comience el Día de la Mujer, en el que hay convocada una huelga feminista no sólo en el ámbito laboral, de los cuidados, el consumo y la educación. Es un llamamiento sin precedentes, excepto la que se celebró en 1975 en Islandia, una isla donde entonces sólo había 220.000 habitantes.

Los partidos políticos también se han posicionado: mientras que el PSOE secundará los paros de dos horas convocados por UGT y CCOO, Podemos apoya la huelga de 24 horas. Albert Rivera dice que no la secundarán porque "no son anticapitalistas". Y hace unos días, el PP publicó un argumentario en contra señalando que se "apuesta por el enfrentamiento entre hombres y mujeres", entre otras cosas.

El exdelegado del Gobierno para la violencia de género Miguel Lorente, médico y profesor universitario, ha leído y escrito durante más de 20 años sobre violencia de género, machismo y masculinidad. Estas son sus reflexiónes acerca de la huelga del 8 de marzo.

¿Va usted a hacer huelga?

Sí, la que nos corresponde. Lo que se pretende con la huelga es visibilizar el papel de la mujer en el día a día, en el trabajo asalariado y en el trabajo en otros ámbitos. Haré el paro de dos porque es una forma de solidaridad y de visibilidad. Creo que el protagonismo y la lectura que hay que hacer conlleva que el hombre asuma los servicios mínimos si las mujeres ese día van a la huelga.

Muchos hombres no tienen claro si hay que cubrir los puestos de las mujeres o sólo los servicios mínimos.

Hay dos elementos de huelga: el que se representa con la ausencia del puesto de trabajo, ese hueco que se queda, que depende de muchas cosas. Si hay una función que se puede posponer y no tiene por qué hacerse, no se debe de hacer. Y si hay alguna necesidad informativa, de atención, de cuidado, de urgencia o de servicios clínicos, evidentemente habrá servicios mínimos. También está la parte reivindicativa: en la universidad se hará manifestación frente al rectorado, además de otro tipo de concentraciones.

El éxito no está en el hecho de generar una parada

El éxito no está en el hecho de generar una parada. Debe ser una toma de conciencia sobre la realidad que tenemos. Una cosa es el argumento para hacer huelga y otra cosa es que, para creérnoslo, debamos hacerlo visible. Eso sería dudar de la propia realidad y cuestionar el papel de las mujeres en su día a día. Una huelga es un elemento simbólico, no sólo material.

Entonces, ¿dónde está el éxito de esta convocatoria?

En la propia convocatoria. Para mí el éxito ya está garantizado porque esta huelga o este 8 de marzo yo lo veo como un día que dura más de 24 horas. Lo que ha permitido desde ya, desde que se empezó a hablar de ella, es tomar conciencia de la situación que da lugar al origen de la huelga. Por tanto, esta situación no va a acabar con la huelga, ni se va a resolver al día siguiente reuniéndose en una mesa de trabajo para abordar cuestiones puntuales. Pero sí puede haber una posición clara para acabar con la causa de todas esas consecuencias, que es el machismo. El éxito de la huelga está en haber conseguido aglutinar la atención, la solidaridad, el compromiso, y la unión de muchas mujeres que trabajaban en plataformas y ámbitos distintos para presentar una causa común.

Muchos hombres están un poco perdidos y algunos piensan que la huelga no va con ellos. ¿Qué les diría usted?

Que sí que va con ellos. Va con nosotros. Otra cosa es el papel que tengamos que ocupar en la huelga. Cuando una huelga se hace para reivindicar la Igualdad, al final es una huelga que impacta sobre toda la sociedad. El elemento simbólico de la huelga consigue hacer artífices a los hombres en todo el proceso desarrollando el papel que debemos ocupar en todo caso, que es hacer los servicios mínimos de las funciones que las mujeres no puedan hacer ese día. Y al mismo tiempo apoyarla y solidarizarnos para alcanzar esa igualdad.

Hay una gran responsabilidad masculina en las acciones para la huelga

Los hombres a veces se pierden mucho cuando no son protagonistas. Yo creo que el protagonismo le corresponde a las mujeres, puesto que es una huelga para focalizar lo que les ocurre a ellas. Y tenemos que ser conscientes de que lo que pasa es responsabilidad masculina. Hay una gran responsabilidad masculina en las razones para la huelga.

En primer lugar, está la creación de una cultura machista. Luego, la desigualdad; que tiene como beneficiarios a los hombres. Y, en tercer lugar, la mayoría de los hombres, a pesar las evidencias más que objetivas de la desigualdad de género, eligen adoptar una posición neutral. Que no es una posición neutral, es claramente a favor de que todo siga igual. Todas esas responsabilidades nos deben llevar a posicionarnos y ese día deben ser las mujeres las que lo protagonicen, pero al día siguiente debemos ser los hombres, junto con ellas, quienes trabajemos en lo personal y profesional para acabar con ese machismo.

