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30/04/2018 13:57 CEST | Actualizado 30/04/2018 14:18 CEST

La indignada afirmación de Almudena Grandes sobre la "intimidación" y la víctima de 'La Manada'

"La insostenible interpretación de los términos intimidación y consentimiento viciado en la que se basa la calificación del delito sólo se explica por motivos ideológicos".

LA SEXTA

La escritora Almudena Grandes ha publicado una contenida reflexión —titulada Machismo, en el diario El País— sobre la sentencia de La Manada, por la que se condenaba el pasado jueves a los cinco acusados de violar a una joven en Sanfermines 2016 a nueve años de prisión y 5 de libertad vigilada por abuso sexual continuado, y no por violación.

"La insostenible interpretación de los términos intimidación y consentimiento viciado —si es viciado, porque el tribunal reconoce que se obtuvo a la fuerza, gracias a la superioridad numérica de los agresores, ¿cómo puede ser consentimiento y no existir intimidación?— en la que se basa la calificación del delito, sólo se explica por motivos ideológicos", concluye la escritora, quien afirma que "los jueces de Pamplona nos dicen que una mujer tiene que defender su honra con sangre, que si no expone su vida, no puede esperar que la consideren una víctima".

"Lo único que he echado de menos es el tristemente célebre atenuante del instinto del cazador, la insuperable necesidad de sexo que anula la voluntad del macho", ha planteado Grandes, quien no obstante considera que "la sentencia de La Manada rezuma el viejo y eterno machismo de todos los tiempos".

"¿Hace falta decirlo una vez más?", se pregunta Grandes, antes de concluir que "sólo sí significa sí. No es no, y todas las violaciones son el único y mismo delito".

Pincha aquí para leer la opinión de Almudena Grandes en El País

Cuento hasta diez antes de teclear cada palabra. Me propongo desterrar la rabia y escribir sobre lo que conozco. Desde mi conocimiento de la lengua española, creo que el tribunal de Pamplona no ha apreciado intimidación en lo que no fue otra cosa que una violación múltiple, porque sus miembros pueden y porque no les ha dado la gana. Lean los hechos probados en la sentencia, consulten el diccionario y lo comprobarán fácilmente. La insostenible interpretación de los términos intimidación y consentimiento viciado —si es viciado, porque el tribunal reconoce que se obtuvo a la fuerza, gracias a la superioridad numérica de los agresores, ¿cómo puede ser consentimiento y no existir intimidación?— en la que se basa la calificación del delito, sólo se explica por motivos ideológicos. Los jueces de Pamplona nos dicen que una mujer tiene que defender su honra con sangre, que si no expone su vida, no puede esperar que la consideren una víctima y, lo peor de todo, que una violación en grupo, en el contexto de unas fiestas y con alcohol de por medio, es una legítima juerga de chavalotes que igual se han pasado un pelín, pero que sólo querían divertirse. Lo único que he echado de menos es el tristemente célebre atenuante del instinto del cazador, la insuperable necesidad de sexo que anula la voluntad del macho. Con esa única excepción, la sentencia de La Manada rezuma el viejo y eterno machismo de todos los tiempos. ¿Hace falta decirlo una vez más? Sólo sí significa sí. No es no, y todas las violaciones son el único y mismo delito. Yo creo a la víctima, pero interpelo a los legisladores. Son ellos quienes tienen la obligación de cambiar los tipos delictivos para que no vuelvan a producirse sentencias como ésta. Y tienen que hacerlo ya.