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24/03/2018 16:42 CET | Actualizado 24/03/2018 16:42 CET

La abuela de Gabriel cuenta al juez cómo salieron el niño y Ana Julia de la casa

Estuvo explicando lo que recuerda del día en que su nieto dejó la vivienda para irse a jugar con sus primos.

GTRESONLINE

La abuela paterna del niño de ocho años Gabriel Cruz ha declarado este viernes en calidad de testigo ante el juez Rafael Soriano, quien investiga la muerte violenta del menor a manos presuntamente de Ana Julia Quezada, durante una media hora en un trance que ha sido "muy doloroso" y en que el que habría desgranado lo que recuerda de aquel 27 de febrero en el que su nieto salió de su casa en Las Hortichuelas, Níjar (Almería), a las 15:30 horas para ir a jugar y se perdió su rastro.

Así lo ha indicado en declaraciones a los periodistas a las puertas de la Ciudad de la Justicia el abogado que ejerce la acusación particular, Paco Torres, quien ha declinado detallar el contenido de la declaración de la mujer, de 84 años.

"Desconozco por completo lo que declaró ante la Guardia Civil. Sé lo que ha declarado esta mañana pero no puedo comentarlo debido a que debo respetar el secreto de sumario, así que poco se puede decir", ha explicado Torres.

La anciana estaba junto a Gabriel y la autora confesa del crimen cuando se vio por última vez con vida al pequeño. En el auto de prisión de Ana Julia, el magistrado instructor recoge que esta "aprovechó un momento temporal en el que sabía a solar con el niño y que la abuela no lo iba a controlar" para, mediante "engaño" o "promesa de devolverlo pronto a jugar", llevárselo a la finca familiar de Rodalquilar donde ocultó el cadáver.

Los padres declararon el jueves

Paco Torres ha destacado la "extraordinaria dignidad" con la que los padres del menor, Patricia Ramírez y Ángel Cruz, han afrontado un "asunto tan macabro", y se ha mostrado convencido de que, con este comportamiento, "han abierto una especie de brecha a la esperanza".

Los padres de Gabriel comparecieron el jueves durante dos horas, como testigos y por separado en dos testificales fijadas por el juez para indagar en aspectos que permitan aclarar cuál era la relación del pequeño con Quezada y conocer detalles de su comportamiento hacía ellos durante los 13 días en los que se mantuvo su búsqueda.

Durante ese tiempo, según el juez, Ana Julia "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño" y "mantuvo el engaño, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte".

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