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31/03/2018 10:09 CEST | Actualizado 31/03/2018 10:11 CEST

10 mujeres de distintas edades se sinceran sobre sus canas

Alguna empezó a tenerlas a los 16 años y, aunque entonces le horrorizaba su pelo gris, "ahora por fin me encanta".

Vivimos en una época en la que la actitud de la gente hacia el envejecimiento está cambiando y la individualidad se puede expresar de muchas formas, como por ejemplo dejándose el pelo gris.

No obstante, la sociedad sigue valorando la juventud y la belleza. El edadismo (la discriminación por motivos de edad) existe y eso no va a cambiar por mucho que algunas estrellas se tiñan el pelo de gris.

Puestos a elogiar el pelo gris al natural, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con mujeres con canas. El llamamiento ha recibido cientos de respuestas de mujeres con algo en común: amor propio y aceptación.

Pese a ello, muchas mujeres —también entre las que aparecen en este artículo— mantienen una relación complicada con las canas y el envejecimiento en general. Algunas han aceptado a mucha honra su nuevo color, mientras que otras aún optan por teñirse para esconderlo. A continuación puedes leer 10 historias reales de mujeres y su experiencia con las canas.

Makai, 41 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Empecé a tener canas cuando tenía 16 años y me horroricé. Comencé a arrancármelas como una posesa. Me hacía reflejos con regularidad y la verdad es que no me di cuenta de que me estaban saliendo más canas hasta que me quedé embarazada de mi hija. Me teñía y me teñía y veía que tenía que hacerlo muy a menudo, cada dos semanas. Fue entonces cuando vi que tenía que parar. Me estaba gastando mucho dinero en el pelo y no podía seguir así. Ahora por fin me encanta. Me encanta de verdad".

Samantha Feldman, 57 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Empecé hace poco a dejarme el pelo gris, después de años tiñéndomelo, porque quería aceptar mi envejecimiento. Siempre he aceptado mi edad, todos mis cumpleaños, todas mis décadas, todas las etapas que he vivido. Nunca me ha asustado. Mi hija me ha intentado convencer para que no me deje el pelo gris porque piensa que me va a hacer parecer mayor de lo que soy, pero no se trata de lo mayor que parezca, sino de cómo me siento, y yo siempre me siento joven".

Gillian Sarjeant-Allen, 48 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Empecé a tener canas a los 18 años y a los 43 ya las tenía por todo el pelo. Me pasé cinco años tiñéndome el pelo, me sentía insegura. Es el proceso de envejecimiento. Siempre intentamos tener el pelo lustroso y juvenil, y las canas no los son, así que me resistí durante mucho tiempo. Teñirme pasó a ser una tarea y, en cierta medida, me dañó el pelo. Una amiga me recomendó que lo asumiera, de modo que en noviembre de 2017 decidí ponerme extensiones de pelo gris para empezar el cambio. Intento acostumbrarme y al mismo tiempo asumirlo de buen grado. La gente me para por la calle para decirme lo bien que me queda y me entusiasma lo mucho que significa para otras mujeres sentirse cómodas en su cuerpo y guapas pese a todo".

Davia Rabinoff-Goldman, 32 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Empecé a tener canas en el instituto. Probablemente mi padre también empezó a tener canas en el instituto, y mi hermana también. Mi hermana tiene cuatro años más que yo y se las dejó. Como yo hago lo que hace ella, tampoco le di importancia. Fue para mí un precedente para asumirlo, sin más. La gente me para a todas horas para preguntarme por ello. Muchas personas piensan que me lo tiño de este color".

Ann Lapin, 41 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Mis canas se acentuaron más que nunca antes de quedarme embarazada de mi hijo, un embarazo que venía después de un aborto. Ya sé que las canas no se atribuyen a sucesos traumáticos, pero en mi caso sí lo entiendo así. Creo que tenía 31 años. Sinceramente, fue un poco sorprendente, ya que parecía que de repente se multiplicaban. A mi marido le gusta cómo me quedan las canas, así que de vez en cuando intento dejármelas, pero normalmente me tiño. No me gusta cómo me queda el pelo. No me veo así a mí misma. Una parte de mí piensa que, si las canas fueran doradas, por ejemplo, podría soportarlo, pero con el gris no puedo".

Patty Lang, 53 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Tenía 18 años cuando empezó y me pasé años tiñéndome el pelo. Incluso cuando estaba embarazada de mis cuatro hijos me lo teñía y me decía a mí misma: '¿Es buena idea?', pero lo acababa haciendo igualmente porque me molestaba. Era una madre mayor y la gente se nos acercaba a mi hija y a mí y decía: 'Qué bien, pasando el día con tu nieta'. Eso me sentaba fatal.

En 2008, cuando tenía 43, sufrí mi primer derrame. Llevar el pelo teñido pasó a ser menos importante. Puse todo en perspectiva. Mi abuela paterna tenía el mismo mechón canoso que yo y a mí siempre me pareció fantástica mi yaya con su pelo canoso. Me di cuenta de que esta era mi conexión con ella. La gente suele hablar de lo fuerte y decidida que era, y desde mi segundo derrame creo que es justamente así como soy. No voy a dejar que nada de esto me detenga, así que ahora me encanta mi mechón de canas".

Padmini Persaud, 48 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Me encanta mi pelo negro. Como mujer india, el pelo negro es nuestro esplendor, así que es duro cuando desaparece. Mi madre tiene todo el pelo canoso y es alérgica al tinte, de modo que es muy duro para ella tener que dejarse todo el pelo así. Aun así, creo que asumirlo puede ser la solución para mí, aunque a mi hijo no le parezca bien. En su mente, significa que me estoy haciendo mayor".

Susy Nason, 67 años

Damon Dahlen/HuffPost

"En mi familia nos salen canas muy pronto. Apenas tenía treinta y pico años cuando mi hija preadolescente empezó a señalarme las canas. Hasta entrados los 40 no me decidí a hacerme reflejos y ahora llevo cinco años sin hacerlo. Me encanta. Soy ministra interreligiosa y me gustan las tradiciones de las diosas. Las diosas tienen tres fases y yo ahora estoy en la fase de la anciana y sabia. Es mi insignia de honor. He llegado, tengo la sabiduría y mira, también el pelo encaja".

Jess Hart, 30 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Empecé a tener canas en torno a los 25 años. La primera vez fui corriendo hasta mi madre y me la arrancó. Todas las mujeres de mi familia empiezan a tener canas muy pronto. Es algo genético. La mayoría de las mujeres se tiñen el pelo, pero yo quiero ser una de esas hippies raras con una larga trenza canosa. Me alegra tener canas en esta época porque estamos en plena era de aceptación de los cuerpos. Pienso que cada uno tiene su edad y, si tener canas y envejecer es normal, no tiene por qué ser algo malo".

H. Fein, 52 años

Damon Dahlen/HuffPost

"Me empezaron a salir canas a los 19. Era solo un mechón pequeño y se mantuvo así hasta los 30, cuando empezó a extenderse un poco más. La verdad es que me gustaba. Mi padre tenía una buena cabellera blanca y ondulada que le encantaba, parecían mechas naturales. Nunca pensé nada malo. Ahora soy como una barman: se me acercan mujeres para enseñarme sus raíces y contarme sus penas".

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.