Es una huelga de hombres y mujeres. Cada uno desarrollándola de forma diferente

Entonces no piensa igual que el PP, que dice que esta huelga enfrenta a hombres y a mujeres.

En absoluto. El PP sabe muy bien donde está: en la desigualdad. Y presenta esto en una acción no sólo insolidaria o de enfrentar a hombres y a mujeres, sino de enfrentar a las propias mujeres también. Es una estrategia de confusión o agitación para intentar evitar la movilización. Pero es una huelga de hombres y mujeres, cada uno desarrollándola de una forma diferente. Y una huelga que llama a hombres y a mujeres a acabar con la desigualdad y el machismo.

El PP también dice que esta huelga pone en peligro el modelo de sociedad occidental que conocemos.

En eso tiene razón. Me parece genial. Al final se revela ese miedo, que lo presentan como ataque, cuando en realidad es el reconocimiento de lo que está en juego. Cuando los hombres dicen que la Ley Integral contra la Violencia de Género va contra los hombres, y no contra los maltratadores, es porque buscan generar un miedo o un rechazo a la ley generando una mentira en primera línea. Pero en el fondo saben (y por eso lo dicen de manera tan espontánea) que es verdad que la ley integral no va a ir contra un hombre que no sea maltratador. Fíjate que no dicen que el Código Penal va contra las personas, cuando el argumento es el mismo.

Cuando el PP dice que se acaba con el orden social de Occidente, pues es verdad: con el orden machista constituido y jerarquizado por el que lo que los hombres entienden qué es lo correcto y que se impone al resto de la sociedad. Ese orden de Occidente debe ser ordenado y corregido para que sea un orden de convivencia que esté basado en la igualdad.

Ciudadanos dice que no secunda la huelga por ser anticapitalista.

El capitalismo y el machismo van de la mano. Pero esto es como decir que una mitocondria es una parte del cuerpo humano. Pues sí, pero es una parte y un nivel más profundo. Desde mi punto de vista, lo que el machismo hace es cambiar para seguir igual. Esa estrategia adaptativa, no transformadora, permite mantener la posición de los hombres en las estructuras de poder y toda las instituciones y sistemas: la familia tradicional, la educación...

Antes se tenía como gran instrumento de control el propio control social. Había una idea de lo que era ser hombre y mujer que a los hombres les impedía hacer cosas y que a las mujeres, sobre todo, les impidedía ir a determinados sitios, que a determinadas horas estuvieran fuera... Había un control social. En cuanto eso se debilita por la revolución que las mujeres habéis hecho desde siempre, necesitan otros instrumentos de control y ahora mismo uno de ellos es la economía. Por eso el capitalismo utiliza tantas estrategias como la brecha, la precarización o el desempleo para seguir situando a las mujeres en un punto de vulnerabilidad social y de cierta dependencia.

No sé si ha visto el texto que se publicaba este martes en El País firmado por 27 mujeres que dicen que el 8M es para celebrar los logros conseguidos y que "las mujeres no nacen víctimas". Esta es la posición de mucha gente ¿Qué opina?

No he visto el sentido que quieren plantear pero evidentemente esas mujeres no nacen víctimas, sino que son victimizadas por el machismo. Son sometidas y cuestionadas por el machismo, cosificadas... Ellas son libres como tal. Negar esa realidad está muy bien pero te tienes que enfrentar a ella. Evidentemente las mujeres son capaces de desarrollar la vida con libertad, pero cuando se encuentran con limitaciones o una cultura que les dice que es normal que alguien pueda pegarles, cuando se encuentran una crítica hacia ellas cuando el marido le ha pegado porque ha sido ella la que han hecho algo mal, eso al final las ata y las somete.

La cultura es machismo, no la conducta

Yo creo que tenemos que mandar un mensaje activo de la potencialidad que tienen las mujeres. Pero hay que ser consciente de que no viven en una burbuja al margen de la violencia cultural, no viven en una cultura, ni fuera de contexto. Y la cultura es el machismo, no la conducta. La conducta es consecuencia del machismo o de la cultura. Estar sometido a este machismo forma parte de que haya que cuestionarlo como una persona libre. Pero no es decir que las mujeres son víctimas y los hombres culpables. Si no que hay elementos que llevan a esa situación que oprime a las mujeres.

Ha surgido el movimiento #Metoo, el #Time'sUp, la huelga feminista... ¿Podríamos estar ante una nueva ola feminista?

Sí. Si se articula bien y no queda como elementos y movilizaciones inconexas entre sí. El feminismo necesita hacer un planteamiento estratégico y profundizar en la nueva realidad social. Además, el feminismo está respondiendo a una nueva realidad, a la sociedad de hoy con dinámicas y características que necesitan una respuesta para que estos cambios se traduzcan en un avance definitivo hacia la igualdad. Depende de cómo se haga. Las olas no se definen a priori, sino cuando están en marcha. Yo creo que sí hay una circunstancia que podría dar lugar a una nueva ola tanto por la realidad social como por el nuevo feminismo.

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