INTERNACIONAL
18/03/2018 10:02 CET | Actualizado 18/03/2018 10:04 CET

Por qué Putin ha ganado las elecciones en Rusia antes de que se celebren

Este domingo los rusos están llamados a las urnas en unos comicios con previsible desenlace.

El presidente ruso, Vladimir Putin, durante un acto el 14 de marzo para conmemorar el aniversario de la anexión de Crimea por Rusia.
Maxim Shemetov / Reuters
El presidente ruso, Vladimir Putin, durante un acto el 14 de marzo para conmemorar el aniversario de la anexión de Crimea por Rusia.

"Putin arrasa en las elecciones rusas y revalida su cuarto mandato presidencial". Algo así reflejarán los titulares después de este domingo, cuando se celebren unas elecciones en Rusia cuyo resultado, según los unánimes pronósticos, está cantado. Vladimir Putin, el mandatario de 65 años que ostenta el poder desde el año 2000, vencerá con soltura a sus rivales en una cita electoral en la que, más que jugarse una presidencia que tiene asegurada, se mide a sí mismo y busca su lugar en la historia.

¿QUÉ AUGURAN LOS SONDEOS?

El partido de Putin, Rusia Unida, encabeza todos los ránkings de intención de voto con una ventaja estratosférica: el jefe del Kremlin recibirá entre un 60 y un 70 % de apoyo en las urnas. El segundo puesto se lo disputan Pavel Grudinin, millonario comunista de 57 años y fan de Stalin; y Vladimir Zhirinovski, liberal demócrata que se ha presentado a todas las elecciones desde la caída de la Unión Soviética. Los sondeos les otorgan entre el 5 % y algo más del 7 % de votantes dispuestos a darles su apoyo.

Sputnik Photo Agency / Reuters
Putin durante un mitin electoral.

La más joven y única mujer que concurre, Ksenia Sobchak, es una popular presentadora de televisión, hija del exalcalde de San Petersburgo durante la Perestroika y mentor político de Putin, Anatoli Sobchak. Se presenta como opositora al actual mandatario, se ha atrevido a decir que Crimea no es de Rusia, y trata de atraer el voto de protesta. Alguna encuesta llegó a darle el 4 % de los votos, aunque la mayoría lo dejan en poco más del 1%.

El resto de partidos no reciben ni un 1% de estimación de voto. El reto de Putin es que haya una participación alta para legitimarse, ya que el hecho de que el resultado de las elecciones sea tan previsible puede hacer que muchos votantes se queden en casa. Unos 110 millones de rusos están llamados a las urnas y la maquinaria propagandística del Kremlin, junto a todos los canales de la televisión rusa, públicos y privados, bombardean a los espectadores con elaborados anuncios que llaman a la población a votar para salvaguardar el futuro del país.

¿QUÉ LE HA PASADO AL PRINCIPAL CANDIDATO OPOSITOR?

Alexei Navalny, abogado y bloguero opositor de 41 años, era el único candidato opositor al que se le atribuía cierta capacidad de plantar cara a Putin. Era. El uso del pretérito imperfecto simple es obligado, ya que la justicia rusa lo inhabilitó para presentarse a las elecciones aduciendo que tiene antecedentes penales por un caso de corrupción.

Sergei Karpukhin / Reuters
El líder opositor Alexei Navalny durante una protesta en febrero en Moscú.

En julio de 2013 fue condenado por malversación a cinco años de prisión y 10 de inhabilitación, un fallo que lo dejó fuera de juego. La pena fue suspendida en febrero, aunque se mantiene vigente la imposibilidad de presentarse. Tanto EEUU como la Unión Europea mostraron en su momento su "preocupación" por la limpieza de este proceso.

Navalny alega que este caso ha sido políticamente orquestado y que es una maniobra de Putin para evitar su candidatura y, a pesar de que legalmente no puede concurrir, ha llamado a sus seguidores a boicotear las elecciones. Su estrategia viral, con vídeos que cosechan decenas de millones de visionados, ha conseguido atraer a muchos jóvenes, que pueden desestabilizar los comicios, aunque es muy poco probable que logre alterar el resultado.

¿POR QUÉ ARRASA PUTIN?

Putin ha devuelto a muchos de sus conciudadanos el sentimiento de orgullo por pertenecer a un país respetado y temido en el extranjero. La población percibe que el mandatario ha vuelto a colocar a Rusia como potencia protagonista en el tablero global. Todo ello a pesar de que, tal y como el propio Putin ha reconocido, gran parte de la población del país (30 millones) vive en una situación de pobreza y el desarrollo económico se ve lastrado por un gran retraso tecnológico.

En cuanto al programa electoral, una "Rusia fuerte" es la principal promesa de Putin. Recientemente aprovechó su discurso sobre el estado de la nación para presentar a bombo y platillo una nueva generación de armas nucleares y se dirigió en tono amenazante a Estados Unidos y la OTAN. Y a solo una semana de las elecciones, Rusia informó del ensayo del nuevo misil hipersónico "Kinzhal", capaz de burlar el escudo antimisiles estadounidense. Sin embargo, todo este despliegue es visto por algunos expertos como un alarde de fuerza y un mensaje dirigido más bien a enardecer a los ciudadanos rusos, a pesar de que la política exterior del Kremlin y su supuesta implicación en casos como el envenenamiento de un exespía en Reino Unido han desembocado en sanciones que han estrangulado la economía rusa.

La fecha de las elecciones tampoco es casual: se celebran coincidiendo con el aniversario de la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, un acto condenado internacionalmente, pero que fue aplaudido por la mayoría de la sociedad rusa como una victoria decisiva. Precisamente esa idea del resurgir triunfante del país es la pieza angular tras la retórica de Putin, que sigue prometiendo un horizonte de "brillantes victorias" a su pueblo. Y este parece dispuesto a seguirle.

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