POLÍTICA
08/05/2018 10:01 CEST | Actualizado 08/05/2018 10:03 CEST

El humillante recuerdo sobre Aznar que Rajoy ha devuelto a la memoria de Gabilondo

"Recuerdo como muy humillante la época en la que España vivía pendiente de la carpeta azul de Aznar, en la que se escondía el secreto de su sucesor", rememora el periodista, quien afirma que Rajoy ha hecho ahora lo propio con el sucesor de Cifuentes.

CADENA SER

El periodista Iñaki Gabilondo ha recordado —en su reflexión Democracia antidemocrática, en la Cadena Ser— la humillación a la que sometía el expresidente del Gobierno José María Aznar a España cuando, carpeta azul en ristre, escondía el "secreto del nombre de su sucesor": "España vivía pendiente de la carpeta azul de Aznar, en la que se escondía el Gran Arcano", rememora el periodista.

Ahora, Rajoy hace lo propio con el sucesor de Cristina Cifuentes al frente de la Comunidad de Madrid: "Los líderes del PP se han convertido en esfinges. Antes, esfinge Aznar. Ahora, esfinge Rajoy. Ambos herméticos, insondables, casi cómicos en su impenetrabilidad", argumenta Gabilondo, quien puntualiza que esta elección a dedo no sólo es fea, también es "anticonstitucional".

"Quede claro que el procedimiento no garantiza el acierto, se puede acertar o fallar con primarias o sin ellas. El mismísimo espíritu santo, con toda su experiencia, a veces patina en la elección de Papa", afirma Gabilondo, antes de sentenciar: "Pero la democracia es, además de concepto, procedimiento, y me parece un escándalo que burlen los procedimientos los encargados de tutelar y gestionar la democracia de todos".

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Yo no sé si las primarias son la mejor fórmula para decidir las candidaturas políticas más importantes pero sé cuál es la peor, la que utiliza el PP, la designación digital desde las alturas, fórmula que convierte en niños a un montón de adultos y nos devuelve a los tiempos de la lucecita encendida en El Pardo, donde se nos decía "el que vela por nosotros nunca duerme". Ahora ha vuelto a ocurrir, con la designación del candidato popular para sustituir a Cifuentes y al alto mando del PP en Madrid. Ninguna estructura del Partido Popular ha pintado absolutamente nada, Rajoy dictó desde su soledad olímpica.

Recuerdo como muy humillante la época en la que España vivía pendiente de la carpeta azul de Aznar, en la que se escondía el Gran Arcano, el secreto del nombre de su sucesor, y aquel verano en el que el gran líder, en la soledad de su llaut menorquín, meditaba a solas consigo mismo en las aguas baleares, mientras los periódicos pronosticaban y hacían carreras de candidatos en el hipódromo impreso, y cientos de miles de militantes del PP esperaban dócilmente la fumata blanca.

Así, los líderes del PP se han convertido en esfinges. Antes, esfinge Aznar. Ahora, esfinge Rajoy. Ambos herméticos, insondables, casi cómicos en su impenetrabilidad. Y eso no solo está feo sino que es anticonstitucional, porque el artículo 6 de la Constitución exige a los partidos políticos democracia interna efectiva, un punto que los partidos se han ido tomando a broma hasta hace poco, y el PP se lo sigue tomando a broma hoy. Quede claro que el procedimiento no garantiza el acierto, se puede acertar o fallar con primarias o sin ellas. El mismísimo espíritu santo, con toda su experiencia, a veces patina en la elección de Papa. Pero la democracia es, además de concepto, procedimiento, y me parece un escándalo que burlen los procedimientos los encargados de tutelar y gestionar la democracia de todos.

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