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06/04/2018 14:18 CEST | Actualizado 06/04/2018 15:55 CEST

La mágica historia detrás de esta foto de Chichén Itzá bajo la Vía Láctea

"¿Cómo se vive en los lugares donde no hay electricidad?", es la pregunta que inspiró al autor de esta imagen en México.

La llegada de la primavera llevó a miles de turistas a la ciudad prehispánica de Chichén Itzá, en Yucatán (México), para admirar el descenso de la serpiente emplumada el día del equinoccio. Pero por la noche estas ruinas de la civilización maya quedan vacías e inmersas en la oscuridad y el misticismo.

Andar por la noche —no solo en medio de la selva de Chichén Itzá, sino en cualquier otro lugar— puede parecer antinatural. Nuestros cuerpos incluso están diseñados para temerle a la oscuridad y lo que ésta puede esconder entre sus sombras.

Para el fotógrafo Adampol Galindo explorar la noche es algo más que esto, es su pasión. Fue ese deseo el que le llevó a capturar una espectacular foto de las ruinas de Chichén Itzá bajo un excepcional cielo estrellado.

AdamPol Galindo/Cortesía
Adampol Galindo/Cortesía

Para Galindo una de las principales motivaciones para tomar esta fotografía es "mirar el cielo en ese lugar tan especial. Es la idea de que la gente tenga el derecho de mirar el cielo oscuro como los mayas lo hacían ahí", cuenta a la edición mexicana del HuffPost.

En 2007 la Unesco —que catalogó a Chichén Itzá como Patrimonio de la Humanidad— publicó la Declaración sobre la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a la Luz de las Estrellas, donde consideró el derecho a los cielos oscuros como "implícito a la conservación del patrimonio cultural y natural de las generaciones futuras".

De hecho, hace dos años Unesco convocó a una reunión internacional de expertos para analizar la gravedad de la pérdida de cielos nocturnos y abordar cómo la contaminación lumínica afecta no solo la observación de fenómenos astronómicos, sino que también agrava la contaminación y perjudica a determinadas especies y sus entornos naturales.

El fotógrafo y su fotografía

La foto fue tomada el 21 de marzo a las cuatro de la mañana y, según contó Galindo al HuffPost México, la imagen está compuesta de unas 20 tomas individuales, cada una con una exposición de 30 segundos.

"¿Cómo se vive en los lugares donde no hay electricidad?" es la pregunta que inspiró a Galindo a tomar fotografías de lugares lejanos y cubiertos por la oscuridad. Además de Chichén Itzá, el fotógrafo ha tomado imágenes nocturnas de otras localidades mexicanas como el Parque Nacional de Lagunas de Chacahua (Oaxaca), el desierto de Wirikuta (San Luis Potosí) y, en la reserva Tehuacán-Cuicatlán, entre otros.

"Estamos tan conectados con la electricidad que nos desconectamos del cielo".

Después de 20 años como fotógrafo y alrededor de 10 haciendo panorámicas, Galindo logró cumplir su sueño de fotografiar Chichén Itzá de noche.

AdamPol Galindo/Cortesía

"Ser un poco ese ser de la noche [...] la gran mayoría le tiene miedo a la noche, y es natural, pero yo adoro la noche. He aprendido a perderle el miedo, no el respeto. Desde entonces, salgo siempre durante la noche a lugares solitarios en la naturaleza", cuenta.

La razón de que a veces tenga que arriesgarse para hacer fotografías nocturnas, según el fotógrafo, es que "una foto especial siempre involucra un esfuerzo adicional, como caminar mucho o llegar a un lugar lejano, pasar dificultades".

AdamPol Galindo/Cortesía
Según cuenta, todos los factores se juntaron para que se pudiese hacer la fotografía. Aunque cuando llegó al Chichén Itzá el cielo estaba nublado, se sentó a esperar y aprovechó para hacer meditación. "Me relajé y dejé que las cosas empezaran a fluir, y en ese instante el cielo se abrió", detalla.

Este artículo fue publicado originalmente en la sección de estilo de vida de la edición mexicana de 'The Huffington Post'

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