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18/04/2018 17:57 CEST | Actualizado 18/04/2018 18:06 CEST

Fantasmas y lecturas

25 textos de mujeres, cuatro ilustradoras y unos cuantos fantasmas

Campofrío

Jane Austen, Sor Juana Inés de la Cruz, María de Zayas, Madame de Lafayette, Emilia Pardo Bazán, la mismísima emperatriz Sissi o la imprescindible Virginia Woolf son algunas de las mujeres que desafiaron su tiempo y dejaron escritas novelas, poemas, sonetos, cartas y reflexiones a pesar de la mala cara que les ponían sus coetáneos. ¿Eran feministas? Desde luego, eran mujeres indignadas por el papel secundario al que se sabían condenadas.

Otras mujeres han tomado este miércoles el testigo y han puesto voz a esas palabras en la sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Han sido 25 —activistas, periodistas, escritoras, profesoras, amas de casa o deportistas como la campeona mundial de halterofilia Lydia Valentín— las que han leído los textos seleccionados con mimo por la también escritora y periodista Ángeles Caso.

Campofrío

Más allá de relatos sobre mujeres es una iniciativa de Pavofrío. La marca acaba de lanzar su última campaña con el anuncio Fantasmas del Más Acá, en el que aborda de manera irónica algunas de las convenciones sociales que atenazan a las mujeres: la presión por tener pareja, ser madres o aparentar felicidad permanente.

En el acto se ha escuchado también un vibrante alegato de Ana Bella, la sevillana que huyó con sus cuatro hijos de un marido maltratador y que desde entonces se ha volcado en ayudar a otras mujeres que sufren violencia machista a través de su Fundación. Cuatro ilustradoras —​​Raquel Córcoles Moderna de Pueblo, Laura Santolaya p8ladas, Margarita Castaño Apéritif, y Lucía Benavente Lucía Be— han participado en la campaña de Fantasmas diseñando viñetas, que se pueden descargar gratuitamente desde la web de la campaña. Por cada descarga, Pavofrío dona un euro a la Fundación Ana Bella.

Campofrio

Campofrio

Aquí tienes uno de los textos leídos durante la mañana, de las Novelas Amorosas y Ejemplares (1638) de María de Zayas:

"Quién duda, lector mío, que te causará asombro que una mujer tenga soltura no sólo para escribir un libro, sino para darlo a la imprenta, que es el crisol en el que se averigua la pureza de lo ingenios.

Quién duda, digo otra vez, que habrá muchos que atribuyan a locura esta virtuosa osadía de sacar a la luz mis borrones siendo mujer, que en opinión de algunos necios es lo mismo que ser una incapaz. Pero, salvo algún que otro buen cortesano, nadie lo considerará una novedad ni murmurará que es un desatino, porque si esta materia de la que estamos hechos los hombres y las mujeres (ya sea una trabazón de fuego y barro, o ya una masa de espíritus y tierra) no tiene más nobleza en ellos que en nosotras; si es una misma la sangre, los sentidos y las potencias, y si hasta los órganos por los que se obran sus efectos son los mismos; si nosotras tenemos la misma alma que ellos (porque las almas no son ni hombres, ni mujeres), ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y pretendan que nosotras no podemos serlo?

Esto no tiene, a mi parecer, más respuesta que su impiedad y tiranía al encerrarnos y no darnos maestros. Y así, la verdadera causa de que las mujeres no sean sabias, no es que les falte capacidad, sino dedicación. Porque si en nuestra crianza, igual que nos ponen el lienzo en las almohadillas de hacer encaje y los dibujos para bordar en el bastidor, nos dieran libros y preceptores, seríamos tan aptas para los puestos y las cátedras como los hombres, y quizá incluso hasta más agudas."