La dura reflexión de Iñaki Gabilondo sobre la estrategia de defensa de Cifuentes por su máster

La dura reflexión de Iñaki Gabilondo sobre la estrategia de defensa de Cifuentes por su máster

El periodista considera pretender que nos fijemos en el filtrador en vez de en lo filtrado es "muy pobre, muy antiguo" y propio de los "necios".

AFP

El periodista Iñaki Gabilondo ha resaltado —en su comentario Cifuentes ya es pasado, en la Cadena Ser— que la estrategia de defensa de la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, en su polémica de máster en la Universidad Rey Juan Carlos, es "muy pobre, muy antigua" y propia de los "necios".

"La aún presidenta Cifuentes, intenta una maniobra muy pobre y muy antigua, pues la llegó a glosar Confucio, que vivió hace 26 siglos", ha afirmado Gabilondo, quien argumenta que "cuando alguien pone el dedo en la llaga, sólo los necios piensan que lo importante es el dedo".

"Los necios, y los políticos que no son necios pero que se pasan de listos. Cifuentes pretende que la olvidemos y que nos fijemos en el filtrador. Pero el filtrador pasa y lo filtrado queda", ha sentenciado.

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Ciudadanos olió el peligro y cambió su táctica. No había olido la pestilencia del caso Cifuentes pero sí olió su impacto popular y el riesgo que corría al proponer una comisión de investigación que, de hecho, significaba aplazar, o sea, decidir que no quería decidir, o sea, hacerse cómplice. Ahora Ciudadanos exige a Cifuentes que dimita. Eso podría ser un simple brindis al sol pues ella puede no hacer el menor caso, a no ser que venga acompañado de un segundo renglón: que anuncie al PP que le retirará su apoyo si no la cesa y presenta otro candidato. Una salida a la murciana con la cual el partido de Rivera salva la cara sin tener que sumarse a la moción de censura del PSOE. Diríamos que la moción del PSOE ha sido la pedrada que ha movido las aguas estancadas, aunque no vaya a servir para acabar con la putrefacción.

Y mientras, la aún presidenta Cifuentes, intenta una maniobra muy pobre y muy antigua, pues la llegó a glosar Confucio, que vivió hace 26 siglos: cuando alguien pone el dedo en la llaga, sólo los necios piensan que lo importante es el dedo. Los necios, y los políticos que no son necios pero que se pasan de listos. Cifuentes pretende que la olvidemos y que nos fijemos en el filtrador. Pero el filtrador pasa y lo filtrado queda. Se fue Van Schowen, el contable chileno filtrador de Filesa y quedó Filesa. Se fue Mark Felt, el agente del FBI garganta profunda del caso Watergate, y se quedó el Watergate. Se irá Salvador Perelló, el profesor filtrador del falso máster de Cifuentes, y quedará el falso máster de Cifuentes. Ahora mismo, apenas unas horas después de las últimas declaraciones de Cifuentes, la pelea es sobre la moción de censura o la investigación, sobre su renuncia o su cese, la victoria política de este o de aquel. Pero Cristina Cifuentes ya es pasado.

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