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22/05/2018 19:16 CEST | Actualizado 23/05/2018 11:55 CEST

El decano de los videoclubs hace las maletas

Una subida del 266% del precio del alquiler hace peligrar al primer videoclub que abrió en España.

Aurora Depares, propietaria de Video Instan, el videoclub más antiguo de España.
Pol Pareja
Aurora Depares, propietaria de Video Instan, el videoclub más antiguo de España.

Desde 1980, una frase discurre entre los cinéfilos barceloneses: "Si no está en Video Instan, es que no existe". Hasta este punto llega la fama del videoclub más antiguo de España, que ocupa un local de 320 metros cuadrados en el barrio de l'Eixample y ofrece la posibilidad de alquilar más de 44.300 referencias. "Es nuestra seña de identidad", explica su propietaria, Aurora Depares. "Aquí lo tenemos todo".

La combinación de un modelo de negocio que muchos consideran obsoleto con la fiebre de los alquileres puso a este templo del cine en una situación comprometida: la propiedad del edificio les transmitió que les subiría el contrato de alquiler de 3.000 a 8.000 euros, una cantidad inasumible para un negocio que peleaba por sobrevivir.

En vez de echarse para atrás, Depares tiró hacia adelante. Buscó otro local y planteó un nuevo videoclub que incluye también una cafetería y una pequeña sala de cine. Para llevarlo a cabo, pidió un crédito y emprendió una campaña de recaudación de fondos entre sus clientes. De los 35.000 euros que solicitó, ya ha conseguido 29.000. Y subiendo. Depares refresca constantemente la pantalla del crowdfunding para constatar que siguen llegando aportaciones y no duda en pedir una ayuda a todo aquel que entra al local, periodistas incluidos.

Pol Pareja

Sumergirse en este santuario significa para muchos volver durante unos minutos a su infancia. Una especie de magdalena de Proust cinéfila cuyos pasillos contienen toda la historia del cine desde que se empezó a comercializar. Desde la película más banal hasta el cine de culto más refinado, todo perfectamente ordenado y disponible en VHS o DVD.

"Quería comprobar si la gente realmente quería que continuáramos", sostiene Depares, "y he constatado que sí". Esta mujer de 42 años lleva desde los 16 rodeada de películas. Empezó a estudiar Derecho pero lo dejó al cabo de poco tiempo para volver al negocio familiar, empezado por su padre en los años 80. Reconoce que la supervivencia del local ha traído muchos dolores de cabeza a la familia, sobre todo a partir de que empezaron a proliferar las descargas por internet.

"En 2008 se combinaron dos factores: la crisis económica y la posibilidad de descargarse las películas gratis". En Video Instan tuvieron entonces que apretarse el cinturón. Redujeron el personal -llegaron a trabajar 20 personas, ahora son 5-, bajaron los precios y empezaron a ofrecer otro tipo de actividades: pases, coloquios, alquiler de reproductores de VHS y DVD... "En casa había muy mal ambiente, mi padre estaba muy preocupado", recuerda ahora Depares. "Incluso planteó la posibilidad de vender nuestro archivo".

La situación que vivió Video Instan no fue aislada. 8 de cada 10 videoclubs desaparecieron entre 2009 y 2014, según datos de AEVIDEO, la asociación mayoritaria de videoclubs. El que fuera un negocio de moda pasó en poco tiempo a ser algo vintage: de 20.000 videoclubs que había en España, se calcula que quedan menos de 500 actualmente.

Pero, según Depares, lo peor ya ha pasado. Está ilusionada con el nuevo proyecto y con la ayuda que le han brindado un gran número de actores y directores de cine catalanes, que han puesto su granito de arena para fomentar la recogida de fondos. "Muchos de ellos venían aquí de pequeños y no dudaron ni un segundo en ayudarnos".

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¿Quién sigue visitando estos locales? "Gente que le gusta el cine de verdad o que no quiere quedarse solo con lo que le ofrecen las plataformas de streaming", responde Depares. La propietaria de Video Instan defiende los servicios como Netflix o HBO, pero considera que su oferta es limitada. "Si tú quieres ver Indiana Jones con tus hijos o cualquier referencia de cine clásico, no creo que la encuentres en estas plataformas", sostiene. "Hay más cine que el que ofrecen estas plataformas, y este debe ser el papel del videoclub".

Depares también explica que muchos de sus clientes son aficionados que hacen cine fórums con amigos o "nostálgicos" que vienen con sus hijos para revivir la experiencia de mirar, rebuscar y elegir una película. Entre el vasto archivo de Video Instan destaca las películas francesas de la nouvelle vague, las colecciones completas de Fellini y Pasolini o la gran cantidad de referencias de cine asiático clásico de Akira Kurosawa o Yasujiro Ozu.

Hace pocos días, Depares escuchó en su tienda a una madre decirle a su hijo que no alquilarían una peli porque esa se la podían bajar gratis. "Mientras siga oyendo estas cosas, tenemos mucho trabajo por hacer", sostiene. "Culturalmente la gente tiene que cambiar el chip y asumir que hay que pagar para ver buen cine".