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01/05/2018 22:48 CEST | Actualizado 01/05/2018 23:26 CEST

El Madrid sufre de lo lindo ante el Bayern (2-2) para pasar a su tercera final consecutiva de la Champions

Los de Zidane hacen historia y jugarán ante el Liverpool o la Roma en Kiev.

EFE

El Real Madrid ha hecho historia al clasificarse para su tercera final consecutiva de la Champions League. Y lo ha hecho sufriendo de lo lindo ante un Bayern de Múnich que no lo puso nada fácil en el Bernabéu.

Los de Heynckes, que llegaban al Bernabéu con la necesidad de marcar al menos dos goles, se adelantaron a los dos minutos con tanto de Kimmich y pusieron el miedo en el cuerpo a la afición blanca.

El Madrid se rehizo con dos tantos de Benzema, el primero de cabeza y el segundo tras un tremendo fallo del portero. Sin embargo, James, exjugador del Madrid, empató cuando quedaba media hora para el final, haciendo que los últimos minutos hayan sido de infarto en el Bernabéu.

Empezó muy mal el equipo madridista, encajando pronto un tanto de Kimmich, goleador también en la ida. El lateral derecho aprovechó un mal despeje de la zaga blanca en el área pequeña para empujar a placer y poner a los dos minutos el 0-1 en el luminoso.

El Bayern, que necesitaba marcar dos goles, tenía la mitad de la tarea hecha cuando todavía había gente acomodándose en la grada.

Ocho minutos tardó el Madrid en reaccionar. Un buen centro de Marcelo desde la izquierda lo aprovechó Benzema, criticado en las últimas semanas, para rematar a la red de cabeza y poner el empate (y la tranquilidad, que es lo que más se valora) en Chamartín.

Pero el Madrid no terminó de controlar el partido. El Bayern, muy bien plantado, dominaba ante un rival que se encontraba totalmente desdibujado: con Lucas Vázquez de lateral derecho y con la novedad de Kovacic en lugar de Casemiro en el centro del campo.

El Bayern apretó hasta el final de la primera parte e incluso pudo adelantarse si el árbitro hubiera dado por buena esta mano en el área de Marcelo, que se protestó mucho del lado alemán.

Lo que nadie esperaba a la vuelta del descanso es que el Bayern regalara un tanto nada más iniciarse la segunda mitad. Si en la ida fue un fallo de Rafinha el que decantó el partido, en la vuelta lo ha sido el error tremendo de Ulreich.

El portero del Bayern recibió un balón de un compañero y, en lugar de despejar la pelota, se lanzó al suelo y dejó pasar el esférico, dejando en bandeja a Benzema el segundo tanto del partido.

Parecía todo resuelto, con el Bayern necesitando otra vez dos goles faltando 45 minutos para el final. Pero el Madrid de este año tiene estas cosas y los de Zidane no supieron aguantar el resultado ni dominar el partido.

Todo lo contrario. El Bayern se lanzó al ataque y el Madrid apenas tuvo ocasiones a la contra. Así pasó, que, a falta de 30 minutos para el final, James chutó desde la frontal del área pequeña y recogió su propio rechace para hacer el 2-2 metiendo la pelota entre las piernas de Keylor Navas.

Un Navas que fue el gran héroe del Madrid hasta el final, con grandes intervenciones que permitieron aguantar el resultado hasta el final, ya que un tanto de los alemanes eliminaba al Real Madrid.

Pero la historia estaba con los blancos, que vuelven a otra final por tercer año consecutivo. Los de Zidan estarán esta vez en Kiev, previsiblemente ante el Liverpool, que goleó 5-2 a la Roma en el partido de ida de la otra semifinal.